"Empecé en el CN Discarucas cuando tenía 16 años, llevo más de media vida con ellos y, hasta en los peores momentos, me he refugiado con el equipo. Todo se lo debo a cada uno de ellos que, con un gesto, un abrazo o cualquier emoción, me han sabido acompañar y hacerme crecer como persona".
"Hacemos mucho hincapié en dar refuerzo al alumnado y si se equivocan, por ejemplo, haciendo una plantación, pues se realiza otra vez y no pasa nada. Creemos que es más importante el proceso que el resultado final".
"Hoy en día todavía nos seguimos encontrando con muchos espacios y entornos que no son accesibles, y en nuestras actividades muchas personas sienten que por fin pueden participar y acceder a la información".