Manu Medina, académico de las Academia de las Artes Escénicas de España y natural de Gran Canaria, creó hace más de 30 años Teatro Brut, una metodologÃa para trabajar las artes escénicas con personas con discapacidad. Referente del área, le entrevistamos para conocer su recorrido y la evolución de la inclusión en el arte.
¿Cuándo decides sacar adelante el Teatro Brut?
Teatro Brut nació hace 30 años cuando trabajaba como asesor en un proyecto de La Fundacióm La Caixa, La Caixa a Escena, en el que se encontraban varias personas personas con discapacidad. En ese momento me di cuenta de que el resultado de los actores y actrices con discapacidad era más genuino que trabajando con personas sin discapacidad. El lenguaje era distinto.
A partir de entonces comencé a dedicarme más en profundidad y fue cuando decidà escribir sobre los procesos queseguÃa para trabajar con las personas con discapacidad. Siempre he tenido el deseo de escribir aquello que pasa en escena y asà fue como despertó el Teatro Brut.
¿Qué tiene de caracterÃstico el Teatro Brut?
Uno de los aspectos que encontramos es que la discapacidad intelectual te permite una mayor libertad de ser. En muchos casos, son personas que tienen menos pensamientos automáticos, menos dirección cognitiva y se podrÃa decir, que son un poco más libres que el resto. Esto le da mucha frescura al arte y ayuda a que la gente tenga un mayor grado de genuinidad.
Trabajar de esta manera me ha llevado a recorrer el mundo dando conferencias, seminarios o formación a formadores. Ha sido toda una sorpresa que me encontró y que nunca busqué. Simplemente, me he dejado llevar por el instinto y el deseo de saber más.
¿Tuviste algún referente en teatro inclusivo?
Lo cierto es que no. No habÃa nada escrito y fui probando, creando material y publicando. Me enamoré de esta manera de trabajar y rs algo que se ha extenido mucho porque habÃa una necesidad.
El arte no solamente sirve para llevarlo al escenario, también es una herramienta de transformación social muy potente. Un ejemplo es el teatro que un autor colombiano llevó a cabo en la selva y utilizaba el teatro para que los guerrilleros se pusieran en el papel de las vÃctimas y viceversa, con el objetivo de que conozcieran el conflicto desde el otro punto de vista.
¿De qué manera has encauzado el Teatro Brut a lo largo de tu carrera?Â
Una vertiente han sido los espectáculos y hemos podido estrenar unos treinta o cuarenta shows de teatro inclusivo que han recorrido escenarios de toda España, pero también de Londres o México.
Han sido años muy fructÃferos porque hay una necesidad de las personas con discapacidad y sus familias, que quieren formar parte de este tipo de proyectos. Las herramientas artÃsticas ayudan a las personas con discapacidad a ser más libres y felices. Además, el teatro consigue visibilizarlos y colocarlos en el centro del escenario. Se convierten en protagonistas de sus propias vidas y esto supone un rotundo cambio de paradigma.
¿Qué situación se vive hoy en las artes escénicas inclusivas?
Ha habido una especie de boom, se ha expandido todo y el teatro inclusivo se ha colocado en lugares donde era necesario. De todos modos es algo que tiene una aceptación bastante alta.
Hace 30 años no habÃa tanta diversidad pero también es cierto que no me he encontrado grandes dificultades. Lo que sà me he encontrado es con mucho trabajo y qcon un nicho de empleo muy alto no cubierto.
Cada vez hay más teatro inclusivo y, curiosamente, estos libros que he escrito sobre pedagogÃa de teatro inclusivo son los únicos que existen. Han tenido especial aceptación en América Latina y eso me ha colocado en un lugar privilegiado.
¿Qué situación vive Canarias en relación a la inclusión en las artes?
Estoy muy sorprendido. En Canarias hay en torno a un 15% de personas con discapacidad y es un porcnetaje muy alto. Hay iniciativas, como Satélite Teatro, que tienen una determinación maravillosa y desde aquà me gustarÃa aplaudirles. Hacen un trabajo estupendo y una pruba de ello es el festival de artes escénicas inclusivas Planeta Fest, que organizaron hace poco y que tuvo muchÃsima aceptación.
¿Qué proyectos tienes ahora mismo en marcha?Â
Este año estrené en Cuenca ‘Monos’ y en el Festival Visibles, en Madrid, otro espectáculo con 8 personas con discapacidad. También, este 2026 publiqué mi octavo libro de ‘Confesiones narcisistas de un director de teatro’, con una editorial de Madrid.
De cara al próximo año, vamos a filmar en Madrid una serie de cortos en los que participarán personas con discapacidad. Es la primera vez que hago cine y me encargaré de la dirección de actores.
¿Qué supone poder disfrutar de espectáculos inclusivos en los escenarios?
Las personas con discapacidad ofrecen otro punto de vista, otra manera de estar en el escenario, otros cuerpos distintos, otras caras y otros lenguajes. Todo esto alimenta el arte hasta llevarlo a algo más amplio que simplemente el teatro, con las intenciones o emociones que genera.
Estos espectáculos suponen abrir el espectro de la oferta cultural a todo el mundo. Cuando desarrollamos un espectáculo de teatro inclusivo no es solo de esa comarca en la que lo realizamos, sino que pertenece a la humanidad. Las artes realizadas por cualquier ser humano pertenecen a la humanidad.

