Natural de La Palma, Gustavo Mederos lleva dibujando y creando historietas desde pequeño. A sus 56 años ha publicado varios libros, como ‘Estamos jodidos’ con la editorial Diego Pun Ediciones, ha realizado viñetas para periódicos y es miembro de la Asociación Canaria de Humoristas Gráficos y Caricaturistas ‘Se nos fue el baifo’. En esta entrevista con Titularísimos, Mederos nos acerca a su estilo de dibujo y evolución en el mundo de las viñetas.
¿Cuándo comenzaste a dibujar y crear historietas?
Con 7 años, cuando iba a la escuela, ya dibujaba. Era un chico introvertido y me gustaba mucho leer. Mi padre me empezó a comprar cómics y fue ahí cuando empecé a interesarme por este mundillo y a hacer mis dibujos, que muchas veces eran copias de Mortadelo y Filemón. También me acuerdo de que veía algunas películas mudas, que ponían en la tele, y me inspiraban para hacer historias, que eran, sobre todo, de golpes y porrazos.
¿Qué significaba para ti el dibujo en ese entonces?
Para mí dibujar significaba un refugio porque sufrí acoso escolar por parte de algunos compañeros y no tenía muchos amigos. Con esto llenaba el tiempo y me distraía.
Tampoco se me daba bien estudiar y algunos profesores me llamaban la atención por dibujar en la libreta o en el libro. Sin embargo, recuerdo que un profesor de dibujo, como no se me daba bien el dibujo lineal, me dejó dedicarme a dibujar machangos, que era lo que mejor se me daba. Después hice algún mural en el colegio y la escenografía para alguna obra de teatro.
¿Alguna vez fuiste a clases de dibujo o estudiaste algo relacionado?
No, siempre he dibujado por mi cuenta. Intenté formarme en lo que se llamaba antes la Escuela de Artes y Oficios, pero no me enteraba de nada. Había que estudiar historia del arte y me costaba retener las cosas. Lo dejé pero fui aprendiendo solo, fijándome y dibujando mucho.
También con internet es más fácil encontrar lo que quieres dibujar y ver las perspectivas, estudiarlas y aplicarlas a los fondos, por ejemplo. Lo hace todo más fácil porque te puedes fijar mejor en los detalles y es algo que cuido mucho en mis dibujos.
¿Cómo definirías tu estilo de dibujo?
Es un estilo bastante clásico y diría que es un estilo humorístico con base realista. Se asemeja al cómic franco-belga de la época de Astérix y Obélix, Tintín y Lucky Luke, pero también de Mortadelo y Filemón.
¿Dibujas de manera digital o tradicional?
Dibujo siempre a mano, con un lápiz y después le paso el rotulador. Antes no solía darle color a las viñetas, pero desde hace poco empecé a usar la Inteligencia Artificial (IA) y, después de pasarlo a lo limpio, lo envío y pruebo diferentes colores.
¿Qué temáticas sueles tratar en tus viñetas?
De todo un poco. Me centro más bien en humor gráfico, en temas sociales, como el medio ambiente, y en asuntos cotidianos. También en noticias que me puedan inspirar o en la política, aunque esta última no me suele llamar mucho la atención.
Por otro lado, tengo unos personajes fijos desde que tenía siete años y de vez en cuando hago alguna viñeta sobre ellos. Son historietas ambientadas en el siglo XIX, porque me gusta esa época. Siempre digo que es una especie de cine mudo dibujado.
Tu primera exposición fue en La Laguna, ¿qué supuso para ti poder mostrar tu trabajo al público?
Fue una exposición que salió adelante gracias al escritor y poeta Sergio Barreto. Le envié los dibujos y la montó en una cafetería de La Laguna. Esa fue mi primera exposición y tuvo bastante repercusión, aunque es verdad que me di a conocer fundamentalmente gracias a Plena Inclusión Canarias.
¿De qué manera te ha apoyado Plena Inclusión Canarias a lo largo de tu carrera?
Hasta los 43 años no supe que tenía discapacidad intelectual. Fue a esa edad cuando recibí el diagnóstico y ahí conocí a Plena Inclusión Canarias. Desde la entidad vieron un potencial en esto del dibujo y me empezaron a animar para que apostara por ello.
Gracias a Plena Inclusión Canarias empecé a tener contactos con el Ayuntamiento de Breña Alta y a dar a conocer lo que hacía. Después de La Laguna, el alcalde me animó a hacer una exposición en una cafetería del municipio y expuse mis dibujos. Fue ahí cuando empezó a surgir todo.
Además, desde Plena Inclusión Canarias se pusieron en contacto con el medio El Time porque estaban interesados en que hiciera dos viñetas a la semana. Empecé a trabajar con ellos y estuve alrededor de dos años.
También subes tus historias y dibujos a redes sociales, ¿qué puertas te ha abierto?
Gracias a que llevo varios años subiendo mis dibujos, se puso en contacto conmigo Néstor Dámaso del Pino, que en aquel momento era el presidente de la Asociación Canaria de Humoristas Gráficos y Caricaturistas ‘Se nos fue el baifo’. Le gustaba lo que hacía y me propuso formar parte de la asociación. Los socios votaron, me aceptaron y pasé a formar parte de la entidad.
¿Qué significó para ti entrar en una asociación que cuenta con grandes caricaturistas de Canarias?
En la asociación están Morgan, Padylla, Néstor Dámaso del Pino y Carolina Bonino, entre otros, y al principio yo no me veía como caricaturista. De hecho, empecé a hacer caricaturas cuando estaba trabajando en El Time. Lo mío es más bien humor gráfico y cómic. Sin embargo, sigo en la asociación y gracias a ellos he participado en exposiciones en el resto de islas y en la península.
¿Te llevas algún aprendizaje de los compañeros de la asociación?
He aprendido, sobre todo, a hacer caricaturas. En mi caso, suelo llenar el dibujo y poner demasiado detalle pero para hacer caricaturas hay que intentar simplificar. Así se evita despistar el ojo. Por eso, trato de hacer solo el personaje y no llenar tanto la hoja.
En general, he aprendido mucho de los compañeros, como hacer los guiones o hacer humor sobre política. Eran temas sociales y de actualidad que no tenía ni idea y de los que he ido aprendiendo.
¿Qué situación viven los dibujantes y humoristas gráficos en Canarias?
Soy el único que se dedica a esto en La Palma y es difícil porque no hay muchas salidas. También en las otras islas es complicado y para cualquier cosa hay que salir fuera. En mi caso, no me siento capacitado para ir a ningún lado y desde aquí voy haciendo lo que se puede y va saliendo. También gracias a las redes sociales puedo llegar a más gente.
¿Tienes algún sueño que te gustaría cumplir?
Me gustaría poder publicar un libro con mis historietas a color y con mayor variedad que el anterior, pero es muy complicado. Hoy en día las editoriales se dedican, sobre todo, a publicar novelas gráficas, con una gran cantidad de páginas y yo no estoy para dibujar tantas páginas.
Además, cada vez hay menos revistas especializadas en humor gráfico y los periódicos ya no tienen tanto interés como antes. Por eso, ahora mismo voy haciendo lo que sale de la asociación, que son, sobre todo, exposiciones.

