EnbeDanza es una compañía de danza que lleva desde 1995 apostando por la inclusión en los escenarios de las islas. Alfredo del Rosario, su director y fundador, nos hace un recorrido por los más de 30 años de existencia de la compañía y nos cuenta los objetivos cumplidos, así como los que quedan por alcanzar.
¿Qué es la compañía EnbeDanza?
EnbeDanza es una compañía profesional de danza contemporánea inclusiva que lleva desde el año 1995 funcionando de forma ininterrumpida. Somos inclusivos porque la formamos personas con y sin discapacidad y, actualmente, somos unos 15 bailarines.
¿Por qué deciden crear la compañía?
En el año 1987 empecé a trabajar en un colegio de educación especial como logopeda y después, en 2001, pasé a ser el psicólogo del centro. Por ese entonces ya había experiencias de artes escénicas y discapacidad que se realizaban en la península y que habían venido a darnos formación a las islas.
Como en Canarias no existía ninguna iniciativa así, un grupo de familias de personas con discapacidad, profesionales de la educación especial y del mundo del arte decidimos crear la compañía. Empezamos con tan solo cinco personas y llevamos ya 31 años funcionando.
¿Cómo fueron los inicios de EnbeDanza?
Si nos trasladamos en el tiempo, en el año 1995, era impensable que una persona con discapacidad se subiera a un escenario para ofrecer un espectáculo artístico. De hecho, nosotros empezamos con actuaciones desde el primer año y, en ese momento, era lo exótico. Se veía con ese enfoque más social o con esa mirada condescendiente de “mira qué bien lo hacen las personas con discapacidad”.
Sin embargo, a medida que ha ido avanzando el desarrollo de la compañía y de sus producciones, hemos demostrado que tenemos la calidad suficiente como para estar al lado de cualquier otra compañía de danza contemporánea.
En la actualidad la compañía está presente en los diferentes festivales de danza contemporánea de Canarias, como Cuadernos Escénicos, en el que estuvimos hace poco en el Canarias dentro y fuera o el MOVE Canarias. También formamos parte de la programación de los festivales inclusivos que se celebraron recientemente, como el Planeta Fest o el Isla Diverxa.
Uno de los objetivos de la compañía era precisamente estar en los festivales de danza de Canarias, ¿han podido conseguir este y otros objetivos?
A medida que ha pasado el tiempo lo hemos ido consiguiendo. Lo que hacemos es bailar y da la casualidad de que varios de los componentes de la compañía son personas con discapacidad intelectual. Pero esto es lo de menos porque nosotros ofrecemos un producto de calidad de danza contemporánea, que puede gustar o no, como cualquier otra compañía.
A nosotros se nos programa como compañía de danza y punto. Es decir, si tú miras la programación de cualquiera de los festivales en los que participamos, en ningún lado aparece la palabra discapacidad y esto es a lo máximo a lo que podamos aspirar. Por un lado, se reconoce nuestro trabajo y, por otro, se nos programa como un espectáculo cultural y no social.
¿Cómo viven haber cumplido estos objetivos?
La verdad es que estamos encantados. Por un lado, los bailarines con discapacidad están al lado de grandes bailarines a nivel nacional y comparten juntos como compañeros.
Por otro lado, me sorprende que en muchas ocasiones se venda la palabra inclusión, sobre todo desde instituciones públicas, para ciertos actos que no lo son, como puede ser el carnaval inclusivo o la sardina inclusiva. Esto no es inclusivo porque está preparado únicamente para personas con discapacidad. En cualquier caso, podríamos hablar de integración, pero no de inclusión.
Inclusión sería un carnaval en el que todos tengamos cabida, tanto personas con y sin discapacidad y, además, de forma accesible y cumpliendo con todos sus derechos. Este es el foco que tenemos desde EnbeDanza: bailamos porque nos gusta y ofrecemos espectáculos de danza, quedando la discapacidad en segundo o tercer plano.
¿Participan también en festivales fuera de las islas?
En varias ocasiones nos hemos desplazado hasta Madrid y hemos presentado nuestras piezas en el Centro Danza Matadero (CDM) y en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid (RESAD). También hemos ido a Sevilla, al festival que organizaba la compañía Danza Mobile, también inclusiva, pero hace unos años que no se celebra por falta de financiación.
¿Cómo es el proceso creativo de EnbeDanza?
En la compañía tenemos profesores que son bailarines de contemporáneo y ofrecen clases tres días por semana. Durante esas clases se genera el proceso de creación donde se parte de las capacidades de movimiento de cada una de las personas. Es decir, el coreógrafo o la coreógrafa no llega con su secuencia de movimientos y coreografía ya creada para que el resto la aprenda, sino todo lo contrario.
Se trabaja mucho la improvisación para intentar captar, aislar y dar forma a las capacidades de movimiento de cada persona. Por eso, el proceso es mucho más orgánico, más visceral y se ve más propio de la persona. Los bailarines son esenciales en la creación de cada pieza.
Este año han estrenado dos piezas, una de mayor formato y otra corta, ¿cómo organizan el año?
Últimamente, estamos estrenando un espectáculo por año y alguna pieza corta. Lo hacemos así porque dentro de la isla es fácil mover a 15 personas pero cuando nos trasladamos a otra isla o a la península, los costes de mover a toda la compañía son muy altos. Por eso, nos piden el formato de alguna pieza corta, que suelen contar con dos bailarines.
¿Qué situación vive la danza contemporánea hoy en día en Canarias?
La danza contemporánea en Canarias se mueve básicamente en festivales. De resto, y lamentablemente, los bailarines de las islas se tienen que ir a la península o al extranjero para desarrollarse a nivel profesional. Son muy pocos los que se quedan en la isla y, muchos, porque tienen otro trabajo fijo y en sus ratos libres se dedican a la danza.
También es una situación complicada porque es muy difícil que los ayuntamientos programen danza contemporánea. Suelen apostar más por teatro o cuentacuentos, pero lo cierto es que en los festivales de danza se mueve mucho público. Creo que desde los ayuntamientos no se genera público que sepa disfrutar de la danza.
¿Qué metas les gustaría alcanzar en un futuro?
Por un lado, seguir en la línea en la que estamos, participando en los diferentes festivales de danza de las islas y creando nuevas piezas. Por otro lado, también nos gustaría estar más presentes en la península y tener una mayor proyección nacional e internacional.
¿Te gustaría finalizar la entrevista con alguna idea o reflexión?
Simplemente lanzar un mensaje al público para cuando vaya a ver un espectáculo de danza, no se fije en características de la persona que está en el escenario. Les invito a que disfruten con lo que esa persona está expresando y lo que les hace sentir. Es importante que evitemos ese tipo de condescendencia respecto a las personas con discapacidad porque son bailarines profesionales y hay que ponerlo en valor.

