Fabián Álvarez es el primer karateka con discapacidad intelectual en Canarias que consigue el cinturón negro 4º dan. Entrena actualmente en el Club Deportivo Karate Nomae y, según nos cuentan desde el club, hasta el año pasado, la normativa no permitía a las personas con discapacidad presentarse a niveles mayores del 3º dan. Sin embargo, tras el cambio normativo, deportistas como Fabián han podido dar el paso para seguir avanzando en su desempeño deportivo.
Eres el primer karateka con discapacidad intelectual en alcanzar el cinturón negro 4º dan en Canarias, ¿cómo lo vives?
Para mí es un orgullo ser el primero de Canarias y uno de los primeros de España en alcanzar este título.
El pasado 19 de julio tuviste el examen, ¿cómo fue?
Lo primero que tuve que hacer fue hablar sobre mi trabajo libre, que decidí hacerlo sobre la discapacidad en el karate. En concreto, me centré en personas con discapacidad intelectual y personas usuarias de silla de ruedas. Tuve que hacer una exposición acerca del parakarate y, después, junto con un compañero, presenté los ejercicios que propuse para estos perfiles.
¿Por qué decidiste poner el foco en el parakarate?
Porque soy una persona con discapacidad y quiero ayudar a otras personas con discapacidad para que conozcan el deporte, puedan practicarlo y sepan que no existen límites.
¿Te quedaste satisfecho con el resultado?
Sí, porque salió todo como lo tenía planeado.
Unos días después, el 29 de julio, se celebró la ceremonia de entrega de grados, ¿cómo viviste ese momento?
En ese momento ya sabía que tenía el 4º dan, pero cuando te dan el cinturón ya dices: ‘es mío y nadie me lo puede quitar’.
Aún así, estos 6 años, desde que obtuve el grado anterior, el 3º dan, he pasado por un montón de emociones y de frustraciones por querer avanzar y no poder. La normativa no dejaba examinar a deportistas con discapacidad más allá del tercer grado y yo quería seguir dando pasos. Había muchas pegas, pero cuando cambió la normativa a principios del año pasado pensé: ‘esta es la mía’.
¿Cuándo empezaste a practicar Karate?
Comencé a los 9 años y ahora en septiembre cumplo 42, con lo que hago 33 años practicando karate sin interrupciones. Con alguna lesión de por medio, pero siempre he practicado este deporte.
¿Cómo llegaste al karate?
Por mi hermano, que empezó antes que yo. Así fue como me animé a probar.
¿Qué es lo que más te llamó la atención?
Me gustaban mucho, y me siguen gustando, las técnicas que se hacen en karate, los katas. En los katas te imaginas que hay un rival imaginario y realizamos diferentes técnicas contra él. Me gustan mucho los movimientos, las pausas que llevan y la concentración que tienes que tener para hacer cada kata. También disfruto los combates pero las técnicas es lo que más me llama la atención.
Entrenas actualmente en el Club Deportivo Karate Nomae, ¿cuándo comienzas a formar parte del club?
Hasta el año pasado estuve en un club de La Guancha pero, a través de mi primo Víctor Guillermo Álvarez, que entrena en el Nomae, conocí al equipo y me cambié.
¿Cuántas veces entrenas a la semana?
Normalmente voy dos días a la semana, pero para la preparación del examen de cinturón negro 4º dan, añadimos uno más, los sábados por la mañana.
También te encuentras realizando la formación de monitor y entrenador de karate, ¿que te llevó a empezarlo?
Como comentaba antes, mi objetivo es ayudar a la gente con discapacidad y por eso quiero ser monitor. Ya terminé el curso pero estoy a la espera de los resultados.
¿Crees que hay que seguir dando todavía más pasos para que el karate sea un deporte inclusivo?
Sí, y cuanto menos restricciones haya para las personas con discapacidad, mucho mejor.
¿Qué significa para ti el karate?
El karate para mí es importante porque es un deporte que puedo practicar sin problema. Además, está abierto a todas las edades y a cualquier tipo de discapacidad.
¿Tienes pensado seguir haciendo los exámenes de los niveles superiores?
Sí, ahora se han abierto las puertas y lo que pueda, lo voy a hacer. Si no me equivoco hay hasta 10 danes o niveles, aunque para presentarme al siguiente, que sería el 5º, tengo que esperar 5 años. Después para el 6º dan, seis años, y así sucesivamente.

