Conversamos con Natalia BenÃtez, psicóloga clÃnica del Centro de Rehabilitación Psicosocial de La Aldea, para conocer con detalle la labor que se desarrolla en este tipo de recursos, sin olvidar las especificidades propias del centro aldeano. BenÃtez saca a relucir en esta entrevista la importancia del trabajo en equipo cuando se trata de salud mental y trastornos mentales graves.


“El gran cambio que he visto en estos años es que la persona usuaria es cada vez más protagonista y los profesionales estamos para acompañar, apoyar y ayudar, pero en ningún caso para decidir por ellas”
¿Cuál es la labor del Centro de Rehabilitación Psicosocial de La Aldea?
En el Centro de Rehabilitación Psicosocial de La Aldea trabajamos con personas que presentan trastorno mental grave, con el objetivo de que recuperen y mejoren las habilidades que han ido perdiendo debido a la enfermedad mental.
Es común que el trastorno aparezca en la adolescencia o en la juventud y son personas que han ido perdiendo amistades, relaciones sociales y oportunidades de trabajo o estudios. Se van quedando aisladas en la sociedad y lo que intentamos es que vuelvan a integrarse en la comunidad.
Trabajamos desde una filosofÃa de recuperación y rehabilitación. Esto significa que lo que hacemos es entrenar distintas áreas de la vida que van desde las habilidades sociales, domésticas, de autocuidado o de entrenamiento cognitivo, para que las personas usuarias puedan reintegrarse de nuevo en la comunidad.Â
¿Qué se entiende por trastorno mental grave?
Cuando hablamos de trastorno mental grave nos estamos refiriendo a personas que tienen fundamentalmente diagnóstico del tipo de esquizofrenia u otro tipo de psicosis, de trastorno bipolar, trastornos obsesivos graves o de la personalidad.Â
Son personas que debido a este trastorno se han visto afectadas en la mayorÃa de las áreas vitales. No solamente el diagnóstico es lo importante, sino que la duración y gravedad del trastorno ha favorecido que la persona tenga un deterioro funcional y lo que intentamos, desde el centro, es retomar de nuevo ese nivel de funcionalidad.
¿Cómo se organizan las actividades que se llevan a cabo en el centro?
Tenemos programas que desarrollamos en todos los centros de dÃa de la isla. Un programa es de autocuidado y trabajamos la higiene, dieta y el fomento de la actividad fÃsica. Otro de los programas está relacionado con la autoadministración de la medicación y la prevención de recaÃdas, asà como en la recuperación del trastorno. Luego tenemos otro de autonomÃa personal en el que trabajamos el manejo del transporte público, del dinero y el uso de los recursos comunitarios. Otro programa está dedicado a la rehabilitación cognitiva, otro a las habilidades domésticas, otro a las habilidades sociales y un programa de ocio y tiempo libre.Â
Por otro lado, trabajamos el tema formativo y laboral, para aquellas personas que puedan retomar estudios o incluso volver a trabajar. También, desarrollamos el programa de apoyo y colaboración familiar, siempre que la persona usuaria nos lo permita porque es su decisión. En La Aldea, en concreto, solemos hacer mucho trabajo individualizado con las familias, tanto en el centro como en los domicilios.
Dentro de cada programa hay distintas actividades y talleres que vamos creando en función de las necesidades y demandas de las propias personas usuarias. Por ejemplo, en el programa de autocuidado, hacemos caminatas y talleres de deporte en el polideportivo municipal. Tenemos una programación que va variando en función de las necesidades de la persona.
¿Qué profesionales conforman el equipo del centro de La Aldea?
En La Aldea ahora mismo hay una integradora social, que está a tiempo completo y una animadora sociocultural, a tiempo parcial. Después el enfermero y yo, la psicóloga clÃnica, nos desplazamos a La Aldea dos veces al mes, ya que también desempeñamos nuestra labor en el Centro de DÃa de Rehabilitación Psicosocial Mancomunidad del Norte de Gran Canaria, ubicado en Gáldar.
Las personas usuarias, que quieren y pueden, suelen venir como mÃnimo una vez al mes a Gáldar. Hace poco tuvimos un taller de musicoterapia, común junto con otro centro y organizado por el Servicio Canario de Salud. Comento esto porque no solo nos beneficiamos de las actividades que realiza el ayuntamiento, sino también de todos los recursos comunitarios que hay en la isla. Este es un objetivo fundamental porque nos interesa que las personas usuarias no estén recluidas en un centro e invisibilizadas, sino todo lo contrario. Queremos estar en la calle y eso supone también un importante trabajo antiestigma, porque normalizamos todo.Â
¿Dónde se encuentra el centro?
El centro, que se llama La Colmena, está situado en la Avenida de los Cardones, número 44, y es un local pequeño. Sin embargo, a raÃz de la pandemia de covid-19, la asociación de vecinos nos cedió su local, que está al lado del centro, porque habÃa una persona usuaria que tenÃa dificultades para subir las escaleras. Este es un espacio mucho más amplio y accesible, y tenemos que agradecer a los vecinos y al ayuntamiento por habernos dejado utilizar el espacio estos últimos años. Es aquà donde hacemos la mayorÃa de actividades.
Hay que destacar que el ayuntamiento de La Aldea está volcado absolutamente en el programa de salud mental porque, entre otras cosas, ofrece transporte gratuito a las personas usuarias para muchas de las actividades. También cuentan con tablets, que es de los pocos o el único centro que cuenta con esta tecnologÃa, y tienen bastante material en general. El consistorio dedica muchos recursos y cuida a las personas usuarias. Por este motivo, hay que agradecer ese interés por las personas con problemas de salud mental.
¿Cómo ha sido la evolución de los centros de rehabilitación psicosocial en Gran Canaria en los últimos años?
Yo he estado relacionada con los centros desde el 2003 y lo que sà que está claro es que la atención a la salud mental ha ido mejorando bastante. Cada vez se dedican más recursos a las personas con trastorno mental grave y se tiene más en cuenta sus necesidades, demandas y derechos.
Hace muchos años, desde el punto de vista de los profesionales, se tenÃa una actitud más directiva y de sobreprotección. Sin embargo, la filosofÃa actual es conseguir desarrollar la máxima autonomÃa de las personas usuarias. No se trata de que el profesional imponga lo que hacer, sino de consensuar, explicar las opciones que tienen y que ellas elijan. El gran cambio que he visto en estos años es que la persona usuaria es cada vez más protagonista y los profesionales estamos para acompañar, apoyar y ayudar, pero en ningún caso para decidir por ellas.
Además, antes se hablaba exclusivamente de rehabilitación psicosocial y ya hoy se escucha el término recuperación, que es mucho más amplio.Â
¿Qué diferencia hay entre rehabilitación psicosocial y recuperación?
Cuando hablábamos de rehabilitación psicosocial parecÃa como que se centraba más en entrenar habilidades. Esta es una parte importante y que tenemos que trabajar siempre. Pero ampliar el paradigma hacia la recuperación implica hacer a la persona usuaria partÃcipe de ese proceso de toma de decisiones. E, incluso, que puedan llegar a trabajar en los propios servicios de salud mental apoyando y ayudando a otros compañeros con su misma experiencia que ellos.Â
¿Cuáles son las prioridades de cara al futuro cercano?
Ahora se pone el foco no solamente en los tratamientos psicofarmacológicos, sino también en los tratamientos psicosociales, ya que favorecen que la persona recupere todas esas habilidades o capacidades que se han podido deteriorar debido al trastorno. También hay que tener en cuenta el contexto social, porque aquà influye todo. Desde dónde vive la persona, hasta qué recursos o apoyo familiar tiene. Todo esto va a afectar en que la persona pueda volver de nuevo a tener una vida de calidad, que al final es lo que nosotros pretendemos.
¿Te gustarÃa finalizar la entrevista con alguna idea o reflexión?
Una idea importante en salud mental, y que no puede quedarse sin nombrar, es la importancia del trabajo en equipo. Es decir, el centro de dÃa ayuda pero, por sà solo, no es suficiente. Por ejemplo, si hay una persona usuaria que ingresa en la unidad de internamiento breve y después vuelve al centro de dÃa es necesario que los diferentes recursos estemos al tanto. Y no solamente en lo que es la atención clÃnica, también en lo que son servicios sociales porque es importante que la persona usuaria tenga, por ejemplo, una casa donde vivir. Son recursos fundamentales para la evolución y el desarrollo del trastorno.Â
Por otro lado, siempre es muy interesante el apoyo familiar. Tenemos que trabajar y ponernos de acuerdo, no solamente con la persona usuaria sino también con las familias, porque si acordamos con la persona usuaria que vamos a hacer determinado trabajo y luego las familias no están de acuerdo o no lo favorecen, perdemos el tiempo.Â
En definitiva, intentamos trabajar en estos tres pilares: profesionales, persona usuaria y familias. En este triángulo tenemos que estar todos coordinados. Es una labor difÃcil porque cada vez son más dispositivos y más personas, pero no podemos olvidarnos de esta filosofÃa de trabajo porque si no esto no funciona.

