Es noviembre de 2025, queda muy poco para que termine el año y la sede de la Asociación Provincial de Esclerosis Múltiple Las Palmas (APEM) en Fuerteventura no cuenta con las ayudas económicas necesarias para mantenerse a flote. Una inesperada avería del coche con el que atendían a domicilio complica aún más la situación. Ahora solo tienen capacidad para atender a las personas que pueden desplazarse a su local en Puerto del Rosario. Y quizás, en unos meses, no puedan ni siquiera con eso.
En Titularísimos.com nos sentamos con APEM para conocer su situación, que cada vez se asemeja más a la aridez de algunos de los parajes majoreros.
En Fuerteventura se estima que 160 personas conviven día a día con la esclerosis múltiple. Lejos de ser una minoría, esta enfermedad es el trastorno inflamatorio más frecuente del Sistema Nervioso Central y la segunda causa de discapacidad neurológica más común en los adultos jóvenes. Se desconoce la causa que la genera, pero sí cómo actúa. Ataca a la mielina, que es una capa de aislamiento que rodea a las fibras nerviosas por las que se transmiten, desde el cerebro, las acciones deseadas a cualquier parte del cuerpo. La enfermedad no permite que esta información llegue y puede causar problemas con la vista, la coordinación o la sensibilidad en las extremidades.
Zuleima Torres, de 46 años y natural de Pájara, recibió hace 21 años el diagnóstico de esta enfermedad crónica. Desde que la Asociación Provincial de Esclerosis Múltiple Las Palmas (APEM) aterrizó en Fuerteventura en el año 2020, se unió a ellos. “Cuando llegó APEM me sentí escuchada, atendida y ayudada, en general, porque por primera vez podía acudir a un psicólogo donde me podía expresar”, nos cuenta Zuleima, que también es usuaria del resto de servicios de fisioterapia, logopedia y terapia ocupacional que ofrece la entidad.
La esclerosis múltiple es conocida por ser la enfermedad de las mil caras ya que afecta a cada persona de manera diferente. Zuleima, usuaria de silla de ruedas, relata cuánto de importante es poder recibir como paciente de esclerosis múltiple todos los servicios que ofrece actualmente la entidad: “la fisioterapia es algo necesario porque mis músculos se han ido debilitando y necesito fortalecerlos para no perder fuerza por completo. El logopeda, por otra parte, es muy importante para evitar que nos atragantemos”.
La mayoría de personas con esclerosis múltiple sufre brotes en los que podrían empeorar los síntomas existentes o aparecer algunos nuevos. Milagrosa López, presidenta de APEM, señalaba a Titularísimos.com hace unas semanas la relevancia que tienen estos servicios: “al ser una enfermedad crónica y degenerativa, entre mejor tenemos la musculatura, más débiles nos dan los brotes. Así no nos quedamos tan hechos polvo”.
“Recibo muchos servicios y esto es algo que uno solo no puede permitirse. Si lo pago de mi bolsillo no puedo estar yendo a un fisioterapeuta, a un logopeda y a un psicólogo al mismo tiempo. Que va, no tengo el dinero”, matiza Zuleima. Un diagnóstico, que comparte con Claudio Jiménez, también persona usuaria de la asociación: “pagar una sesión de fisioterapia puede salir como mínimo 50 euros. Yo en la asociación voy dos veces por semana. Eso serían 100 semanales y 400 euros al mes. No me lo puedo permitir”.
Claudio, también de 46 años, presenta una distrofia muscular de cadera, pero se beneficia de los servicios de la entidad ya que, aparte de la esclerosis múltiple, también atienden a personas con ictus, párkinson y otras patologías relacionadas. En su caso, la distrofia muscular provoca una debilidad progresiva y pérdida de la masa muscular. Actualmente, no tiene cura pero como nos subraya Claudio, “con la fisioterapia continuada se intenta mantener lo que tienes. Si, de repente, te avanza, quizás haya cosas que ya no puedas hacer como hacías antes y tienes que buscar la manera de hacerlas de otra forma”.
Para él la pandemia de covid-19 fue decisiva: “pasar mucho tiempo en casa hizo que me avanzara mucho la pérdida de masa muscular. Antes podía caminar en la calle, pero ahora solo puedo hacerlo en casa y necesito una silla de ruedas para poder desplazarme fuera de ella”. La fisioterapia es una de sus grandes aliadas para activar el cuerpo. Sin embargo, nos cuenta que desde que le dieron el diagnóstico, con 19 años, y hasta el día de hoy, solo ha recibido rehabilitación de la sanidad pública en dos ocasiones y no superaron en total los 5 meses.
Y es que la situación de las listas de espera para ser atendido por un especialista en el Servicio Canario de la Salud no es de las más favorables. Canarias es la comunidad autónoma que más días de espera presenta para ser atendido por un especialista, con una media de 157 días. Además, en el caso de Fuerteventura, según datos del Servicio Canario de Salud, la rehabilitación es la segunda especialidad por la que los majoreros y majoreras tienen que esperar más tiempo.
Desde Titularísimos.com hemos intentado contactar con el Servicio Canario de Salud para conocer las acciones que se están llevando a cabo en la isla de Fuerteventura en materia de esclerosis múltiple y patologías similares, pero no hemos recibido respuesta.
Problemas y dificultades de financiación
Las dificultades de APEM comenzaron a principios de año cuando se rompió el coche con el que el fisioterapeuta se acercaba a los domicilios de las personas que no podían desplazarse hasta la sede de la entidad en Puerto del Rosario. Su presidenta, Milagrosa López, nos comenta que en enero de 2025 atendían a 78 personas, entre el local y a domicilio, y ahora solo pueden atender a las 31 que pueden desplazarse a la sede. Los 47 restantes “están esperando en sus casas el milagro de que podamos conseguir un coche o que alguna institución o empresa nos oiga”, matiza Milagrosa, que también añade que “no pedimos un Ferrari, como quien dice, o un Porsche. Pedimos un coche normalito para poder atender a todos aquellos que están esperando por nosotros”.
Zuleima es una de las usuarias que tiene dificultades para desplazarse hasta la capital majorera y se ha quedado sin los servicios de fisioterapia que recibía dos veces por semana. Vive en Pájara y tarda una hora en cada desplazamiento. Todo ello, sumado a la hora de fisioterapia, hace imposible la posibilidad de ir hasta Puerto del Rosario, “termino agotada”, resalta. “Yo estaba encantada con el servicio a domicilio y desde que se rompió el coche, lo echo bastante de menos”, nos cuenta.
A esta situación se suma la dificultad que enfrentan para conseguir profesionales en la isla de Fuerteventura. Llevan años intentándolo a través del Servicio Canario de Empleo, pero no consiguen ningún perfil. De hecho, el único trabajador fijo de la entidad que se encuentra en la isla es el fisioterapeuta. Los profesionales de logopedia, terapia ocupacional y psicología se desplazan cada 15 días desde Gran Canaria. Claudio, recientemente nombrado como vocal de la junta directiva de la asociación, nos traslada que no se pueden permitir desplazarse más veces “por el elevado coste” que supone de viajes, dietas y alquiler de vehículos.
En lo que va de año, estiman contar con una cantidad de ayudas que no cubren los gastos. Por lo pronto, solo tienen aprobada una subvención de concurrencia competitiva del Cabildo de Fuerteventura y, recientemente, una de las mismas características del ayuntamiento de Puerto del Rosario. A la espera siguen de los ayuntamientos de Antigua y Pájara que, este último, acaba de publicar, a menos de dos meses de finalizar el año, la convocatoria para ayudas de este 2025.
Desde APEM han creado una mesa de trabajo para buscar soluciones y han identificado dos principales. Por un lado, conseguir un coche para poder seguir ofreciendo los servicios a las personas que necesitan ser atendidas en sus domicilios. Para ello hacen un llamamiento a cualquier entidad, pública o privada, que les pueda echar un cable en este sentido.
La segunda prioridad es conseguir un local propiedad de alguna entidad pública que pueda ceder su uso. En Gran Canaria, por ejemplo, la asociación puede desarrollar su actividad gracias al local cedido por el Cabildo de la isla. “Solo con un local, ya nos ahorramos una gran cantidad de dinero al año, que podríamos destinar a un sueldo de un trabajador en Fuerteventura o a pagar los desplazamientos de los trabajadores de Gran Canaria”, matiza la presidenta de APEM.
Desde la asociación se han puesto en contacto con las diferentes administraciones, como el Cabildo de Fuerteventura. Fuentes de la corporación cuentan a Titularísimos que actualmente no disponen de locales disponibles para ceder a asociaciones y que la ayuda que pueden dar, ante la crítica situación de APEM, se limita a la subvención de concurrencia competitiva, de alrededor de 6.000 euros, que la asociación ya tiene aceptada.
También han acudido a hablar con todos los ayuntamientos de la isla, como nos cuenta Milagrosa, pero no les aportan ninguna solución. David de Vera, alcalde de Puerto del Rosario, está al tanto de la situación de la entidad pero nos señala que no tienen locales con disponibilidad inmediata. No obstante, añade que “desde que tengamos, son una prioridad junto con otra asociación que también nos ha solicitado un local”. Ayuntamientos como el de Pájara no quisieron dar explicaciones ante las preguntas de este medio al momento de la publicación de este reportaje.
Sin alternativa para las personas usuarias
Cuando APEM aterrizó en Fuerteventura atendía únicamente a 8 personas. Cinco años después, son 92 las que han pasado por su sede para recibir algún tipo de servicio. Milagrosa nos cuenta que cada semana alguna persona se acerca a solicitar información sobre los servicios de la asociación. “La psicóloga ya tiene lista de espera y la terapeuta ocupacional está haciendo malabares para atender al creciente número de personas usuarias de la asociación”, aclara.
Esta demanda certifica que algo falla en el entorno majorero para las personas con esclerosis múltiple y otras patologías relacionadas. “Si tuviera fisioterapia en la seguridad social, entonces no me haría falta APEM”, resalta Claudio, que añade que antes de que llegara APEM, no tenía adónde acudir. “Aquí no había nada de esclerosis. Es una enfermedad que no se comenta. Tampoco los ictus, ¿a dónde acude una persona que le dé un ictus?”, resalta Zuleima cuando recuerda esos momentos antes de que APEM se estableciera en Fuerteventura.
Tras todo el esfuerzo de llamar puerta por puerta a cabildo y ayuntamientos, pero también de acudir a ferias y a centros comerciales, la presidenta muestra su frustración: “es como estar atada de pies y manos. Parece que no estás haciendo nada y estás haciendo todo lo que está en tus manos. Aún así sientes que no avanzas, que no ves resultados”, destaca Milagrosa.
Toda esta situación genera preguntas: “¿qué va a ser de nosotros? ¿Cuándo nos va a atender un logopeda? ¿Cuándo un psicólogo? ¿Cuándo un fisioterapeuta?”, se hace en voz alta Zuleima. Por ahora, son cuestiones que no tienen respuesta pero de lo que están seguros es que si ocurre lo peor, si APEM se ve obligada a cerrar, van a quedar, en sus propias palabras, “a la deriva” y “abandonados”. Aún hay algo de esperanza y por eso han creado la mesa de trabajo. No obstante, son conscientes de que sin el apoyo de la sociedad, del sector privado y, sobre todo, del sector público, mantenerse a flote será casi imposible.

