El Real Club Victoria expone hasta el próximo 21 de junio ‘Cultura que sostiene’, una muestra de pinturas realizadas por las personas con lesión medular que se encuentran en la Unidad de Lesionados Medulares del Hospital Insular de Gran Canaria. En esta entrevista, Vesna González, artista y profesora del taller de pintura en la unidad, aporta los detalles de la exposición, pero también del trabajo que realiza con sus alumnos y alumnas.
Eres la responsable del taller de pintura de la Unidad de Lesionados Medulares del Hospital Insular de Gran Canaria, ¿en qué consiste tu labor?
Mi trabajo consiste en hacer arte rehabilitador y se incluye dentro del área de rehabilitación de la unidad. Trabajo en equipo junto con los médicos y fisioterapeutas, que son unos profesionales maravillosos, y a través de la actividad artística conseguimos estimular diferentes redes cerebrales. No es algo que me haya inventado yo, existe evidencia científica que demuestra que el arte contribuye a una rehabilitación integral, no solamente desde el punto de vista cognitivo, sino también psicológico y social.
Muchas veces, lo primero que dicen los pacientes cuando llegan a las clases de pintura es: “yo nunca he pintado”. Sin embargo, la rehabilitación con pintura es muy diferente al resto porque el color entra en juego y te permite conectar con tu niño interior. Es algo mágico y parece que estamos en una clase de pintura externa al hospital. También porque creamos equipo y nos enfocamos en la parte humana de cada uno de ellos, que es un componente que se puede perder cuando hablamos de pacientes.
Después, da la casualidad de que no solo hemos podido hacer una rehabilitación artística sino que los alumnos han hecho sus propias obras de arte.
¿Cómo organizas las clases?
Cada semana voy con una propuesta que puede ser, por ejemplo, trabajar con la obra de algunos autores o con alguna dinámica grupal. Pero también adapto la clase en función de cómo está el ambiente. Si ese día hay alguna persona con unos ánimos más bajos, le doy su espacio y desarrolla la clase de manera más individual.
Es un trabajo muy personalizado porque cada persona necesita de unas adaptaciones diferentes. Si una persona solo puede mover una mano o un hombro, adapto la técnica para que pueda pintar y, además, de una manera que le sirva para rehabilitar esa zona. Un ejemplo es Miguel Planas, que es bastante conocido, que dibuja con la boca. En las clases le enseñé a dar profundidad a sus pinturas utilizando esa parte del cuerpo y lo conseguí probando yo misma la técnica y viendo qué podía funcionar.
¿Qué impacto tiene el arte en los alumnos y las alumnas?
Al principio, muchos no quieren, aunque los que dibujan sí que se suelen enganchar más rápido. También es normal porque en esos primeros momentos, tras el accidente o la situación que les ha llevado a esta nueva realidad, están pasando su duelo o pensando en cómo les cambiará la vida.
El arte, precisamente, lo que hace es sacarles de ahí y subirles la autoestima. También utilizo mucho color y evito el negro, que está relacionado con los estados anímicos negativos. Todo es explosión de color y a nivel psicológico supone un cambio total. También a nivel emocional y de autoestima es muy positivo porque ven lo que han hecho, exponen o salen en los medios de comunicación.
Una vez finaliza la estancia de las personas en el hospital, ¿siguen pintando?
Sí, hay alumnos y alumnas que han seguido pintando y haciendo obras de arte espectaculares. Muchos siguen viniendo a las clases porque, a pesar de que ya no estén en el hospital, la puerta siempre está abierta para que vuelvan. También organizamos talleres externos puntuales.
Todo este trabajo sale adelante gracias al hospital, que da el permiso, y a Eduardo Martínez, el presidente de la Asociación La vida Sigue en Positivo. También gracias al respaldo económico que este año nos da Reale Foundation.
¿Cómo llegaste a este proyecto?
Hace diez años hacía los diseños de las camisetas y del merchandising para apoyar a los niños con cáncer que se encontraban en el Hospital Universitario Materno Infantil. Un amigo me animó a crear un concurso de dibujo y expusimos las obras en el Real Club Victoria. Me sorprendió que la mayoría de niños se acercaron el día de la inauguración y ahí me di cuenta de la fuerza que tiene el arte. De cómo motivó a todos esos niños que estaban pasando por una situación difícil a participar y acercarse a ver sus dibujos expuestos.
Después fue en 2023, cuando a Eduardo Martínez se le encendió la luz y me propuso dar pintura a personas con lesión medular. Me pareció una idea estupenda y a principios de 2024 ya estábamos empezando con los talleres.
Poco después el Cabildo de Gran Canaria me contactó para impartir talleres en los Centros de Atención a Personas con Discapacidad Intelectual (CADI) y es otra faceta que me sorprende porque son personas que, a pesar de que pueden tener alguna dificultad a la hora de comunicarse, hacen obras maravillosas con las que comunican un montón.
¿Hasta dónde te gustaría llegar con esta iniciativa?
En un futuro mi idea es poder preparar a personas para que se sigan impartiendo talleres de arte a personas con lesión medular, pero también a cualquier tipo de tetraplejia, paraplejia o ictus, y que el arte ponga en funcionamiento su neuroplasticidad.
Esto es tan solo el comienzo porque el proyecto nació sin tener muchos referentes. A lo largo de estos años he estado conversando con neurólogos, fisioterapeutas y especialistas para conocer su perspectiva e ir aplicándola a la pintura.
También creo que ahora mismo está teniendo un boom y no me gustaría que dejara de ser lo que ha sido hasta hoy. Es un proyecto muy bonito y a esas personas que les interese de verdad, les diría que se preparen bien porque esto tiene un impacto en las personas. Lo contrario me parecería una falta de respeto porque son personas vulnerables. Con esto soy muy estricta y pasional pero es que son personas, no máquinas, y hay que tenerlo en cuenta.
Sobre la exposición
El título de la exposición que actualmente se encuentra en el Real Club Victoria es ‘Cultura que sostiene’, ¿por qué?
Jessica, que es una alumna del taller, era bailarina de salsa y en una ocasión me dijo: ‘Vesna, tú me sostienes’. En su caso, le di su espacio. Al principio le pedía que entrara a las clases y que no participase si no quería, pero que se acercara para crear comunidad y que no estuviera sola en la habitación. Por ella y también por mi amiga Helena Con Ache, de Radio Las Palmas, que me ayudó con el nombre, le pusimos ‘Cultura que sostiene’.
¿Qué obras podemos encontrar en la muestra?
En la exposición hay versiones de cuadros de un amigo pintor que se llama Domingo Zapata y de Aldo Comas y ambos se han quedado impresionados con los resultados. También, en esas sesiones grupales que comentaba antes, cada persona ha hecho un trazo de un ídolo de Tara, que lo hemos juntado y tenemos una especie de puzle hecho de cuadros pequeños.
Además, la mayoría de los cuadros de la exposición van a formar parte de la decoración del gimnasio que se está construyendo en el hospital.
¿Por qué los lectores y las lectoras de Titularísimos no pueden perderse la exposición?
Mientras montaba la exposición la gente miraba los cuadros y les gustaban o hacían comentarios y cuando les decía que lo habían hecho personas con lesión medular, no se lo creían. La gente no lo visualiza y, por eso, creo que es importante ir a ver esta exposición porque nos va a permitir normalizar y comprender la lesión medular.
El arte lo único que hace es abrir la ventana para que puedas conocer esta realidad. Y no solo por esto, también porque han hecho unas obras espectaculares.
¿Tienen alguna actividad más planeada de aquí a final de año?
Sí, en noviembre tendremos un taller externo en el Museo Elder y ese mismo mes organizaremos una exposición en el hospital. De todas formas, les animo a que estén atentos a las redes sociales de La Vida Sigue en Positivo para cuando se abran las inscripciones.

