Recientemente, el Consejo de Ministros aprobó el Real Decreto que establece los Diplomas de Lengua de Signos Española (DLSE). Hemos querido conocer el impacto de esta medida de la mano de María Luz Esteban, presidenta del Centro de Normalización Lingüística de la Lengua de Signos Española (CNLSE), organismo responsable de la dirección académica de estas titulaciones.
¿Nos podría comentar qué puntos principales recoge esta nueva normativa acerca de los Diplomas de Lengua de Signos Española (DLSE)?
Es una noticia muy importante y un avance enorme. Con este real decreto se crean los Diplomas de Lengua de Signos Española (DLSE). Estos diplomas son títulos oficiales que acreditan el nivel de competencia en lengua de signos española (LSE). Algo que otras lenguas tienen desde hace mucho tiempo y que, hasta ahora, la LSE no tenía.
La norma establece los distintos niveles de acreditación, alineados con el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCER) y define los requisitos para obtener los diplomas. Del mismo modo, regula cómo se organizan, gestionan y evalúan las pruebas, garantizando principios de objetividad, fiabilidad, validez y accesibilidad.
En definitiva, la normativa crea un sistema estructurado y homogéneo de certificación que avanza en la normalización de la lengua de signos española y en la mejora de las oportunidades educativas, profesionales y sociales de las personas signantes.
¿Cómo se organizan a partir de ahora los niveles de los DLSE?
Igual que en cualquier otra lengua, los DLSE se organizan en seis niveles de competencia lingüística: A1, A2, B1, B2, C1 y C2, siguiendo la estructura del MCER, que dedica una atención específica a las lenguas de signos en su Volumen complementario, con sus correspondientes escalas y descriptores. Por tanto, no se trata de adaptar un modelo pensado para lenguas orales, sino de aplicar uno diseñado también para lenguas de signos como la LSE.
¿Conoce a partir de qué fecha se realizarán las primeras pruebas de nivel?
Aún no hay fecha cerrada, pero se prevé que las primeras pruebas puedan ofertarse a partir de 2027. Ahora mismo estamos en la fase de puesta en marcha del sistema. Toda la información actualizada se irá publicando en nuestra web, que será el punto de referencia para estar al día.
¿Qué situación existía hasta ahora para certificar el nivel de LSE?
Hasta la aprobación de este real decreto no existía ningún sistema oficial estatal de certificación de la competencia en lengua de signos española. Había títulos y certificados expedidos por diversas entidades, pero sin un marco común que garantizara la homogeneidad. Esta situación generaba dificultades en todos los sentidos.
Para profesionales, porque no contaban con un sistema fiable para acreditar el nivel de competencia lingüística. Para las personas sordas y sordociegas signantes, porque, por un lado, accedían a servicios sin garantía de que quien los prestaba tuviera la competencia necesaria y, por otro, porque en muchos casos quedaban excluidas de procesos selectivos al no poder demostrar su competencia en LSE con un título reconocido.
La implantación de los DLSE resuelve todo esto. Permite la acreditación de perfiles profesionales claros como, por ejemplo, un nivel B2 para la atención directa en lengua de signos española o un nivel C1 para enseñar o interpretar. Además, equipara el conocimiento de la LSE al de otras lenguas en procesos administrativos. Finalmente, los DLSE servirán de referencia en el diseño y desarrollo de programas formativos de calidad.
¿Cuál cree que es el impacto de esta medida?
Este sistema de certificación redundará en la mejora sustancial de la calidad de los servicios en los que se requiere un determinado nivel de competencia lingüística, lo cual proporciona un marco objetivo de verificación a la hora de contratar profesionales de la lengua. Por tanto, se garantizan los derechos lingüísticos de las personas sordas y sordociegas a aprender y usar su propia lengua. Del mismo modo, esta medida contribuye a la igualdad de oportunidades y, sobre todo, a reforzar la imagen social e institucional de la lengua de signos española, consolidando su presencia en la administración, la educación, los servicios públicos y el conjunto de la sociedad.
¿Era una demanda de la comunidad signante?
Absolutamente. El reconocimiento y la promoción de la lengua de signos española, con valor lingüístico y cultural, es una demanda histórica de las personas sordas y sordociegas signantes.
La Ley 27/2007, de 23 de octubre, y su desarrollo posterior, el Real Decreto 674/2023, de 18 de julio, conforman el marco normativo que permite dar respuesta a las necesidades planteadas por las personas sordas y sordociegas signantes para el pleno ejercicio de su ciudadanía y su derecho a aprender, conocer y usar la lengua de signos.
¿Qué otras reivindicaciones tiene la comunidad signante? ¿Dónde hay que seguir poniendo el foco?
Seguimos trabajando porque queda mucho por hacer. Una de las reivindicaciones más urgentes sigue siendo el desarrollo de la educación plurilingüe en lenguas de signos y lenguas orales. Aún no hay un marco normativo que permita su implantación en el sistema educativo con plenas garantías desde el enfoque de la educación inclusiva. Existen otras demandas relacionadas con el pleno reconocimiento de la lengua de signos como lengua propia en todos los ámbitos de la vida pública. Esto incluye una mayor presencia de la lengua de signos en la administración y los medios de comunicación, así como el impulso de políticas que favorezcan su transmisión intergeneracional y prestigio social.
El Marco Estratégico para la Protección, Promoción y Revitalización de la Lengua de Signos Española 2023-2030 constituye la hoja de ruta estatal para garantizar los derechos lingüísticos de las personas sordas y sordociegas en España. Se desarrolla en tres ejes: enseñanza y aprendizaje, protección y promoción, e investigación y transferencia de conocimiento.
¿Qué papel juega el Centro de Normalización Lingüística de la Lengua de Signos Española (CNLSE) en esta nueva normativa?
El real decreto establece que los DLSE se desarrollan bajo la dirección académica del CNLSE, lo que implica que somos responsables del rigor científico, la coherencia lingüística y la calidad pedagógica del sistema. Por su parte, el Real Patronato sobre Discapacidad asume la dirección administrativa y económica, incluyendo la organización de las convocatorias y la expedición de los diplomas en nombre del ministerio de educación. Esta división de responsabilidades es clave para garantizar la solidez social e institucional de los diplomas y la protección de los derechos lingüísticos de las personas sordas y sordociegas.
Acerca del CNLSE
Para quien no conozca el CNLSE, ¿qué labor desarrolla este organismo?
El Centro de Normalización Lingüística de la Lengua de Signos Española (CNLSE) es un centro asesor del Real Patronato sobre Discapacidad, perteneciente al Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. Fue creado por la Ley 27/2007, de 23 de octubre, con el objetivo de garantizar los derechos lingüísticos de las personas sordas y sordociegas signantes. Somos, en definitiva, el organismo oficial cuya misión es investigar, fomentar, difundir y velar por el buen uso de la LSE, desde una perspectiva transversal e interseccional de las políticas públicas.
Actuamos como observatorio estatal de esta lengua, prestando asesoramiento a entidades públicas y privadas. Desarrollamos estudios e informes, transferimos conocimiento y contribuimos a la planificación de planes de formación e investigación en LSE, entre otras actuaciones.
¿Qué líneas de trabajo sigue el CNLSE? ¿Cuáles son las áreas principales en la que se desenvuelve su actividad?
Además de las mencionadas en la respuesta anterior, organizamos actividades académicas como seminarios y congresos y desarrollamos diversos proyectos como la elaboración de la Gramática de la Lengua de Signos Española (GramLSE), el Corpus de la Lengua de Signos Española (CORLSE) y la edición de la Revista de Estudios de Lenguas de Signos (REVLES). Estos proyectos contribuyen a documentar la LSE para su conservación y como objeto de estudio.
Editan la Revista de Estudios de Lenguas de Signos, REVLES. ¿Qué recoge esta publicación?
La Revista de Estudios de Lenguas de Signos (REVLES) es una revista científica electrónica anual dedicada a la publicación de artículos de investigación y de reflexión académica y profesional en el ámbito de las lenguas de signos. Es el único espacio editorial en España especializado en lenguas de signos. Algo que la define es que se pueden publicar contribuciones en lengua de signos, además de en castellano escrito. Su atractivo y repercusión en países de Latinoamérica, además de España, no hace más que crecer y no dejamos de recibir nuevas propuestas para su publicación. Este año publicaremos el número 8, lo que demuestra que es uno de nuestros proyectos más consolidados.
En septiembre organizan el Congreso Estatal de la Lengua de Signos Española, bajo la temática “Lengua de signos y acceso a la justicia: derechos humanos en clave del siglo XXI”. ¿Por qué se decidió enfocar hacia este ámbito?
Esta elección no es casual. Este año la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad conmemora su 20º aniversario, y el Real Patronato sobre Discapacidad ha puesto el foco en el acceso a la justicia. En este contexto, el congreso se configura como un espacio de encuentro para el intercambio de conocimientos, experiencias y reflexiones sobre temas relacionados con las lenguas de signos desde enfoques jurídicos, sociopolíticos e ideológicos.
¿Hacia dónde debe caminar la labor del CNLSE en un futuro? ¿En qué aspectos hay que seguir poniendo el foco?
Nuestro objetivo es seguir reforzando la actividad de investigación y generación de conocimiento sobre la lengua, así como el asesoramiento a las administraciones para su incorporación en las políticas públicas, no solo en su dimensión de accesibilidad, sino también en su valor lingüístico, cultural e identitario.
El futuro trae consigo muchos retos. Las demandas que recibimos de la comunidad lingüística y de la científica, de las administraciones y de otras entidades, incluidas las privadas, así como de nuestra hoja de ruta, el marco estratégico de la LSE hasta 2030, nos exigen que recursos como la GramLSE, el CORLSE, REVLES y los DLSE sigan avanzando.
A ello se suma el creciente interés por las intersecciones entre las lenguas de signos y la tecnología, ahora que la inteligencia artificial forma parte de nuestro día a día. Sin duda, la implementación de la enseñanza bilingüe en LSE en más centros sigue siendo una asignatura pendiente en la agenda de la lengua. El reconocimiento que la LSE consigue en el papel debe trasladarse a la vida real de su comunidad lingüística y, para ello, no dejemos de generar nuevos recursos.

