La natación llegó a la vida de Christian RodrÃguez cuando era pequeño. Lo que empezó como una actividad por salud se convirtió poco a poco en su pasión. Hoy en dÃa acumula diversos tÃtulos como nadador y, por si fuera poco, este 2026 comenzó a desempeñarse, además, como árbitro de natación, siendo el único profesional con discapacidad que arbitra actualmente en las islas.Â
¿Qué fue lo que te enganchó de la natación?
Siempre he nadado, sobre todo, por salud, tanto por mi discapacidad como por problemas del corazón. Hace unos seis años me implantaron dos válvulas metálicas y un marcapasos y siempre me han recomendado la natación como una buena opción de deporte.Â
Una vez que empiezas a entrenar, a competir y ves que quedas en un buen puesto, te das cuenta de que puedes hacer más y vale la pena intentarlo. Ahora mismo si me quitaran la natación, me volverÃa loco. Me lo tomo como un trabajo y entreno tres dÃas en semana: lunes, miércoles y viernes.Â
¿Qué te aporta la natación?
La natación me ha aportado seguridad, confianza y una mejora fÃsica y mental. Me ha renovado completamente. Cuando tienes un dÃa malo, vas a entrenar y, aunque salgas reventado, te olvidas de los problemas que tenÃas. La verdad es que es una cura.Â
¿Cómo llegas al Club de Natación Discarucas?
Conocà la natación en el tÃpico curso de verano que te meten tus padres para aprender a nadar cuando eres pequeño y al final descubrà que es un deporte que me apasiona. Luego, más tarde, formé parte del Club Enagracan durante un año, que lo sacó adelante Paco Galván, y ya después llegué al CN Discarucas. Esto fue hace 11 años, allá por el 2014, cuando contacté a Carmen Maroto, entrenadora del Discarucas, y desde entonces entreno con ellos.
¿Qué destacarÃas del equipo?
Somos el primer club en tener natación adaptada del norte de Gran Canaria y somos un equipo formado por personas con diferentes discapacidades. Hablo por todos cuando digo que más que un equipo, somos una familia. Cuando uno consigue una medalla, nos emocionamos todos, o si uno logra un premio, le acompañamos todos.
Al final estás haciendo algo que te cuesta un sacrificio y qué menos que llevarte lo mejor posible con los que tienes al lado. Y esto se extrapola tanto al deporte como a la vida. Pero claro, después de 11 años juntos, nos hemos convertido en familia, en amigos, en hermanos. Es un vÃnculo muy fuerte y nos hemos visto crecer o cuando hemos tenido algún problema. Como dice el refrán: el roce hace el cariño.
¿Qué competiciones tienes a la vista?
En mayo tengo el Regional Master y el Regional Adaptado. El objetivo es, por lo menos, renovar el bronce que tenemos en cada uno de ellos y con eso me quedo tranquilo. Si lo mejoro, pues bienvenido sea, pero lo importante es renovarlo y, sobre todo, disfrutar. Ese es mi lema: disfrutar y, cuando salga del agua, que sea lo que Dios quiera.
Nueva etapa como árbitro de natación
Además, compaginas tu faceta de nadador con la de árbitro de natación, ¿cuándo comenzaste a arbitrar?
Mi primera competición como árbitro fue el 14 de febrero de este año y fue estupendo. La gente me trató muy bien y me sentà uno más. Todo el mundo, desde el presidente al responsable de los árbitros, me ayudaron y la verdad que estoy muy contento. Desde entonces me han convocado casi todos los fines de semana.
¿Cuáles son las funciones de un árbitro de natación?
La formación de árbitros de natación tiene varios niveles y yo hice el primero, que es de cronometrador. En este puesto me encargo de apuntar los tiempos de los nadadores: cuando llegan al muro, paras el cronómetro, lo apuntas y se lo pasas al jefe de cronometradores.Â
Durante la formación estás con un compañero pero, una vez titulado, la responsabilidad es tuya. Hay que apuntarlo todo bien porque, si me equivoco en un 1 o 2 segundos, aunque pueda parecer poco, para un nadador es mucho. Como nadador, sé lo que cuesta cada segundo y tengo mucha empatÃa cuando arbitro.Â
Actualmente eres el único árbitro de natación con discapacidad en Canarias, ¿cómo lo vives?
La verdad es que me siento super orgulloso de mà mismo y de ver hasta dónde he llegado. Si alguien me hubiera dicho que iba a conseguir todas estas medallas o ser árbitro de natación, no le hubiera creÃdo.Â
Y cuando echas la vista atrás, con todos los logros que has conseguido, ¿qué se te pasa por la cabeza?
La verdad es que soy una persona que está todo el dÃa preocupado con las mÃnimas, que si un segundo arriba, uno abajo, ver si me clasifico para el campeonato nacional… Pero claro, cuando me paro a ver las fotos y a hacer memoria, veo que soy bronce en Adaptada en Canarias, bronce en el Master de Invierno o de otros palmarés en los que he estado y pienso: eres un quejica.Â
¿Te gustarÃa añadir alguna idea o reflexión?
Siento que la natación adaptada está un poco lenta en las islas. Me refiero a que al año tenemos 1 o 2 competencias para todo lo que entrenamos. DeberÃan darle un giro de tuerca para ver qué se puede hacer porque entrenamos bastante y competimos poco.Â
En la penÃnsula sà que se hacen más competiciones pero en Canarias creo que se le deberÃa dar un poco más de cariño. Â
¿Es diferente esta realidad en las competiciones no adaptadas?Â
Si, en la competición Master, por ejemplo, se compite una vez al mes y tiene dos regionales al año. Por eso me metà en esta liga, aunque no sea adaptada. Además, los tiempos que hago en Master me sirven también para la Adaptada.
Del Discarucas, por ejemplo, somos tres nadadores de natación adaptada que hemos accedido a esta competición y te enfrentas a personas sin discapacidad. Cuando compites contra personas sin discapacidad es cierto que tienes que apretar pero, al final, en esta liga los tres miembros del club que participamos, hemos conseguido medallas.Â
Esto es algo muy positivo porque hay inclusión. Por un lado, para nosotros es un orgullo estar a la altura de personas sin discapacidad y para el resto implica darse cuenta de que las personas con discapacidad están dando leña como cualquier otra persona.Â

