La soledad no deseada afecta al 31,2% de las personas con discapacidad en España y alcanza el 45,5% entre las personas en situación de dependencia. La situación se agrava cuando coinciden discapacidad y problemas de salud mental: en ese caso, el 56,5% de las personas experimenta soledad no deseada. Son algunos de los resultados del Estudio sobre Soledad no Deseada y Salud Mental en España 2026, impulsado por Fundación ONCE y Fundación AXA a través del Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada (SoledadES).
La soledad no deseada y discapacidad mantienen una relación especialmente preocupante en España. Mientras que este tipo de soledad afecta al 20,2% del conjunto de la población adulta, entre las personas con discapacidad la prevalencia asciende al 31,2%.
Los datos sobre soledad no deseada y discapacidad muestran así una brecha significativa respecto al conjunto de la población española.
El estudio analiza la relación entre la soledad no deseada y los problemas de salud mental, así como los factores sociales, económicos y personales que incrementan la vulnerabilidad. Entre los grupos más expuestos aparecen precisamente las personas con discapacidad o en situación de dependencia.
Soledad no deseada y discapacidad: el 31,2% se siente solo sin quererlo
Los resultados muestran una diferencia considerable entre la población general y las personas con discapacidad.
En España, una de cada cinco personas adultas —el 20,2%— experimenta soledad no deseada. Entre las personas con discapacidad, el porcentaje aumenta hasta el 31,2%.
La situación es todavía más acusada entre las personas en situación de dependencia. En este grupo, la prevalencia alcanza el 45,5%, lo que supone prácticamente una de cada dos personas.
La relación entre soledad no deseada y discapacidad se intensifica, por tanto, cuando también existen necesidades de apoyo vinculadas a situaciones de dependencia.
El estudio identifica así la discapacidad y la dependencia entre los factores de vulnerabilidad asociados tanto a la soledad como a los problemas de salud mental.
El 35,7% de las personas con discapacidad declara problemas de salud mental
La investigación también encuentra diferencias importantes en relación con la salud mental.
El 35,7% de las personas con discapacidad declara tener problemas de salud mental, diagnosticados o percibidos, frente al 22,6% de las personas sin discapacidad.
Esto supone una diferencia de 13,1 puntos porcentuales.
Los datos refuerzan la relación existente entre soledad no deseada y discapacidad, pero también muestran que la acumulación de diferentes factores de vulnerabilidad puede incrementar considerablemente el riesgo.
El propio estudio señala que la soledad, la salud mental, la pobreza y la pérdida de autonomía pueden formar un ciclo en el que diferentes circunstancias se retroalimentan y terminan afectando al bienestar emocional y a la participación social.
El estudio permite analizar conjuntamente soledad no deseada y discapacidad con otro factor especialmente relevante: los problemas de salud mental.
La soledad alcanza el 56,5% cuando coinciden discapacidad y problemas de salud mental
Uno de los resultados más relevantes aparece cuando se analizan conjuntamente discapacidad y salud mental.
Entre las personas con problemas de salud mental que no tienen discapacidad, la prevalencia de la soledad no deseada es del 47,7%.
Cuando existen problemas de salud mental y además la persona tiene discapacidad, el porcentaje aumenta hasta el 56,5%.
Esta combinación convierte la relación entre soledad no deseada y discapacidad en uno de los aspectos destacados de los resultados de la investigación.
Es decir, más de la mitad de las personas con discapacidad que declaran problemas de salud mental experimenta también soledad no deseada.
La relación también puede observarse desde otra perspectiva. Entre las personas con discapacidad que no declaran problemas de salud mental, la prevalencia de la soledad se sitúa en el 11,9%, según la información publicada por el propio Observatorio a partir del estudio.
Una de cada cinco personas en España experimenta soledad no deseada
El problema no afecta únicamente a las personas con discapacidad.
En el conjunto de la población adulta residente en España, el 20,2% experimenta soledad no deseada, aproximadamente una de cada cinco personas.
Además, el problema tiende a prolongarse en el tiempo. El 81,1% de las personas que se sienten solas lleva dos años o más en esta situación, mientras que la soledad persistente afecta al 15,6% de toda la población española.
La investigación también señala que tres de cada cuatro personas —el 74,3%— han sentido soledad en algún momento de su vida.
Casi la mitad de quienes tienen problemas de salud mental también experimenta soledad
Los problemas de salud mental afectan al 24% de la población adulta española, incluyendo tanto situaciones diagnosticadas como problemas percibidos por las propias personas.
La relación con la soledad es especialmente significativa.
El 49,1% de las personas que declaran problemas de salud mental experimenta soledad no deseada, frente al 11% entre quienes no tienen estos problemas. Por tanto, la prevalencia es casi cinco veces superior.
En sentido contrario, el 58,4% de las personas que experimentan soledad presenta también problemas de salud mental, mientras que entre quienes no se sienten solos el porcentaje desciende al 15,2%.
Estos resultados muestran que soledad no deseada y discapacidad, salud mental, dependencia y otras circunstancias personales y sociales pueden acumularse y generar situaciones de mayor vulnerabilidad.
Mujeres, personas jóvenes y quienes viven solas también presentan mayor vulnerabilidad
El estudio identifica otros grupos con una prevalencia superior.
La soledad no deseada afecta al 23,2% de las mujeres, frente al 16,6% de los hombres. Además, los problemas de salud mental alcanzan al 30,1% de las mujeres y al 17% de los hombres.
Vivir solo también marca una diferencia importante: la prevalencia de la soledad alcanza el 33,3% entre quienes viven solos, frente al 17,5% entre quienes conviven con otras personas.
Cuando una persona vive sola y además presenta problemas de salud mental, la prevalencia alcanza el 64,6%.
También influye la situación económica. Entre las personas con dificultades para llegar a final de mes, los problemas de salud mental alcanzan el 35,4%, frente al 18,4% entre quienes llegan con facilidad. Cuando coinciden dificultades económicas y problemas de salud mental, la soledad alcanza el 59,6%.
Abordar conjuntamente soledad no deseada y discapacidad requiere, según el enfoque del estudio, prestar atención tanto a las circunstancias individuales como a las barreras sociales y económicas.
¿Qué propone el estudio para combatir la soledad?
El informe identifica varias barreras para afrontar conjuntamente la soledad no deseada y los problemas de salud mental.
Entre ellas se encuentran el estigma asociado a los problemas de salud mental, las dificultades para pedir ayuda, las barreras económicas para acceder a apoyo psicológico especializado y la insuficiencia de recursos preventivos y comunitarios.
Frente a ello, el estudio plantea la necesidad de combinar respuestas individuales, comunitarias y estructurales.
El Observatorio considera fundamentales los vínculos comunitarios, la participación social y los entornos inclusivos, además de políticas públicas que reduzcan las desigualdades y garanticen apoyos accesibles a las personas en situaciones de mayor vulnerabilidad.
La relación entre soledad no deseada y discapacidad evidencia así que el aislamiento social no puede abordarse únicamente como una circunstancia individual, sino también desde las barreras que dificultan la participación, la autonomía y la creación de vínculos sociales.
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