El acceso sanitario de las personas con discapacidad continúa marcado por importantes desigualdades. Las personas con discapacidad pueden morir hasta 20 años antes que aquellas sin discapacidad como consecuencia de enfermedades prevenibles y de las desigualdades en el acceso a una atención sanitaria de calidad, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Las diferencias también se observan en las propias posibilidades de recibir atención. Mejorar el acceso sanitario de las personas con discapacidad es precisamente uno de los ámbitos sobre los que la OMS Europa acaba de reforzar su estrategia, con un nuevo marco destinado a medir y combatir las desigualdades sanitarias.
El documento, publicado el 8 de septiembre de 2026, convierte los compromisos asumidos por los Estados en indicadores medibles y mecanismos de seguimiento. La intención es que las políticas no se queden únicamente en objetivos, sino que pueda comprobarse su impacto real sobre la población con discapacidad.
El acceso sanitario de las personas con discapacidad: hasta seis veces más barreras
Los datos actualizados por la OMS Europa muestran importantes desigualdades.
Las personas con discapacidad presentan tasas de mortalidad entre dos y tres veces superiores a las del resto de la población. Además, pueden tener hasta seis veces más probabilidades de encontrar barreras para acceder a la atención sanitaria.
El transporte constituye otra dificultad importante. Según la organización internacional, las personas con discapacidad pueden tener hasta 15 veces más probabilidades de verse limitadas por un transporte inaccesible o económicamente inasequible.
Estas barreras no afectan únicamente a la posibilidad de acudir a una consulta médica. La OMS identifica mayores necesidades sanitarias no cubiertas en ámbitos como los cribados de cáncer, la atención primaria, los programas de promoción de la salud, la rehabilitación y el acceso a productos de apoyo.
Mejorar el acceso sanitario de las personas con discapacidad implica, por tanto, actuar también sobre factores externos al propio sistema sanitario, como el transporte y la accesibilidad de los servicios.
Al menos 135 millones de personas con discapacidad en Europa
La Región Europea de la OMS cuenta con al menos 135 millones de personas con discapacidad, mientras que en el conjunto del mundo la cifra supera los 1.300 millones, aproximadamente el 16% de la población mundial.
La organización advierte además de que la población con discapacidad está aumentando como consecuencia, entre otros factores, del envejecimiento demográfico y de la prevalencia de enfermedades crónicas y lesiones.
Las diferencias también aparecen en el estado de salud. Los adultos con discapacidad presentan entre dos y cuatro veces más probabilidades de padecer enfermedades no transmisibles, entre ellas enfermedades cardiovasculares, diabetes, depresión y enfermedades respiratorias crónicas.
Estas cifras convierten el acceso sanitario de las personas con discapacidad en una cuestión especialmente relevante para los sistemas de salud europeos.
Solo la mitad puede permitirse atención sanitaria y rehabilitación
Uno de los datos más significativos recogidos por la OMS Europa afecta directamente al acceso económico a los servicios.
En la Región Europea, solo el 50% de las personas con discapacidad puede permitirse atención sanitaria, incluidos los servicios de rehabilitación. Además, únicamente el 10% tiene acceso a productos de apoyo, aunque la propia organización advierte de importantes diferencias entre los Estados miembros.
La OMS señala también que retrasar el acceso a la atención sanitaria puede terminar provocando tratamientos más complejos y costosos, además de empeorar los resultados de salud.
Las dificultades económicas constituyen así otro obstáculo para garantizar el acceso sanitario de las personas con discapacidad en condiciones de igualdad.
Siete indicadores para comprobar si los países avanzan
El nuevo marco publicado en septiembre establece siete indicadores: tres estratégicos y cuatro de resultados.
Su objetivo es traducir el Marco Europeo de Acción para alcanzar el máximo nivel posible de salud para las personas con discapacidad 2022-2030 en parámetros que permitan realizar un seguimiento comparable entre países.
Los indicadores fueron seleccionados tras consultas con los Estados miembros de la Región Europea, unidades técnicas de la OMS y representantes de la sociedad civil.
El documento sustituye al anterior sistema de seguimiento y establece orientaciones más detalladas para controlar los indicadores relacionados con una sanidad inclusiva.
El nuevo sistema permitirá evaluar con mayor precisión cómo evoluciona el acceso sanitario de las personas con discapacidad y si las medidas adoptadas por los países producen mejoras reales.
La OMS reclama datos sanitarios separados por discapacidad
Uno de los principales problemas detectados es precisamente la falta de información.
La OMS reconoce que los datos sanitarios desagregados por discapacidad con frecuencia no se recopilan, lo que dificulta que los gobiernos conozcan la dimensión de las desigualdades y sus consecuencias sobre los sistemas sanitarios, los servicios sociales y las propias familias.
Por este motivo, el nuevo marco europeo pone especial énfasis en la recopilación de datos desagregados por discapacidad, utilizando un enfoque funcional alineado con la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud.
Disponer de esta información permitirá comprobar, por ejemplo, si las personas con discapacidad acceden en igualdad de condiciones a determinados servicios o si las medidas implantadas por los países están reduciendo realmente las desigualdades.
La falta de información desagregada dificulta conocer con precisión las desigualdades existentes en el acceso sanitario de las personas con discapacidad.
Comunicación accesible, cribados adaptados y lengua de signos
La OMS no se limita a identificar los problemas. También ha recopilado experiencias que ya están funcionando en diferentes países europeos.
Entre ellas aparecen la comunicación sanitaria accesible, los cribados preventivos específicamente adaptados a las necesidades de las personas con discapacidad y los servicios de interpretación de lengua de signos en tiempo real.
También existen iniciativas relacionadas con la formación del personal sanitario, reformas de los sistemas de salud, coordinación entre servicios, soluciones de accesibilidad digital y modelos de gobernanza desarrollados conjuntamente con organizaciones de personas con discapacidad.
Para la OMS, las experiencias que están consiguiendo avances sostenibles tienen varios elementos en común: la participación de las propias personas con discapacidad, la recopilación sistemática de datos, formatos de comunicación accesibles y financiación pública sostenida para avanzar hacia el diseño universal y formar al personal sanitario.
Para mejorar el acceso sanitario de las personas con discapacidad, la OMS señala medidas que abarcan desde la comunicación accesible hasta la adaptación de los programas preventivos.
Montenegro, primer país en aplicar la guía de la OMS
Montenegro se ha convertido en el primer país de la Región Europea de la OMS en aplicar su guía de equidad sanitaria para las personas con discapacidad y desarrollar un plan nacional de acción para una sanidad inclusiva.
La OMS destaca especialmente que el proceso incorpora una gobernanza multisectorial y la participación de organizaciones de personas con discapacidad.
La experiencia forma parte de los ejemplos que la organización quiere utilizar para demostrar que algunas de estas actuaciones pueden reproducirse y ampliarse en otros países.
Una sanidad accesible más allá de eliminar barreras físicas
Los datos de la OMS muestran que hablar de una sanidad accesible no significa únicamente garantizar que una persona pueda entrar físicamente en un centro sanitario.
La accesibilidad alcanza también a la información, la comunicación, el transporte, los productos de apoyo, la rehabilitación, los programas preventivos, la formación del personal sanitario y la participación de las personas con discapacidad en las decisiones que afectan a su salud.
El nuevo sistema de seguimiento pretende ahora comprobar si los Estados europeos convierten esos compromisos en resultados medibles antes de 2030.
Garantizar el acceso sanitario de las personas con discapacidad requiere, por tanto, abordar simultáneamente las barreras físicas, económicas, comunicativas y sociales.
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