La protección social de las personas con discapacidad presenta enormes desigualdades a escala mundial. Apenas el 38,9% de las personas con discapacidad severa recibe una prestación económica por discapacidad, según el nuevo balance de Naciones Unidas sobre el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
La cifra corresponde a 2023, último año global recogido para este indicador, y muestra que aproximadamente seis de cada diez personas con discapacidad severa quedan fuera de esta cobertura económica. Los datos proceden de estimaciones modelizadas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) incluidas en el anexo estadístico oficial del Sustainable Development Goals Report 2026.
La situación de las personas con discapacidad adquiere especial relevancia cuando quedan menos de cuatro años para alcanzar la Agenda 2030. Naciones Unidas recordó el viernes 18 de septiembre que, de las 139 metas de los ODS para las que existen datos suficientes para analizar su evolución, únicamente el 36% está en camino de cumplirse o muestra progresos moderados.
Los datos muestran que la protección social de las personas con discapacidad continúa dependiendo enormemente del país y la región en la que viven.
Solo el 38,9% recibe prestaciones económicas por discapacidad
La protección social de las personas con discapacidad presenta enormes diferencias dependiendo del lugar del mundo en el que vivan.
Mientras que a escala mundial el 38,9% de la población con discapacidad severa recibe prestaciones económicas por discapacidad, en Europa la cobertura alcanza el 99,2%. En América del Norte se sitúa en el 96,9%.
La realidad cambia drásticamente en otras regiones.
En América Latina y el Caribe la cobertura es del 61,3%; en Asia oriental, del 44,7%; y en Asia meridional cae hasta el 19,2%.
La situación más extrema aparece en África subsahariana, donde únicamente el 5,8% de las personas con discapacidad severa percibe una prestación económica por discapacidad. Entre los países menos desarrollados, la cobertura conjunta alcanza apenas el 10,4%.
Los datos muestran así una diferencia superior a 93 puntos porcentuales entre Europa y África subsahariana.
Europa alcanza una cobertura del 99,2%
El anexo estadístico de Naciones Unidas permite comparar las enormes diferencias existentes en la protección social de las personas con discapacidad.
| Región | Cobertura |
|---|---|
| Mundo | 38,9% |
| Europa | 99,2% |
| América del Norte | 96,9% |
| América Latina y Caribe | 61,3% |
| Asia oriental | 44,7% |
| Asia meridional | 19,2% |
| Países menos desarrollados | 10,4% |
| África subsahariana | 5,8% |
El indicador mide específicamente la proporción de población con discapacidad severa que percibe prestaciones económicas por discapacidad. No representa, por tanto, el porcentaje de todas las personas con discapacidad que recibe cualquier tipo de ayuda o prestación.
Los agregados mundiales y regionales están ponderados por población y proceden de estimaciones modelizadas de la OIT correspondientes a 2024, elaboradas a partir de información recopilada mediante su sistema de consulta sobre seguridad social.
Las diferencias regionales evidencian que la protección social de las personas con discapacidad presenta todavía enormes brechas a escala mundial.
La protección social de las personas con discapacidad alcanza así niveles prácticamente universales en algunas regiones, mientras que en otras apenas llega a una pequeña parte de la población que podría necesitarla.
Las personas con discapacidad sufren hasta tres veces más discriminación
La protección económica no es la única desigualdad que identifica Naciones Unidas.
El análisis del ODS 10, dedicado a la reducción de las desigualdades, señala que aproximadamente una de cada cinco personas en el mundo declara haber experimentado discriminación durante los últimos 12 meses.
Pero las personas con discapacidad soportan la mayor carga entre los grupos analizados: registran tasas de discriminación entre dos y tres veces superiores a las del conjunto de la población.
Naciones Unidas identifica también mayores tasas entre las mujeres, las personas con menores ingresos o menor nivel educativo y quienes viven en los países menos desarrollados.
Estos resultados vuelven a situar la inclusión de las personas con discapacidad entre los retos pendientes para conseguir que los avances asociados a los ODS alcancen al conjunto de la población.
Las dificultades en la protección social de las personas con discapacidad se suman a otras desigualdades que Naciones Unidas identifica en su seguimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Otro problema: muchas personas siguen sin aparecer en las estadísticas
Existe además una dificultad que condiciona la propia capacidad para conocer la magnitud de las desigualdades: faltan datos desagregados por discapacidad.
Naciones Unidas reconoce que, aunque la disponibilidad de información sobre los ODS ha mejorado considerablemente durante la última década, numerosos países continúan teniendo dificultades para desagregar sus estadísticas por características como ingresos, educación, discapacidad o situación migratoria.
Esto provoca lagunas precisamente a la hora de determinar qué grupos están quedándose atrás.
La ONU advierte además de que determinados colectivos permanecen infrarrepresentados o ausentes de los sistemas oficiales de datos porque resultan difíciles de alcanzar, las fuentes tradicionales no los cubren suficientemente o sus circunstancias no reciben prioridad en los sistemas de medición.
Mejorar los datos sobre la protección social de las personas con discapacidad resulta fundamental para conocer qué personas quedan fuera de los sistemas de cobertura y diseñar políticas adecuadas.
Más del 70% de los países ya cuenta con programas estadísticos sobre discapacidad
También existen avances.
Más del 70% de los países que respondieron a las consultas analizadas por Naciones Unidas informó de la existencia de programas estadísticos relacionados con las personas con discapacidad y la juventud.
Sin embargo, disponer de programas específicos no significa que todos los indicadores permitan todavía conocer por separado la situación de las personas con discapacidad.
El problema forma parte de un desafío estadístico mucho mayor. En 2016, la base mundial de los ODS contenía 115 indicadores y alrededor de 330.000 registros. En 2026 dispone de 233 indicadores y 3,2 millones de registros. La proporción de indicadores con una buena cobertura de países también ha pasado de aproximadamente un tercio a casi el 70%.
Aun así, persisten importantes vacíos para determinar quién se está beneficiando realmente de los avances.
Contar con información desagregada permitirá evaluar con mayor precisión si la protección social de las personas con discapacidad está llegando realmente a quienes más la necesitan.
Solo el 15% de las metas está realmente en camino
El balance general de los ODS tampoco permite ser complaciente.
De las 139 metas con datos suficientes para evaluar su evolución, únicamente el 15% está actualmente en camino de cumplirse. Otro 21% muestra progresos moderados.
En conjunto, ese 36% explica el dato difundido por Naciones Unidas el viernes 18 de septiembre. Mientras tanto, casi la mitad de las metas presenta avances marginales o ninguno y el 15% se encuentra por debajo de los niveles registrados en 2015.
El propio informe señala que los progresos continúan siendo demasiado lentos y desiguales para cumplir plenamente los compromisos establecidos para 2030.
La discapacidad ante la recta final de la Agenda 2030
Los datos específicos de discapacidad muestran que el desafío no consiste únicamente en avanzar en los indicadores globales, sino en comprobar quién está participando de esos avances.
La enorme diferencia entre el 99,2% de cobertura económica en Europa y el 5,8% en África subsahariana, unas tasas de discriminación que pueden llegar a triplicar las del conjunto de la población y las dificultades para obtener estadísticas desagregadas reflejan algunas de las desigualdades que persisten.
Con menos de cuatro años por delante, Naciones Unidas entra así en la fase decisiva de la Agenda 2030. En el encuentro de alto nivel celebrado el 18 de septiembre, la organización volvió a reclamar mayor inversión, cooperación internacional y medidas capaces de acelerar el cumplimiento de unos objetivos cuyo progreso continúa siendo insuficiente y desigual.
Para las personas con discapacidad, los propios datos oficiales muestran que uno de los grandes retos será conseguir que esa aceleración llegue también a quienes continúan enfrentándose a menor protección social, mayor discriminación y una insuficiente representación en las estadísticas.
El avance de la protección social de las personas con discapacidad será, por tanto, uno de los ámbitos que deberán observarse durante la recta final de la Agenda 2030.
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