La violencia sexual contra las mujeres y niñas afecta al menos a 263 millones de personas de 15 años o más en todo el mundo, según los datos difundidos este viernes, 18 de septiembre, por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La cifra equivale aproximadamente al 8% de las mujeres y niñas de 15 años o más y contabiliza a quienes han sufrido violencia sexual por parte de un hombre que no era su pareja desde que tenían 15 años. Sin embargo, la OMS advierte de que la prevalencia real probablemente sea superior debido a las deficiencias existentes en los datos, las dificultades para medir este tipo de violencia y la infradeclaración relacionada con el estigma y el miedo a las consecuencias.
La OMS detecta importantes lagunas en los datos
La nueva publicación de la OMS pone el foco precisamente en un problema que puede condicionar las políticas de prevención: no se está midiendo la violencia sexual de la misma manera en todos los países.
La organización revisó encuestas poblacionales realizadas entre 2000 y 2023 y encontró al menos una encuesta válida en 140 países, que en conjunto representan al 89% de la población mundial de mujeres y niñas de 15 años o más.
Pero existen importantes diferencias.
En 42 de esos 140 países habían pasado más de diez años desde la última encuesta que cumplía los criterios establecidos por la OMS. Además, cambian las definiciones utilizadas, las preguntas realizadas, las edades estudiadas y las poblaciones incluidas.
Todo ello dificulta comparar los resultados entre países y conocer con precisión la evolución de la violencia sexual contra las mujeres y niñas.
Mejorar la forma de recopilar los datos permitirá conocer con mayor precisión la verdadera dimensión de la violencia sexual contra las mujeres y niñas en los diferentes países.
Preguntar solo por violación puede ocultar otros casos
La manera en la que se realizan las encuestas también influye directamente en sus resultados.
La OMS señala que las preguntas que describen conductas o actos concretos permiten identificar mejor la violencia que preguntar de forma genérica a una mujer si ha sufrido violencia sexual.
También advierte de que utilizar definiciones demasiado limitadas, preguntando únicamente por violación o intento de violación, puede dejar fuera otras formas de violencia sexual y provocar una infravaloración de la magnitud real del problema.
La organización reclama además avanzar en la medición de cuestiones como la coerción, la ausencia de consentimiento, el acoso sexual y las nuevas formas de violencia facilitadas por la tecnología.
Entre estas últimas se encuentran, por ejemplo, la difusión no consentida de imágenes íntimas o las amenazas de violación realizadas a través de internet.
La OMS considera que medir correctamente la violencia sexual contra las mujeres y niñas requiere utilizar preguntas que describan conductas concretas y no limitar las investigaciones únicamente a la violación.
Las mujeres con discapacidad también pueden quedar fuera de las estadísticas
Este aspecto tiene especial relevancia desde la perspectiva de la discapacidad.
La OMS publicó en diciembre de 2025 una guía específica para conseguir que las mujeres con discapacidad sean incluidas de manera efectiva en las investigaciones sobre violencia contra las mujeres.
El documento está dirigido, entre otros organismos, a las oficinas nacionales de estadística y equipos responsables de estudios y encuestas. Incluye recomendaciones para incorporar a las mujeres con discapacidad durante todas las fases de una investigación: planificación, ejecución, análisis, elaboración de informes y difusión de resultados.
La OMS ha señalado también, a partir de la evidencia disponible, que la discapacidad constituye un factor de riesgo frente a la violencia y que puede influir tanto en las formas de violencia sufridas como en las personas que la ejercen. Al mismo tiempo, reconoce importantes limitaciones en el conocimiento disponible sobre la relación entre discapacidad y violencia.
Esto hace especialmente importante que las futuras estadísticas sobre violencia sexual contra las mujeres y niñas incorporen adecuadamente las experiencias de las mujeres con discapacidad.
La investigación sobre la violencia sexual contra las mujeres y niñas debe garantizar también la participación efectiva de las mujeres con discapacidad para evitar que sus experiencias queden insuficientemente representadas.
La cifra de 263 millones podría quedarse corta
Los datos difundidos ahora forman parte de un trabajo internacional más amplio para mejorar la medición de la violencia.
La estimación de 263 millones de mujeres y niñas se refiere específicamente a violencia sexual ejercida por una persona que no era su pareja y sufrida desde los 15 años. No representa, por tanto, toda la violencia ejercida contra las mujeres.
El informe mundial de prevalencia publicado por la OMS recoge que casi una de cada tres mujeres de 15 años o más ha experimentado a lo largo de su vida violencia física o sexual por parte de una pareja, violencia sexual por parte de alguien que no era su pareja, o ambas.
La investigación sobre la violencia sexual contra las mujeres y niñas debe garantizar también la participación efectiva de las mujeres con discapacidad para evitar que sus experiencias queden insuficientemente representadas.
Mejorar las estadísticas para mejorar la respuesta
La OMS considera que disponer de información fiable no constituye únicamente una cuestión estadística.
Los datos permiten identificar dónde son más necesarias las medidas de prevención y atención, diseñar programas dirigidos a las supervivientes y comprobar si las políticas adoptadas están consiguiendo reducir la violencia.
Por ello, la organización reclama mantener la inversión en encuestas poblacionales de calidad y avanzar hacia una mayor estandarización internacional de los métodos utilizados para medir la violencia sexual contra las mujeres y niñas.
También establece que estas investigaciones deben realizarse de forma segura y ética, garantizando la privacidad y confidencialidad de las participantes, ofreciendo vías adecuadas para acceder a servicios de apoyo y proporcionando formación especializada a quienes realizan las entrevistas.
Contar con estadísticas más completas sobre la violencia sexual contra las mujeres y niñas permitirá diseñar mejores políticas de prevención, protección y atención a las supervivientes.
La mejora de los sistemas de medición deberá tener en cuenta, además, a grupos cuya realidad puede quedar insuficientemente representada. Entre ellos se encuentran las mujeres con discapacidad, para quienes la propia OMS ya ha desarrollado recomendaciones específicas destinadas a conseguir investigaciones más inclusivas.
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