El Informe ODA 2026 constata un importante aumento de la representación respecto al año anterior, pero advierte de que la discapacidad continúa asociándose en algunas producciones al conflicto, la tragedia, la dependencia o el sufrimiento
La discapacidad en el cine y las series españolas continúa teniendo una presencia reducida. Solo 117 de los 2.015 personajes analizados en películas y series estrenadas durante 2025 presentan alguna discapacidad, lo que representa el 5,8% del total, según los datos recogidos en el Informe ODA 2026.
La cifra supone, sin embargo, una mejora importante respecto al año anterior. En 2024, los personajes con discapacidad representaban únicamente el 3,2%, por lo que en un año se ha producido un incremento de 2,6 puntos porcentuales y un crecimiento relativo superior al 80%.
El aumento supone un avance en la discapacidad en el cine y las series, aunque un análisis más detallado de los datos muestra que esta representación continúa estando muy concentrada en determinadas producciones y que persisten estereotipos en la construcción de algunos personajes.
De hecho, el 93,23% de los personajes analizados en películas y el 95,07% de los personajes de las series continúan sin presentar ninguna discapacidad.
Dos películas concentran el 23% de los personajes con discapacidad
Uno de los datos más llamativos del Informe ODA 2026 aparece al analizar cómo se distribuyen esos personajes entre las diferentes producciones.
Solo dos películas, Centaures de la nit y Sorda, concentran conjuntamente el 23% de todos los personajes con discapacidad identificados en las películas españolas analizadas.
La primera reúne 11 personajes con discapacidad y la segunda, cuatro.
Esta concentración lleva a plantear hasta qué punto el incremento estadístico de la discapacidad en el cine y las series responde a una incorporación generalizada de estos personajes o está condicionado por unas pocas producciones que sitúan la discapacidad en el centro de sus historias.
El propio análisis habla de un posible “espejismo de inclusión”: determinadas producciones pueden aumentar considerablemente la representación global mientras la discapacidad continúa prácticamente ausente en una gran parte de las películas y series.
La discapacidad física es la más representada en el cine
El Informe ODA 2026 analiza también qué discapacidades aparecen representadas en las producciones españolas.
En las películas, las discapacidades físicas o motoras representan el 35,38% de los personajes con discapacidad.
A continuación aparecen las discapacidades sensoriales, con un 27,69%, y las discapacidades psicosociales, con un 24,62%.
Las discapacidades intelectuales, neurológicas y las situaciones de pluridiscapacidad tienen una presencia considerablemente menor.
Los datos permiten observar que la discapacidad en el cine y las series no solo presenta diferencias cuantitativas, sino también importantes diferencias en función del tipo de discapacidad representada.
En las series predominan las discapacidades psicosociales
La situación cambia significativamente cuando se analizan exclusivamente las series.
En este formato, las discapacidades psicosociales representan el 48,07% de los personajes con discapacidad, convirtiéndose con diferencia en la categoría con mayor presencia.
Las discapacidades físicas representan el 19,23%, mientras que las neurológicas alcanzan el 13,46%.
Este resultado está relacionado con una creciente incorporación a las ficciones de personajes vinculados a situaciones relacionadas con la salud mental.
Pero aumentar su presencia no garantiza necesariamente una representación adecuada.
El riesgo de asociar discapacidad con miedo, conflicto o peligrosidad
El análisis cualitativo del informe identifica uno de los principales problemas que todavía persisten en la discapacidad en el cine y las series: determinados personajes con discapacidades psicosociales siguen construyéndose alrededor del conflicto emocional, la inestabilidad psicológica o la peligrosidad.
Producciones como Votemos, Ciudad de sombras o El cuco de cristal son analizadas por el informe en relación con imaginarios que, en diferente grado, pueden vincular las discapacidades psicosociales con el miedo, la tensión o el riesgo social.
Este tipo de representaciones plantea un problema que va más allá de la cantidad de personajes presentes en pantalla.
La inclusión audiovisual no depende únicamente de incorporar personajes con discapacidad, sino también de cómo se construyen sus historias, qué papel ocupan dentro de la trama y qué características se asocian a ellos.
Discapacidad como tragedia o herramienta narrativa
El Informe ODA también pone el foco en otro fenómeno presente en determinadas producciones: utilizar la discapacidad fundamentalmente como un recurso para generar conflicto, sufrimiento o transformación en otros personajes.
La discapacidad en el cine y las series puede aparecer así asociada a la tragedia, la dependencia o una situación que debe ser superada, en lugar de formar parte de la identidad de personajes con vidas, relaciones y conflictos diversos.
La cuestión es especialmente relevante porque la representación audiovisual contribuye a construir el imaginario colectivo sobre la discapacidad.
Cuando los personajes aparecen únicamente vinculados a situaciones dramáticas o excepcionales, existe el riesgo de trasladar una imagen muy limitada de la realidad de millones de personas.
‘Sorda’, un ejemplo diferente de representación
El informe señala también producciones que permiten avanzar hacia modelos diferentes.
Entre ellas aparece Sorda, película que aborda la vida de una mujer sorda y sus relaciones personales, familiares y sociales.
Uno de los elementos destacados es precisamente que la discapacidad no funciona únicamente como una característica aislada que define por completo al personaje.
Este tipo de aproximaciones muestran otra forma de incorporar la discapacidad en el cine y las series: personajes cuya discapacidad forma parte de su experiencia vital, pero que mantienen al mismo tiempo relaciones, deseos, problemas, contradicciones y proyectos que van mucho más allá de ella.
El autismo también plantea retos de representación
El Informe ODA 2026 presta atención igualmente al denominado autistic coding.
Este concepto hace referencia a personajes que presentan características culturalmente asociadas al autismo sin que la propia narrativa reconozca expresamente que el personaje se encuentra dentro del espectro autista.
La película Wolfgang constituye un caso diferente porque el diagnóstico del protagonista sí aparece expresamente identificado.
No obstante, el análisis plantea la necesidad de evitar que la representación del autismo termine reduciéndose a un conjunto limitado de características que se repiten entre personajes.
La diversidad existente dentro del espectro hace especialmente importante evitar modelos únicos cuando se aborda la discapacidad en el cine y las series.
Las mujeres con discapacidad también están infrarrepresentadas
La desigualdad también aparece cuando se introduce la perspectiva de género.
En las películas analizadas, el 64,61% de los personajes con discapacidad son hombres, mientras que las mujeres representan únicamente el 35,39%.
La distribución resulta especialmente significativa si se compara con la composición de la población con discapacidad en España, donde las mujeres tienen un peso mayoritario.
En las series existe un mayor equilibrio entre hombres y mujeres, aunque aparecen otros sesgos relacionados con los tipos de discapacidad atribuidos a los personajes femeninos.
El informe señala, por ejemplo, una presencia significativa de discapacidades psicosociales entre las mujeres con discapacidad representadas en las series.
El reto ya no es únicamente aumentar el número de personajes
Los resultados muestran una evolución positiva: pasar del 3,2% al 5,8% en un solo año representa un incremento considerable de la presencia de la discapacidad en el cine y las series.
Sin embargo, la cantidad constituye únicamente una parte del problema.
La concentración de personajes en unas pocas producciones, la escasa presencia de determinados tipos de discapacidad, las diferencias entre hombres y mujeres y la persistencia de narrativas relacionadas con tragedia, dependencia, miedo o peligrosidad muestran que todavía queda camino por recorrer.
La normalización supondría que las personas con discapacidad pudieran aparecer en todo tipo de historias sin necesidad de que su discapacidad constituya siempre el argumento principal.
Personajes que trabajan, forman familias, mantienen relaciones sentimentales, tienen amistades, se equivocan, triunfan o fracasan sin que cada una de sus historias tenga necesariamente que explicar la discapacidad.
El crecimiento registrado durante 2025 constituye un avance, pero el verdadero cambio en la discapacidad en el cine y las series llegará cuando su presencia deje de resultar excepcional y refleje con mayor naturalidad la diversidad existente en la sociedad.

