La Fundación Canaria Pequeño Valiente y la Universidad de La Laguna han lanzado para este curso académico una microcredencial que busca preparar al futuro profesorado de las islas en atención a los niños con cáncer. Conversamos con Sonia Gutiérrez, pedagoga de la Fundación Canaria Pequeño Valiente, para conocer los aspectos de una formación que, según nos cuentan desde la entidad, pretenden ofertar también en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
¿Qué formato va a tener esta microcredencial universitaria?
Es una formación con 2 créditos universitarios, de carácter gratuito, semipresencial y de un mes de duración. Empieza en octubre y lo impartiremos mi compañera Yurena, psicóloga, y yo, como pedagoga.
Por un lado, la formación se desarrollará en un aula cedida por la universidad, aunque también trabajaremos con la plataforma de la ULL. Y por otro, contaremos con esa parte de trabajo más autónomo, de actividades, foros, así como un proyecto final.
¿Qué incluye la formación?
Un primer módulo se centra en el cáncer infantil y los tratamientos que existen, las secuelas que se derivan de ese tratamiento y las posibles dificultades de aprendizaje que pueden conllevar.
El otro módulo, impartido por mi compañera, tiene que ver con el impacto emocional y psicosocial de la enfermedad, no solo en el menor que convive con ella, sino en sus hermanos, que también pueden estar en el mismo centro educativo. También se trabajará en las repercusiones que pueda tener en los profesores y su autocuidado.
Por último, contamos con un apartado muy importante centrado en la reincorporación al aula para que sea escalonada y con las adaptaciones necesarias.
¿Qué objetivo persigue esta formación?
El objetivo es capacitar a los futuros profesionales dándoles estrategias para que en un futuro puedan desarrollar estas respuestas en el aula y promover una cultura empática.
¿Qué les impulsó a sacar adelante esta microcredencial?
La idea surge a raíz de otro proyecto que desarrollamos a nivel nacional con la Federación Española de Familias de Cáncer Infantil, a la que pertenece Pequeño Valiente. Llevamos 8 ediciones y la impartimos de manera online con la Universidad de Santiago de Compostela. En este caso, va dirigida a profesores de cualquier nivel educativo con alumnado con cáncer en sus aulas.
A partir de esta iniciativa y, queriendo ir un paso más allá, desde Pequeño Valiente pensamos que era necesario no solo formar al profesorado que ya contara con alumnos con cáncer en sus aulas, sino a los futuros profesionales de la enseñanza para vayan teniendo esas nociones y conozcan la realidad del cáncer.
¿Por qué es importante que los futuros docentes cuenten con estas herramientas?
Cuando los niños se incorporan al centro educativo pueden contar con algunas secuelas cognitivas, de memoria o de función ejecutiva. Es algo que no se ve y, si no has convivido con la enfermedad, difícilmente conoces o empatizas con esta realidad.
Es importante, además, que el profesorado entienda que los niños necesitan seguir sintiendo pertenencia a su grupo. En muchos casos es como si se le parara su vida durante dos años y si el centro educativo, la familia, nosotros como entidad y las aulas hospitalarias vamos todos a una, no van a notar ningún cambio brusco. Es bueno que se hagan videoconferencia o llamadas con los compañeros para que mantengan ese contacto y normalicen el cambio físico por el que puede estar pasando el compañero.
Además, muchos niños sienten ansiedad en sus primeros días de vuelta al cole. Por un lado, están muy contentos porque han retomado otra vez su vida, pero, por otro, pueden pensar en si seguirán teniendo su sitio en el aula o si los compañeros volverán a jugar con ellos.
¿A quién va dirigida la formación?
A los estudiantes de los grados en Pedagogía, Maestro en Educación Primaria, Maestro en Educación Infantil y Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. La idea es que si gusta y funciona, podamos repetirlo en próximas ediciones.
¿Qué otras acciones realizan en el área educativa de la Fundación Canaria Pequeño Valiente?
Acudimos a dar charlas en los colegios y explicamos al alumnado de todas las edades qué es el cáncer infantil, qué secuelas puede conllevar y cómo los alumnos pueden ayudar a su compañero en su incorporación. También damos charlas en los centros de salud a enfermeros, médicos y demás profesionales.
Por otro lado, en nuestras sedes damos refuerzo educativo a menores. Nuestra función aquí es la de coordinarnos con los profesores de las aulas hospitalarias, con los profesores del centro de enseñanza en línea o, cuando se incorporan al colegio, con los tutores. Cada uno nos comenta en qué se van a centrar y nuestro papel consiste en servir de apoyo. En este sentido, como pedagoga, me encargo de hacer un pequeño programa educativo basado en lo compartido por los profesores. A partir de ahí, trabajamos con los niños aquellas dificultades que puedan presentar, como por ejemplo, la estimulación cognitiva. El objetivo final es que les sirva de ayuda en su día a día en el colegio.
También orientamos con todo lo que tiene que ver con educación, información relativa a becas o ayudas. En definitiva, tratamos de estar coordinados entre todos y trabajar en la misma línea para poder ayudar al menor.

