El tenis de mesa en silla en Canarias está viviendo un importante impulso gracias al proyecto impulsado por la asociación La Vida Sigue en Positivo. Lo que comenzó casi como una prueba en la Unidad de Lesionados Medulares del Complejo Hospitalario Universitario Insular de Gran Canaria se ha convertido, en menos de un año, en un proyecto deportivo que no ha dejado de crecer.
En septiembre de 2025, Auxi Domínguez comenzó a acercar el tenis de mesa a personas con discapacidad física, adaptando la actividad a cada participante y demostrando que una mesa, una red y una pelota también pueden convertirse en herramientas para generar autonomía, relaciones y nuevas oportunidades.
La iniciativa, impulsada por La Vida Sigue en Positivo, tiene continuidad en 2026 con el apoyo del Gobierno de Canarias y el salto al Real Club Victoria. Actualmente, el grupo cuenta con alrededor de 14 deportistas y unas 30 personas han practicado ya tenis de mesa entre el hospital y las instalaciones del club.

Al frente de los entrenamientos está una mujer que conoce bien este deporte. Auxi Domínguez lleva 18 años vinculada al arbitraje en Gran Canaria, durante varios años ejerció como coordinadora del colectivo arbitral de la isla y en noviembre cumplirá cuatro años como vicepresidenta de la Federación de Tenis de Mesa de Gran Canaria.
Ahora ha encontrado en los entrenamientos una nueva etapa personal y profesional. Después de años trabajando como directora de un centro de mayores, decidió cambiar de rumbo para dedicarse a un deporte que siempre ha formado parte de su vida, pero que ahora vive desde una perspectiva diferente.
Su objetivo es ambicioso: contribuir a que Canarias se convierta en un referente del tenis de mesa en silla.
¿Cómo comienza este proyecto?
Empezamos la actividad en septiembre de 2025. A través de un contacto llegué a Eduardo Martínez, presidente de La Vida Sigue en Positivo. En la quinta planta de lesionados medulares del Hospital Insular ya se realizaban otras actividades, como boccia o pintura, y surgió la posibilidad de incorporar también el tenis de mesa. Me ofrecí y comenzamos.
Cuando llegué tuve que improvisar bastante. Utilizábamos las mesas del comedor, colocábamos una red extensible y adaptábamos la actividad porque había personas con poca fuerza o movilidad para las que era complicado conseguir que la pelota recorriera una mesa convencional. Así estuvimos desde septiembre hasta diciembre.
¿Cómo se produce el salto desde el hospital hasta convertirlo en una actividad permanente?
Eduardo apostó por darle continuidad y en 2026, con la colaboración del Gobierno de Canarias, que subvenciona el proyecto, retomamos la actividad durante todo el año, tanto en el hospital como aquí, en el Real Club Victoria. Empezamos aproximadamente en febrero y estaremos hasta diciembre.
Además, ha ocurrido algo muy bonito: algunas personas que conocieron el tenis de mesa como pacientes en el hospital después han venido aquí y se han convertido en jugadores. También se han incorporado personas de la asociación y otras que simplemente han conocido la actividad y han querido probarla.
¿Esperaban una respuesta tan importante?

Para nada. Al principio pensábamos: «Esto es nuevo, a lo mejor tenemos dos o tres jugadores». Pero fue como la pólvora. Empezaron a llegar personas interesadas y actualmente tenemos alrededor de 14 jugadores, 13 de ellos en silla de ruedas, aunque no todos tienen una lesión medular.
Para que se entienda el crecimiento, en el Campeonato de Canarias en el que participamos en diciembre del año pasado había cinco jugadores en silla de ruedas de toda Canarias: uno de Fuerteventura, otro de Tenerife y tres de Gran Canaria.
Ahora tenemos prácticamente 14 personas solamente en nuestro club. La evolución y la participación han superado todas nuestras expectativas.
Además, desde febrero hasta ahora, alrededor de 30 personas han practicado tenis de mesa entre el Hospital Insular y el Real Club Victoria.
El tenis de mesa en silla en Canarias sigue creciendo
En apenas unos meses, el tenis de mesa en silla en Canarias ha pasado de ser una experiencia piloto a reunir a una quincena de jugadores en Gran Canaria.
¿La competición forma parte también de los objetivos del proyecto?
Sí. Cuando decidí meterme en este proyecto tenía claro que quería fomentar que las personas con discapacidad pudieran acceder a otra actividad deportiva.
El tenis de mesa es un deporte muy accesible y adaptable. Puede practicarlo una persona con tetraplejia, con paraplejia o con otras discapacidades físicas.
Y tengo un objetivo: quiero que Canarias sea un referente del tenis de mesa en silla. Creo que podemos conseguirlo si seguimos en esta línea y ofrecemos oportunidades.
Si el año pasado fuimos tres jugadores de Gran Canaria al Campeonato de Canarias y ahora podemos llegar a tener 13 o 14, imagínate lo que puede significar de cara a la próxima edición.
Pero el proyecto va mucho más allá de competir.
Totalmente. La parte deportiva es importante, pero esto también se ha convertido en un punto de encuentro.
Hay personas que durante mucho tiempo han tenido una rutina muy marcada y que quizá no habían encontrado una actividad que les permitiera salir de ella, relacionarse con otras personas y sentirse conectadas con un entorno.
Eso para mí es incluso más importante. Después, quien quiera competir puede hacerlo, claro.
Aunque también digo una cosa: esto engancha. Cuando pruebas el ping-pong —o tenis de mesa, si queremos decirlo de una manera más profesional— acaba picándote el gusanillo. Y aquí la gente está enganchada.
Además, conviven jugadores de edades muy diferentes.

Tenemos desde chicos de 12 o 14 años hasta personas de 60. También hay jugadores de 21, 23, treinta y tantos, cuarenta y tantos… Y existe una conexión increíble entre todos y todas.
Da igual la edad, el sexo o las circunstancias de cada persona. Hay muy buena conexión y eso es precisamente una de las cosas que más valoro y destaco de este proyecto.
¿Qué debe hacer una persona con discapacidad física que quiera probar el tenis de mesa?
Puede contactar con La Vida Sigue en Positivo a través de los canales de la asociación y le informaremos de cómo participar.
Yo animo a todo el mundo a probarlo. Las puertas están abiertas y precisamente la diversidad de las personas que participan es una de las riquezas que tenemos.
¿Qué ha supuesto poder desarrollar también la actividad en el Real Club Victoria?
Ha sido fundamental. Eduardo trasladó la propuesta al Real Club Victoria y nos facilitaron las instalaciones.
Tener un espacio donde puedes montar cuatro o cinco mesas, en una zona estratégica, bien comunicada mediante transporte público y con unas instalaciones adaptadas es una alegría. Nos permite desarrollar la actividad en unas condiciones muy buenas.
¿Cuáles son ahora los próximos pasos?
Retomamos la actividad el 24 de agosto y, a partir de septiembre, comenzaremos a preparar a quienes quieran competir: tramitar las licencias y solicitar también las valoraciones correspondientes para determinar la categoría deportiva de cada jugador.
Vamos a participar en ExpoDeca, donde está previsto organizar un torneo dentro de las actividades, y tenemos también el Campeonato de Canarias en diciembre.
Además, seguramente surgirán otros torneos en los que intentaremos participar.
“Estoy convencida de que el tenis de mesa en silla en Canarias seguirá creciendo porque cada vez son más las personas que descubren este deporte”.
¿Sería posible llegar a crear una competición específica para jugadores con discapacidad?
Hay que diferenciar las competiciones. La Federación Canaria organiza las competiciones a nivel autonómico y dentro de la Federación Insular existe una liga en la isla. Incluso el año pasado tuvimos competición provincial porque participaron también Fuerteventura y Lanzarote.
Una persona con discapacidad puede formar parte de un equipo y competir, igual que puede hacerlo cualquier otra persona.
Otra cuestión sería crear una liga exclusivamente para personas con discapacidad. Para eso necesitamos que haya suficientes clubes trabajando con jugadores con discapacidad. Si solamente existe un club con un grupo numeroso, ¿contra quién compites? Primero necesitamos seguir creciendo.
Antes de dar el salto como entrenadora ya llevabas muchos años vinculada al tenis de mesa.
Sí. Llevo 18 años como árbitra aquí en Gran Canaria y durante bastantes años también fui coordinadora de los árbitros de la isla, encargándome, entre otras cosas, de las designaciones de los partidos.
Además, en noviembre se cumplirán cuatro años desde que asumí la vicepresidencia de la Federación de Tenis de Mesa de Gran Canaria.
El tenis de mesa lleva muchos años formando parte de mi vida, aunque desde otros ámbitos. A medida que me he ido involucrando cada vez más como entrenadora, he tenido que ir cerrando algunas etapas porque es imposible abarcarlo todo. En diciembre solicité una excedencia como árbitra precisamente para poder centrarme más en esta nueva faceta.
Y en medio de todo ese recorrido llega también un cambio radical en tu vida profesional. ¿Qué ha significado para ti?

Para Auxi, el crecimiento del tenis de mesa en silla en Canarias va mucho más allá de los resultados deportivos.
Me ha cambiado la vida. Pasé de ser directora de un centro de mayores a ser entrenadora de tenis de mesa. Nunca me habría imaginado que, a punto de cumplir 56 años, iba a dar un cambio así.
Necesitaba un cambio y creo que ese cambio se fue metiendo poco a poco en mi vida. Hace poco pedí una excedencia y ahora estoy entusiasmada. Para mí ha cambiado mi vida y ahora valoras todo. Valoras a las personas con las que trabajas y todo lo que te aportan.
Antes me dedicaba fundamentalmente a gestionar, con todo lo que eso supone, y ahora me divierto, me lo paso bien y puedo organizar mi trabajo de otra manera.
Ese cambio también te ha llevado a trabajar con otras entidades y colectivos.
Sí. Al convertirme en autónoma puedo trabajar con diferentes entidades y fundaciones. Por ejemplo, colaboro con la Fundación Canaria de la Federación Interinsular de Fútbol de Las Palmas dando clases individuales a Chemi, que fue jugador de fútbol.
También trabajo con Terapias de Colores con personas con Parkinson y desarrollo actividades con diferentes grupos de niños, jóvenes y adultos.
Además, tengo un grupo inclusivo en el que todo fluye de una manera especial porque es completamente diverso. Da igual que tengas o no discapacidad. Y eso es maravilloso.
Después de 18 años como árbitra, coordinadora, vicepresidenta de la Federación y ahora entrenadora, parece que el tenis de mesa ha terminado ocupando prácticamente toda tu vida.
Sí, totalmente. He tenido que ir tomando decisiones y cerrando algunas puertas para poder dedicarme de verdad a esto, porque es imposible estar en todas partes.
Como autónoma también tengo que seguir ampliando proyectos y trabajando con distintas entidades para conseguir estabilidad, pero tengo bastante claro cuál quiero que sea mi camino. Mi jubilación va a ser pimponeando. Eso lo tengo más claro que el agua.
¿Qué es lo que más te llevas de las personas con las que trabajas?
Las relaciones que se crean. Cuando entrenas a una persona no solamente estás trabajando con ella. Terminas interactuando con su familia, con las personas que están a su alrededor… Poco a poco formas parte de sus vidas. Y eso tiene muchísimo valor. Hay relaciones que van mucho más allá de un entrenamiento.
Porque detrás de cada entrenamiento, de cada partido y de cada pelota que cruza la mesa hay algo que trasciende al propio deporte: personas que encuentran un espacio en el que compartir, relacionarse, marcarse nuevos retos y, sobre todo, disfrutar juntas.


2 comentarios
Auxi ha sido un pilar fundamental en la federación insular que presidí. Sin ella, no me hubiera involucrado en este mandato de 4 años que llega a su fin en noviembre. Orgulloso del trabajo que hemos realizado juntos y de su ilusión y compromiso ahora con este nuevo proyecto que lleva con La Vida Sigue en Positivo. Mucho ánimo y a seguir cumpliendo sueños.
Gran artículo. Gran trabajo de Auxi como divulgadora del tenis de mesa inclusivo y no inclusivo. Una bella persona, felicidades ㊗️