La Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE) celebra su 90 aniversario este 2026. Roberto Suárez, presidente de la entidad, reflexiona en esta entrevista sobre el impacto que ha tenido la labor de la CNSE en la sociedad española y destaca la necesidad de que se apliquen de manera efectiva los derechos de las personas sordas.Â
¿Cuál es la labor fundamental que desarrolla la Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE)?
La Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE) es la principal organización de representación de la comunidad sorda en España. Su labor fundamental consiste en defender los derechos de las personas sordas a través del empoderamiento, el fortalecimiento de su movimiento asociativo y la salvaguarda de las lenguas de signos españolas, desde la diversidad, la identidad lingüÃstica y la participación activa.
Desde su creación en 1936, la CNSE trabaja para eliminar las barreras que dificultan el acceso a la información, la comunicación, la educación, el empleo o la participación social. Su acción combina la incidencia polÃtica, impulsando avances legislativos y polÃticas públicas, con el desarrollo de programas y servicios que dan respuesta a necesidades reales del colectivo.Â
En definitiva, la CNSE actúa como un motor de transformación social que sitúa a las propias personas sordas y sus familias en el centro de las decisiones que afectan a su vida y trabaja para dignificar sus condiciones de vida y de ciudadanÃa.
¿Cuáles son las principales áreas en las que trabajan?
La actividad de la CNSE se articula en torno a varias lÃneas de actuación. Entre ellas destacan la promoción de la accesibilidad a la información y a la comunicación, la defensa de una educación bilingüe que incorpore la lengua de signos, el impulso de polÃticas de formación y empleo, o la normalización social de las lenguas de signos.
Asimismo, la entidad desarrolla iniciativas especÃficas dirigidas a colectivos particularmente vulnerables dentro de la comunidad sorda, como las mujeres sordas, las personas mayores sordas, la infancia o la juventud.
A estas áreas se suma una intensa labor de fortalecimiento del movimiento asociativo y de participación en los espacios institucionales donde se diseñan las polÃticas públicas, con el objetivo de trasladar la realidad y las necesidades de las personas sordas a los ámbitos de decisión.
Este 2026 cumplen 90 años, ¿qué significa para la confederación este hito?
Cumplir noventa años supone mucho más que celebrar una efeméride. Es, sobre todo, reconocer una historia colectiva de lucha, de resistencia y de construcción de derechos.
La CNSE nació en un momento en el que las personas sordas vivÃan en un profundo aislamiento social y la lengua de signos estaba marginada. Frente a esa realidad, un grupo de personas decidió organizarse para encontrarse, comunicarse y defender su derecho a participar plenamente en la sociedad. Aquella decisión marcó el inicio de un movimiento que, nueve décadas después, sigue siendo el principal motor de cambio social para la comunidad sorda en nuestro paÃs.
Este aniversario invita a mirar atrás con orgullo, pero también a renovar el compromiso con el futuro y con la defensa de los derechos lingüÃsticos, culturales y sociales de las personas sordas.
¿Qué impacto ha tenido la CNSE en la vida de las personas sordas en España?
El impacto de la CNSE ha sido decisivo en la transformación de la realidad de las personas sordas en España. A lo largo de estas décadas se han logrado avances legislativos, sociales y culturales que han ampliado derechos y oportunidades.
Uno de los hitos más relevantes fue la aprobación de la Ley 27/2007, que reconoce oficialmente las lenguas de signos españolas y establece un marco para garantizar su uso y promoción. Este reconocimiento supuso un cambio de paradigma: la lengua de signos dejó de entenderse como una concesión y pasó a considerarse un derecho.
Junto a la incidencia polÃtica, la CNSE ha impulsado servicios pioneros que han transformado la vida cotidiana de muchas personas sordas, como la videointerpretación, redes de enseñanza de lengua de signos o programas de apoyo al empleo y al envejecimiento activo.
Gracias a esta labor, las personas sordas hemos pasado de ser consideradas meras receptoras de asistencia a ser reconocidas como una comunidad lingüÃstica y cultural.
¿Y en el resto de la sociedad?
El trabajo de la CNSE ha contribuido también a generar un cambio de mirada en la sociedad. Durante décadas, la sordera fue interpretada exclusivamente desde una perspectiva médica o asistencial. Hoy, cada vez se reconoce más a la comunidad sorda como una minorÃa lingüÃstica y cultural con una lengua propia, una historia y una identidad colectiva.
La presencia creciente de la lengua de signos en espacios públicos, medios de comunicación, instituciones culturales o actos oficiales ha ayudado a visibilizar esta realidad y a promover una sociedad más inclusiva y diversa.
En ese sentido, los avances impulsados por la CNSE no solo benefician a las personas sordas, sino que enriquecen el conjunto de la sociedad, al ampliar los horizontes de participación y de convivencia democrática.
¿Cuál es el presente de las personas sordas en España?
El presente de las personas sordas en España es el resultado de décadas de avances impulsados por el movimiento asociativo, pero también de desafÃos que todavÃa persisten. Hoy contamos con un marco legal que reconoce las lenguas de signos y con una mayor sensibilidad social hacia la accesibilidad y la diversidad lingüÃstica. Estos logros han permitido que muchas personas sordas participen de manera más activa en la vida educativa, cultural, laboral y social.
Sin embargo, la realidad cotidiana demuestra que aún existe una brecha importante entre los derechos reconocidos y su aplicación efectiva. En ámbitos clave como la educación, la sanidad, el empleo o la atención administrativa, la accesibilidad a la comunicación sigue siendo irregular o insuficiente, lo que limita el ejercicio real de derechos fundamentales.
Al mismo tiempo, estamos viviendo un momento de mayor visibilidad de la comunidad sorda y de su lengua. Cada vez hay más conciencia de que la lengua de signos no es solo un recurso de accesibilidad, sino también una lengua que forma parte del patrimonio cultural y lingüÃstico de nuestro paÃs.
Por eso, el presente de las personas sordas es también el de una comunidad que continúa avanzando, reivindicando y construyendo un futuro en el que la igualdad no dependa de la buena voluntad, sino de derechos plenamente garantizados.
¿En qué aspectos hay que seguir trabajando para conseguir una mayor inclusión de las personas sordas en España?
A pesar de los avances logrados, persisten importantes desafÃos. La principal brecha sigue estando en la accesibilidad a la comunicación y a la información.
En muchos casos, los derechos están reconocidos en la legislación, pero su aplicación efectiva depende todavÃa de factores como la disponibilidad de intérpretes, los recursos económicos o la voluntad institucional. Esta situación genera desigualdades que afectan a ámbitos fundamentales como la educación, la sanidad, la justicia o el empleo.
Garantizar que la accesibilidad lingüÃstica sea una realidad estructural en todos los servicios públicos sigue siendo una de las grandes tareas pendientes.
¿Cuáles son las principales demandas que tiene actualmente la CNSE?
Las demandas de la CNSE se centran, fundamentalmente, en asegurar que los derechos ya reconocidos se materialicen en la vida cotidiana.
Entre ellas destacan la presencia efectiva de la lengua de signos en todos los ámbitos de la vida pública, el desarrollo de una educación bilingüe de calidad, la garantÃa de servicios de interpretación y videointerpretación en los servicios públicos, y la eliminación de barreras en el acceso al empleo.
Asimismo, la Confederación insiste en la necesidad de que las personas sordas participen de manera real en los espacios de decisión polÃtica y social, de modo que las polÃticas que afectan a su comunidad se diseñen contando con su experiencia y conocimiento.
De cara a un futuro, ¿qué retos afronta la Confederación?
El futuro plantea retos importantes para el movimiento asociativo de personas sordas. La transformación digital, los cambios sociales y la creciente diversidad dentro de la propia comunidad sorda obligan a repensar estrategias y reforzar la capacidad de adaptación.
En este contexto, nuestro Plan Estratégico establece varias prioridades claras para los próximos años: fortalecer el movimiento asociativo, dignificar las condiciones de vida y ciudadanÃa de las personas sordas, promover y proteger las lenguas de signos españolas y garantizar la sostenibilidad y la innovación de la organización.Â
Estas lÃneas de trabajo buscan consolidar a la CNSE como un agente social de referencia y avanzar hacia una sociedad en la que las personas sordas puedan ejercer plenamente sus derechos en un contexto social cambiante y complejo.
¿Le gustarÃa añadir alguna idea o reflexión final?
La historia de la CNSE demuestra que los derechos no surgen de forma espontánea: son fruto del esfuerzo colectivo, de la organización y de la perseverancia de quienes han decidido no resignarse a la exclusión.
Noventa años después, el mensaje sigue siendo el mismo: la inclusión no es un gesto de buena voluntad, sino un principio democrático. Cuando se garantiza la accesibilidad y se reconoce la diversidad lingüÃstica y cultural de la comunidad sorda, no solo avanzan las personas sordas: avanza toda la sociedad.

