Nos hemos acercado a la Unidad de Atención a las Drogodependencias del Ayuntamiento de Arucas para conocer el trabajo que realizan en materia de atención y prevención de las adicciones. Carmen Rosa Pérez, Delia Perera y Enrique de la Cruz son la psicóloga, la trabajadora social y el médico del recurso, respectivamente, y nos han detallado los objetivos y retos que se han marcado, asà como la situación actual de las adicciones.


“Existe una brecha de género en la unidad y las mujeres acuden en menor medida que los hombres. Y no es porque no haya mujeres con problemas de adicción, es porque se enfrentan a un juicio mucho mayor”
¿Cuál es la labor que desempeñan desde la Unidad de Atención a las Drogodependencias del Ayuntamiento de Arucas?
Carmen: Tenemos dos áreas principales de trabajo. Una tiene que ver con la atención a personas con problemas de adicción, tanto a sustancias como a comportamientos. Y otra es la prevención y sensibilización. Cualquier persona que tenga un problema o dudas de un familiar o de alguna persona de su entorno y quiera hacer una consulta, puede acercarse para recibir orientación en el tema.
¿Qué profesionales conforman el equipo de la UAD?
Carmen: Somos una unidad ambulatoria que recibe financiación del Gobierno de Canarias, aunque es el ayuntamiento de Arucas quien la gestiona. Atendemos a cinco municipios: Firgas, Moya, Teror, Valleseco y Arucas. También atendemos a personas de otros municipios, que por cualquier motivo, no quieran acercarse a su centro más cercano.
Somos un equipo terapéutico compuesto por dos trabajadores sociales, un médico, un auxiliar administrativo, un auxiliar de farmacia y una psicóloga. Luego vamos incorporando, a través de diferentes programas y subvenciones, a perfiles que suman con su trabajo. Ahora mismo, a través de una programa con la universidad tenemos a una recién titulada en Trabajo Social durante unos meses. También contamos con la ayuda externa de Antonio, que lleva el huerto, o Guaya, que hace todas las actividades grupales de prevención de recaÃdas y de alternativas de bienestar emocional.Â
¿Cuál es el método que siguen en la atención a las personas con problemas de adicción?
Delia: Cuando una persona llega con un problema de adicciones tenemos tres grandes objetivos: la desintoxicación, la deshabituación y la inserción o reinserción. En realidad son objetivos que se van solapando unos con otros.Â
El primer objetivo, la desintoxicación, se puede lograr de dos formas: a nivel ambulatorio, es decir, con nosotros en la unidad, o a nivel hospitalario. A nivel ambulatorio ponemos en marcha un conjunto de alternativas, como el tratamiento médico y/o farmacológico, que ayuda y acompaña a la persona a limpiar su cuerpo. Intentamos paliar lo que, coloquialmente, se denomina mono. Sin embargo, a veces el entorno de la persona no es el más adecuado y la opción ambulatoria no es la mejor. Es ahà cuando entra en juego la opción hospitalaria, que es un recurso externo a nosotros y se encuentra en el Hospital Juan Carlos I.Â
El segundo objetivo es la deshabituación que, normalmente, se empieza a trabajar cuando la desintoxicación está lograda o, por lo menos, estabilizada. Tarda bastante más que la desintoxicación y depende de la circunstancia personal de cada uno, por lo que la atención y los objetivos tienen que estar adaptados a la persona.
Y después, por último, la inserción o reinserción que no solo está asociada a encontrar un trabajo, también a que la persona sea capaz de funcionar con normalidad en todos los ámbitos y pueda establecer relaciones sanas, ocupar de una forma tranquila y sana su tiempo, poder formarse, poder recuperar los hobbies que tenÃa, participar de las actividades que hay en la comunidad, etc. Eso es lo que entendemos por inserción.
Enrique: Desde la unidad ayudamos a mantener la estabilidad de la persona para que no hayan sÃntomas, como el insomnio, la ansiedad o altibajos anÃmicos, que puedan causar malestar a la persona usuaria y que, indirectamente, puedan llevarla a una recaÃda.Â
Hay una brecha de género en las adicciones, ¿cómo abordan la perspectiva de género en la asistencia?
Delia: Tenemos en cuenta el género tanto en la intervención con hombres como con mujeres. Existe una brecha de género en la unidad y las mujeres acuden en menor medida que los hombres. Y no es porque no haya mujeres con problemas de adicción, es porque se enfrentan a un juicio mucho mayor, al miedo a que le retiren a los hijos y tiene muy poco apoyo. Normalmente cuando viene un hombre, viene acompañado de su madre, hermana, hija o pareja. Sin embargo, las mujeres acuden, normalmente, solas.Â
Otra de las razones por las que las mujeres no acuden a los recursos es porque, históricamente, intervenÃamos de la misma manera con hombres que con mujeres. Sin embargo, nos hemos dado cuenta de que hay caracterÃsticas que tienen que ser abordadas de forma distinta. Por ejemplo, los traumas en la infancia, la sexualidad o la violencia están Ãntimamente ligados a las adicciones y un alto porcentaje de mujeres con problemas de adicción han sido vÃctimas de situaciones violentas o de traumas sexuales. Hay que facilitarles, por tanto, un espacio seguro para hablar y trabajar todo este tipo de cuestiones.Â
En este sentido, estamos desarrollando una estrategia que se llama ‘Construyendo Puentes’ que pretende crear una guÃa práctica para que los profesionales que no tengan idea de adicciones y ni género, sepan cómo detectar y tratar a una mujer que pueda estar pasando por un problema de este tipo.Â
En relación a la segunda pata de su plan de acción, la sensibilización, ¿centran sus acciones en algún grupo social en especÃfico?
Carmen: Depende de la acción. Por ejemplo, a nivel comunitario, realizamos un programa para Radio Arucas, que se llamó ‘Sintoniza tu Salud’, en el que tratamos diferentes temas dirigidos a la población general.
A nivel educativo tenemos un proyecto, ‘Yo Controlo’, que está dirigido a alumnos de sexto de primaria y de segundo de la ESO. Con los alumnos de sexto nos centramos en las adicciones comportamentales y en segundo de la ESO, añadimos las adicciones quÃmicas.Â
El entorno familiar también se encuentra entre las prioridades y por eso invitamos a todas las asociaciones de madres y padres de todos los centros educativos.
¿Cuál es la situación hoy en dÃa en relación a las drogodependencias?
Carmen: El perfil del consumidor ha ido cambiando con el paso de los años. Yo empecé en 1998 a trabajar en la unidad, cuatro años después de su apertura, y Delia un año después. En ese entonces el perfil más común era el consumidor de heroÃna. Luego pasamos al consumo excesivo de alcohol y ya, por último, hemos notado un aumento en el consumo de cocaÃna en forma de crack.
Delia: Es verdad que el consumo de cocaÃna es uno de los consumos principales. A veces como droga principal y otras veces como droga asociada a otras. Pero ahora se ha extendido el consumo de crack.Â
Enrique: También, sobre todo, porque el crack es una droga más barata que se mezcla, por ejemplo, con fentanilo. Eso lo convierte en un consumo de sustancias múltiples, que hace que los sÃntomas se mezclen y es una bomba a nivel fÃsico y cerebral. Son pacientes con muchas complicaciones.
Carmen: También llegan muchas mujeres porque se les ha recetado benzodiacepina por una patologÃa determinada, pero que, muchos años después, siguen tomando esa medicación.
Delia: Esto que añade Carmen tiene mucho que ver con el género, que comentábamos antes. La droga más consumida por mujeres que por hombres es la benzodiacepina y el alcohol. Esto se debe a que históricamente se ha medicalizado el malestar de las mujeres.
¿Cuáles son los retos a los que se enfrentan hoy en dÃa?
Enrique: Yo creo que uno de los retos está en el envejecimiento de las personas con problemas de adicción, que nunca antes nos hemos enfrentado a esta situación y actualmente los recursos o no están preparados o no les permiten su acceso.
También, otro de los desafÃos tiene que ver con los pacientes de la Unidad del Dolor. Es algo que no es nuevo pero sà que se está activando prácticamente este año. Con esto me refiero a, por ejemplo, un paciente que está un tiempo con opiáceos y que acaba generando una adicción. Poco a poco nos estamos incorporando nosotros al tratamiento de este tipo de personas.
Carmen: Otro reto, que no es nuevo pero sà importante, es que haya un psiquiatra en la unidad. En muchos casos se da lo que se conoce como patologÃa dual, en la que una adicción genera una enfermedad mental y, a veces, nosotros no podemos abordar ciertas situaciones porque no tenemos este perfil en el equipo. Las unidades deberÃan estar compuestas también por un psiquiatra o tener más facilidad con las unidades que existen.Â
A dÃa de hoy, si queremos derivar a un psiquiatra tenemos que enviar un informe al médico de cabecera, para que después derive a salud mental. Nos cuesta llegar al psiquiatra, no es algo inmediato. La demanda está en que tanto el médico como los trabajadores sociales de la unidad estuvieran dentro de la red de salud y asà se pueda agilizar todo.
Delia: Después, otro desafÃo que tenemos contemplado es la creación de una unidad especÃfica de prevención para que nuestra función se centre exclusivamente en la asistencia.Â
Por otro lado, también son necesarios los recursos residenciales para mujeres. A dÃa de hoy en Gran Canaria no existe ninguna comunidad terapéutica pública que acepte mujeres. Existe la de Ansite pero solo acoge a hombres. Es una situación temporal, por lo que sabemos, pero ya llevan más de un año asÃ.
Por último, resaltar que el perfil de personas en situación de sinhogarismo y que tienen problemas de adicción está aumentando de una forma importante. Antes la mayorÃa de las personas tenÃan un hueco en casa y su familia, pero ahora los padres han fallecido, no heredan casa, ni tienen techo y se han quedado solos y sin apoyos. Son todos retos actuales y que irán cambiando, porque la realidad es cambiante y tendremos que ir adaptando nuestras intervenciones.

