Una jornada sin precedentes sienta las bases de una participación real y activa desde la discapacidad
Este miércoles, el hemiciclo del Parlamento de Canarias se transformó en un espacio de voz, empoderamiento y cambio. Por primera vez, 70 mujeres con discapacidad de todas las islas ocuparon el lugar donde habitualmente se construyen los acuerdos, para ejercer su derecho a la palabra, la representación y la dignidad.
En una sesión presidida por la presidenta del Parlamento, Astrid Pérez, las mujeres participantes no solo fueron escuchadas, sino que fueron protagonistas de una acción que marca un antes y un después en la historia política y social del Archipiélago. La iniciativa, impulsada junto a CERMI Canarias, cristalizó en la creación del primer Manifiesto Canario de Mujeres con Discapacidad, una hoja de ruta construida en primera persona, sin filtros ni intermediaciones.
Subieron a la tribuna ocho mujeres, una por cada isla habitada, quienes pusieron voz a las preocupaciones comunes y también a las específicas de sus contextos. Hablaron de accesibilidad, salud, educación, violencia machista, empleo y maternidad, pero también de sueños, de metas y de un futuro donde la discapacidad no sea una barrera, sino parte de la riqueza humana.
Las intervenciones dejaron frases potentes que resumen el sentir colectivo. Atenea López García, en representación de Gran Canaria, señaló que “la educación, la inclusión y la visibilidad son pilares fundamentales para romper con la discriminación de las mujeres con discapacidad”. Desde El Hierro, Andrea Melo Mesa afirmó que “no somos un problema, somos mujeres con discapacidad y exigimos ser escuchadas”.
Nayara González Luis, de La Palma, reivindicó que “se escuche nuestra voz en las aulas, en los libros y también en los espacios de decisión”. Por su parte, Clara Direy Lorenzo González, de La Gomera, compartió con emoción que “necesito que recuerden que tengo una condición, no soy una inútil, solo quiero una vida lo más normal y sana posible”.
Desde Tenerife, Candelaria Guadalupe Sánchez Gutiérrez subrayó con contundencia “porque lo que no se ve sí importa, muchísimo. Nosotras, las mujeres con discapacidad, generamos mucha riqueza”. Estefanía Amoedo Alfaya, de Fuerteventura, destacó que “solo necesitamos que nos den una oportunidad para crear entre todos una comunidad más empática, solidaria e inclusiva”. Y desde Lanzarote, María Magdalena Rodríguez Medina expresó que “estamos luchando por todo lo que nosotras queremos, que es la igualdad de derechos en la ciudadanía”.
Acompañando esta jornada estuvieron también Dulce María Gutiérrez González, directora general de Discapacidad del Gobierno de Canarias; Ana Brito Brito, directora del Instituto Canario de Igualdad; y Carmen Laucirica Gabriel, presidenta del CERMI Canarias, quien recordó que “cuando una mujer con discapacidad habla, no solo se defiende a sí misma, sino a generaciones invisibilizadas por décadas”.
Desde su llegada al vestíbulo hasta la última palabra pronunciada en la tribuna, estas 70 mujeres tejieron redes de sororidad, complicidad y esperanza. Entre relatos de lucha y superación se compartieron estrategias concretas para avanzar en derechos y no retroceder ni un paso en inclusión.
Este proyecto ha sido posible gracias al apoyo de la Dirección General de Discapacidad de la Consejería de Bienestar Social, Igualdad, Juventud, Infancia y Familias; el Instituto Canario de Igualdad; y el Parlamento de Canarias, que abrieron las puertas de la institución a una ciudadanía que exige estar presente y ser escuchada.
Canarias ya tiene un manifiesto que nace desde la vivencia, la experiencia y la verdad de quienes, durante demasiado tiempo, fueron silenciadas. Hoy, esas mujeres no solo hablaron. Hoy, hicieron historia.










