El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) ha participado esta mañana, en el Curso de Verano “Inteligencia Artificial Inclusiva: Derechos y Oportunidades para Personas con Discapacidad”, celebrado en el Palacio Miramar de San Sebastián e impulsado por la Coordinadora Vasca de Representantes de Personas con Discapacidad (EDEKA) y la Consejería de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico del Gobierno Vasco.
La jornada ha subrayado el papel transformador que puede desempeñar la inteligencia artificial (IA) en favor de la autonomía y la participación social de las personas con discapacidad, siempre que se diseñe y regule desde un enfoque ético e inclusivo.
En este marco, Pilar Villarino, directora ejecutiva del CERMI Estatal, quiso destacar el valor del trabajo en red entre el CERMI Estatal y los CERMIs autonómicos, como EDEKA, cuyo presidente, Aitor Bedialauneta Arrate, ha sido uno de los propulsores para la celebración de este curso.
En concreto, Villarino participó en la mesa redonda “La inteligencia artificial a la luz de los derechos de las personas con discapacidad”, donde presentó el posicionamiento del movimiento cívico de la discapacidad. “El CERMI aborda la inteligencia artificial desde un enfoque de derechos humanos. Las personas con discapacidad deben gozar de los mismos derechos digitales que el resto de la ciudadanía y, cuando sea necesario, contar con medidas específicas de apoyo para garantizar una igualdad real y efectiva”, afirmó Villarino. La responsable del CERMI destacó que la IA no puede desligarse de la ética y que su desarrollo debe integrar de forma explícita la dimensión de la discapacidad, como sucede con la privacidad o la seguridad.
Villarino remarcó que el enfoque del CERMI en torno a la IA es transversal y forma parte de toda su estrategia institucional. Entre sus acciones más recientes se encuentran las alegaciones presentadas al Anteproyecto de Ley para el buen uso de la IA, la participación en el diseño del Código de Prácticas de la Comisión Europea, y la adopción de seis principios éticos específicos sobre IA: inclusión, transparencia, accesibilidad, participación, igualdad de género y sostenibilidad. Estos principios ya han sido incorporados al código ético del CERMI, que trabaja además en la generación de conocimiento con impacto social y en la participación en los procesos de gobernanza tecnológica.
Una parte esencial de su intervención estuvo dedicada a denunciar el riesgo de que la inteligencia artificial amplifique la discriminación interseccional que ya sufren las mujeres y niñas con discapacidad. “La IA puede reforzar patrones de exclusión cuando se cruza el género con la discapacidad, la edad, el origen étnico o el entorno rural. Si no se actúa con medidas preventivas y participativas, la tecnología puede convertirse en una nueva forma de barrera”, alertó Villarino. En este sentido, abogó por incluir expertos en derechos en los comités éticos de datos, crear observatorios autonómicos de supervisión de la IA y garantizar registros públicos accesibles sobre algoritmos utilizados por la administración.
La directora del CERMI concluyó destacando el compromiso del movimiento social de la discapacidad con un uso ético y democrático de la inteligencia artificial. Este compromiso se traduce en acciones como el impulso de auditorías algorítmicas en servicios públicos, la promoción de datos abiertos inclusivos y la consolidación de alianzas entre sociedad civil, administraciones y sector tecnológico. “La sociedad civil de la discapacidad, las personas con discapacidad y, muy especialmente, las mujeres con discapacidad, tenemos que estar presentes y ser protagonistas de una inteligencia artificial con dimensión inclusiva”, concluyó.

