La Confederación Española de Alzheimer y otras Demencias (CEAFA) presenta el documento “La soledad de la persona cuidadora de un familiar con Alzheimer”, en el que analiza cómo esta realidad afecta profundamente a la salud física, emocional y social de quienes cuidan a familiares con demencia, y lanza propuestas concretas para revertir esta situación
Además, la entidad también publica el documento “Afrontar el Edadismo en las personas mayores que cuidan a un familiar con demencia” un estudio pionero que saca a la luz la discriminación estructural y social que sufren las personas mayores que cuidan a un familiar con demencia
Los informes completos están disponibles para su consulta y está dirigido tanto a la ciudadanía como a responsables políticos, con el objetivo de poner en marcha soluciones reales y urgentes que devuelvan voz, espacio y dignidad a quienes cuidan
Cuidar a una persona con Alzheimer no solo implica acompañar en el olvido, sino asumir una carga física y emocional que a menudo conduce a la exclusión social y al aislamiento. Así lo refleja el documento “La soledad de la persona cuidadora de un familiar con Alzheimer”, presentado por la Confederación Española de Alzheimer y otras Demencias (CEAFA), y fruto del análisis realizado junto a diversas federaciones autonómicas y la Red Soledades, y que pone el foco en una figura olvidada: la persona cuidadora.
“El Alzheimer es una enfermedad excluyente, no solo para quien la padece, sino también para quien cuida”, afirman desde CEAFA. El diagnóstico sigue generando rechazo, marginación y estigmatización, y quienes asumen el cuidado (en su mayoría mujeres mayores) lo hacen, muchas veces, en soledad, atrapadas en lo que se ha denominado la “burbuja del domicilio”.
El estudio, basado en un cuestionario a personas cuidadoras, revela datos preocupantes ya que el 75% admite haber experimentado sentimientos de soledad en mayor o menor grado; y manifiestan haberse sentido abandonados. Un dato preocupante es que un 84% que evidencian una importante falta de socialización o de oportunidades de mantener una vida social normal por falta de tiempo.
Además, el cuidado también supone situaciones perjudiciales para la salud de las personas cuidadoras: un 62% afirman que el cuidado está o ha perjudicado su salud, y no sólo física, sino también la psicológica, lo cual da una idea de lo que supone el cuidado dentro de este colectivo. En este sentido, un 42% afirma que no recibe ningún tipo de ayuda, y otro 45% cuenta solo con una persona de apoyo. Cabe destacar que el 12% de las personas cuidadoras tiene más de 80 años, cuidando normalmente a sus cónyuges.

