Silvia Arbelo es una mujer polifacética y su recorrido vital lo demuestra. Ha participado en certámenes de belleza locales e internacionales, se ha presentado al carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, ha competido en el Rally Islas Canarias… Pero lo que más le llena es el baile y desde hace 7 años es instructora de Zumba. En esta entrevista Arbelo comparte su historia con Titularísimos.
Has participado en el carnaval, en concursos de belleza, maquillas, eres instructora de zumba… ¿te consideras una persona con inquietudes?
Sí, mi vida siempre tiene que estar en movimiento. No soy una persona que pueda hacer siempre lo mismo, constantemente busco nuevos horizontes. No he terminado con un proyecto y ya estoy pensando en el siguiente. Me gusta, además, hacer proyectos grandes y difíciles y tengo la suerte de tener personas a mi alrededor que se suman a mis ideas locas.
Tu lema es vivir la vida sin barreras ni límites, ¿te ha sido fácil llevarlo como bandera?
Ha sido complejo. No niego que una vida en silla de ruedas sea difícil, sobre todo, cuando quieres hacer cosas que no están diseñadas para ser accesibles o inclusivas. Primero, porque el esfuerzo siempre es mayor y mucho más sacrificado. Y segundo, porque como lo hagas bien y destaques, hay personas que te van a infravalorar.
En certámenes de belleza, por ejemplo, he vivido situaciones de este tipo. En el certamen de belleza de las fiestas del Pilar de 2023, que fue al último que me presenté, había otras concursantes que no querían que participara. Intentaron que la organización me sacara del concurso y me dijeron que si ganaba era por pena. Me defendí de esos comentarios, mantuve mi candidatura y al final acabé ganando Lady El Pilar 2023.
En esos momentos pensé que si esos comentarios se lo hacen a una persona insegura, la hunden en la miseria. La gente no valora que en silla de ruedas todo cuesta el doble: vestirse, conducir hasta allí, bajar la silla, participar con la silla… Es como “te dejamos participar siempre y cuando no hagas mucho ruido, no molestes y no ganes” porque cuando ganas, no gustas.
Decidí no presentarme más porque era algo que hacía por hobby porque disfruto las oberturas, bailar y verme arreglada. Pero al final estaba en un ambiente que no me gustaba y me fui buscando otros pasatiempos.
Siempre apuestas por la inclusión en los diferentes eventos o actividades en las que has participado, ¿por qué es tan importante la inclusión en estos espacios?
Lo que quiero mostrar es que las personas usuarias de silla de ruedas también podemos ser felices. Siempre digo que cuando tuve el accidente, que fue de tipo laboral, lo que cambió fue mi situación pero yo no cambié. Sigo siendo la misma tía divertida que le gusta el cachondeo, la broma, arreglarse y vivir, al fin y al cabo.
Esto es lo que quiero transmitir y que la gente vea que una persona usuaria de silla de ruedas es una persona normal y corriente, con algunas limitaciones pero que no le impiden hacer lo que realmente le gusta. En mi caso, me encanta bailar y he buscado la manera de seguir haciéndolo. Y no solo eso, también ser instructora de baile.
Ese interés por el baile, ¿te viene desde pequeña?
Siempre me ha gustado bailar. No a modo profesional pero sí que me ha ayudado a quitarme el estrés y me siento renovada después de bailar.
Hace 22 años, cuando tuve el accidente y empecé a usar la silla de ruedas, en el hospital me propusieron hacer baloncesto o natación adaptada, que eran las opciones que había para hacer deporte. Probé las dos cosas pero ninguna me gustó. Lo que quería era bailar pero me sentía reprimida porque pensaba que no podía. Sin embargo, encontré la manera de hacerlo y desde entonces no he parado.
Desde hace 7 años eres instructora de Zumba, ¿cómo fue el proceso de aprendizaje?
Fue uno de los retos más grandes de mi vida. Iba a clases de Zumba al gimnasio y la gente se sorprendía de ver a una persona usuaria de silla de ruedas allí. Un día le pregunté a una instructora cómo podía formarme en Zumba y se puso en contacto con una formadora, que accedió a adaptar el curso.
Hice la formación de dos días y me fue indicando, sobre todo, cómo podía marcar las piernas. Fue algo orientativo porque realmente, con el tiempo, me he ido creando una señalética para marcar los pies de la gente, porque la parte superior es más sencilla. Es algo que he hecho casi desde cero porque no tenía ningún referente. Esto tiene su lado bueno, que es la innovación, pero también su lado malo, porque tienes que crear y probar una manera que funcione. Al principio no fue fácil, sobre todo, por mi propia inseguridad, pero con el tiempo fui ganando confianza hasta llegar a lo que soy hoy en día como instructora.
¿Qué te llevas de todos estos años como instructora de Zumba?
Lo que me llevo es que la gente que va a mis clases de Zumba se queda contenta y agradecida. Empatizan un montón y me dan las gracias porque se lo han pasado genial. Estos halagos hacen que valga la pena el esfuerzo que realizo.
Aún así, antes de empezar las clases, me pongo tan nerviosa como el primer día porque quiero que la gente salga feliz y satisfecha. No sé si es buena o mala esa autoexigencia pero me lo curro bastante porque Zumba no solo es dar la clase y marcar todo bien para que la gente te siga, también hay que transmitir alegría, diversión y un montón de cosas. Es algo que te tiene que gustar porque conlleva mucho esfuerzo.
¿Qué importancia tiene el deporte en tu día a día?
El deporte me ayuda mucho a tener la mente despejada y, también, a prevenir ciertas afecciones que pueda tener por ser una persona usuaria de silla de ruedas. Tener el cuerpo en movimiento me mantiene activa y, creo que como a todas las personas, me dan ganas de hacer cosas positivas. El bienestar físico es fundamental para tener la mente bien amueblada.
¿Crees que hoy en día existe suficiente oferta deportiva para personas usuarias de silla de ruedas en Gran Canaria?
Creo que sí porque hay muchos más deportes que hace 22 años, cuando tuve el accidente. Ahora hay vela o pádel y cada vez hay más disciplinas disponibles. Creo que también las personas usuarias de silla de ruedas tienen mucho más interés en hacer deportes u otras actividades, que antes no era tan común. Además, soy de las que piensa que si no hay un deporte adaptado e inclusivo, lo inventamos. No hay que quedarse con las ganas de nada.
¿Tienes algún proyecto en mente de cara a un futuro?
Siempre tengo proyectos y ambiciones nuevas pero he aprendido a trabajar en silencio porque no todo el mundo te quiere ver crecer. Siempre estoy maquinando nuevas ideas y enredando a la gente para que me eche una mano porque en proyectos ambiciosos. Encontrar a alguien tan loco como tú es fundamental.
En la pared de mi habitación tengo varios premios y cuadros de concursos a los que me he presentado. Cada mañana cuando me levanto y los veo, me recuerdan que estoy haciendo cosas buenas con mi vida. Me encanta llevar la Zumba por todos los rincones y motivar a la gente a que haga cosas buenas con su vida. Siempre digo que sea la situación la que cambie, pero que la situación no te cambie a ti. No puedes dejar de vivir, ni tampoco amargarte. Tienes que seguir con tu vida.

