Virginia DÃaz, bióloga y responsable de Rumbo Ziday, tiene como objetivo principal conectar a las personas con la naturaleza y siempre con el foco puesto en la inclusión. Desde 2019 se ha adentrado en el mundo de las mochilas sensitivas, una herramienta que mejora la accesibilidad de las personas con sordera en diferentes actividades culturales y de ocio. En esta entrevista nos cuenta cómo funcionan, qué suponen y cuál es el uso que se hace de estas mochilas en Canarias.


“Me gustarÃa que las mochilas sensitivas no se convirtieran en una moda pasajera sino que haya una continuidad y que no se rompa la cadena de accesibilidad”.
¿Qué son las mochilas sensitivas?Â
Las mochilas sensitivas son unos equipos que traducen los sonidos a vibraciones. En los conciertos, por ejemplo, van conectadas a la mesa de sonido y se manda la señal para que emita las vibraciones. Me gusta decir que es como escuchar a través del tacto.
Es verdad que los modelos han ido evolucionando. Los primeros eran tipo mochila, que te puedes colocar por delante o por detrás, y los que utilizamos actualmente son más tipo chaleco. Digamos que antes sentÃas la vibración solo en la espalda o en el pecho, mientras que ahora los sensores están repartidos por la espalda, cintura y pecho y tienes la sensación de percibir el sonido en todo el cuerpo.
¿A quiénes van dirigidas?
En general, a personas con sordera pero también lo utilizan DJs o algunos cines, en los que ya están incorporadas en los asientos para conseguir una experiencia más envolvente. Se puede adaptar a cualquier persona pero están fundamentalmente dirigidas a las personas con sordera.
¿Cuál es la respuesta de las personas cuando prueban las mochilas sensitivas?
La mayorÃa nos ha comentado que muy bien la experiencia pero esto es como todo, hay gente que le gusta y otros que son un poco más reacios. Hay que entender que no están acostumbrados y la primera vez que las utilizan puede suponer un impacto. Pero en general bien y, además, demandan que estén en más ofertas culturales y de ocio.Â
Hemos estado, por ejemplo, en el concierto de Mayumana en Tenerife, en el Granca Live Fest o hace poco en el FiestoRon. En este último festival dos chicos se tropezaron con las mochilas de casualidad. No sabÃan que las tenÃamos y fliparon. La madre de una de ellos decÃa que nunca habÃa visto bailar asà a su hija y eso me sorprendió un montón.Â
También, junto con Funcasor, la agrupación folclórica los Majuelos y con el apoyo del ayuntamiento de La Laguna conseguimos que un grupo de personas con sordera aprendiera a bailar folclore canario gracias a las mochilas sensitivas. Â
¿Cómo llegas a conocer la existencia de estas mochilas?
Realmente fue mi hermana quien las conoció. Ella es técnico en accesibilidad y trabaja en turismo accesible. Durante la celebración de la feria Fitur vio que en la Comunidad de Madrid ya se estaban empezando a utilizar para diferentes eventos culturales y pensó que podÃa ser una herramienta útil para aplicar también en Canarias.
Fue gracias a la Fundación Cajacanarias que pudimos adquirir las primeras mochilas para el proyecto ‘Tenerife, mar de todos’, con el que pretendÃamos explicar de una manera inclusiva el medio marino canario. Lo hicimos a través de materiales audiovisuales pero, sobre todo, a través de los sonidos de la vida marina, como los cetáceos.Â
Empezamos visitando Centros de Atención Educativa Preferente donde habÃa alumnos con sordera y colocamos las mochilas a todos los alumnos, con y sin sordera, y fliparon con la experiencia. En ese momento era algo super novedoso porque nunca habÃan utilizado nada igual y ver sus caras cuando sentÃan los sonidos era algo increÃble.
Cuéntanos acerca de ti, de Rumbo Ziday y de los proyectos y actividades que realizas.
Soy bióloga de formación y llevo 15 años en temas de conservación y divulgación. Mi trabajo se puede resumir en conectar a la gente con la naturaleza a través de la educación. Trato de dar a conocer el entorno tan privilegiado en el que vivimos, aunque ya sabemos los problemas ambientales que enfrenta Canarias, pero el objetivo principal es que la gente esté conectada con el medio, el mar, la tierra y la naturaleza de las islas.
Siempre hemos tenido nuestras actividades adaptadas para llegar a más personas. Por ejemplo, las salidas al mar que realizamos con grupos para ver ballenas o delfines son accesibles y hemos hecho salidas con La Once, con diferentes colectivos de personas sordas y con personas usuarias de silla de ruedas, entre otras. También rutas interpretativas por el litoral, explicando los charcos, para personas con discapacidad visual.
Y este ha sido siempre el propósito de todo lo que hago. Ahora las mochilas son otra herramienta que me ha ayudado a conseguir este objetivo. Y más recientemente hemos extendido su uso a un ámbito más cultural y de ocio, como los conciertos.
¿Con qué entidades has trabajado en relación a las mochilas sensitivas?
Con el ayuntamiento de La Laguna llevamos cuatro años trabajando y han hecho una apuesta bastante fuerte en favor de la accesibilidad, ya desde la antigua candidatura polÃtica. El Punto Naranja, de información y servicio a la accesibilidad, lo puedes encontrar en todos los eventos culturales. También en Santa Cruz de Tenerife, por ejemplo, estuvimos en todas las galas del carnaval.Â
Otra apuesta que disfruté mucho fue trabajar con la Joven Orquesta de Canarias (JOCAN). Nos contactaron por primera vez para los conciertos de Año Nuevo en Tenerife y Gran Canaria. Este verano estuvimos también con la JOCAN recorriendo seis islas en una semana, junto a intérpretes de lengua de signos. Consiguieron hacer un concierto accesible para las personas con discapacidad.
¿Son conoce cada vez más la existencia de las mochilas sensitivas?
Cada vez hay más interés por parte de las entidades. Por ejemplo, el Cabildo de La Palma está interesado en adquirirlas y ofrecerlas para sus eventos.
Por otro lado, si es verdad que para ciertos eventos nos ha sido difÃcil movilizar a las personas con sordera para que acudan. Los propios colectivos o intérpretes que trabajan con ellos nos dicen que hay que crear y educar en la cultura accesible. Se nota que, por ejemplo, en Tenerife ya llevamos mucho tiempo y hay más personas que se animan a venir a los eventos porque ya existe una educación en la cultura accesible. Pero por ejemplo en Gran Canaria cuando fuimos al concierto de Año Nuevo de la JOCAN no vino ninguna persona. Sin embargo, para el concierto de verano sà que se llenó.
Hay que ir sembrando la semilla y darles a conocer que también pueden disfrutar de esta oferta cultural, a la que antes tenÃan un acceso mucho más difÃcil.Â
¿Dónde crees que hay que poner el foco para seguir fomentando el uso de estas mochilas?
Creo que habrÃa que hacer un esfuerzo para estudiar cuáles son los canales idóneos para que a las personas con sordera les llegue esta información y que conozcan que son eventos adaptados, para que confÃen, lo prueben y vean si es de su interés.
También, me gustarÃa que las mochilas sensitivas no se convirtieran en una moda pasajera sino que haya una continuidad y que no se rompa la cadena de accesibilidad. Por ejemplo, el año pasado en los carnavales de Santa Cruz de Tenerife, nos pasó que en una gala de temas coreográficos y de danza no habÃa intérpretes de lengua de signos. HabÃa personas con sordera entre el público y cuando preguntamos nos dijeron que no se iba a hablar nada en toda la gala, pero sà que habÃa un presentador que conducÃa el evento.Â
También, si como organizador del evento ofreces las mochilas tienes que saber que ese dÃa vamos a necesitar que esté una persona intérprete de lengua de signos acompañándonos para comunicarnos, porque yo no tengo lengua de signos. Por eso digo, que no sea solo porque es la moda sino que realmente se haga bien toda esta cadena de accesibilidad.

