La Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer y otras Demencias Alzheimer Canarias cumplió, este 2025, 30 años de trabajo incansable en favor de las personas con alzheimer y sus familias. Lorena Álvarez, directora de la entidad, nos ha contado cómo ha sido la trayectoria de la asociación, en qué punto se encuentran actualmente y hacia dónde avanzan.


“Este año hemos cumplido 30 años y somos una de las diez mayores asociaciones de Alzheimer de España. Nos sentimos muy orgullosos del trabajo que hemos desarrollado y de lo que hemos crecido, desde una asociación muy pequeña a una muy profesionalizada”
¿Cuál es la labor que desempeña Alzheimer Canarias?
Siempre me gusta nombrar el nombre completo de la asociación, que es Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer y otras demencias Alzheimer Canarias, porque muchas personas piensan que la entidad está solamente dedicada a la atención a las personas con Alzheimer y también nace en atención a las familias.
Por un lado, atendemos a las personas con Alzheimer en nuestro centro de día, residencia, atención domiciliaria y a través de terapias. Y por otro lado, damos apoyo a las familias con talleres formativos, apoyo psicológico, orientación y asesoramiento social, con todo lo que implica la enfermedad, trámites y ayudas.
¿Qué servicios ofrecen desde la asociación?
Estamos ubicados en el antiguo hospital dermatológico en Tafira, en Hoya de Parrado, cedido por el Cabildo de Gran Canaria, al que nos mudamos en 2013 para poder enfrentar la grandísima demanda que teníamos de plazas.
Por un lado, en una de las torres del edificio tenemos el centro de día que tiene actualmente 120 plazas y está completamente acreditado conforme a la ley de la dependencia. Esto implica que las familias pueden utilizar la ayuda a la que tienen derecho para sufragar los costos del centro. Del total de plazas, 43 están recogidas en el convenio que tenemos firmado con el Cabildo para la cesión de plazas públicas.
Está abierto de 9:00 a 17:00h, aunque hay posibilidad de acogida temprana, desde las 8:30h, y dispone de todo un equipo de profesionales: psicólogos, terapeutas ocupacionales, trabajadores e integradores sociales, enfermeras, auxiliares de geriatría y también tenemos un gran equipo de administración y servicios.
Por otro lado, en la otra torre del edificio tenemos la residencia especializada para personas con Alzheimer. Es una residencia pequeña de 26 plazas aunque estamos empezando una pequeña ampliación para tener a finales de año dos plazas más. Contamos con terapeutas, psicólogos y trabajadores sociales. La residencia cuenta con espacios exteriores grandes, tres jardines y un parque geriátrico de rehabilitación. Es un entorno muy agradable y nos permite hacer muchas actividades en el exterior.
Por último, el otro gran servicio es la atención domiciliaria que, aunque es el que menos se ve, es el más grande y en el que atendemos a 160 personas diariamente. Está dirigido a aquellas personas que por cualquier motivo no quieren o no pueden acudir a otro recurso. También se desarrolla con psicólogos, terapeutas, integradores sociales y auxiliares. Se establece con las familias el número de horas semanales y las terapias individualizadas para cada persona.
¿Qué impacto pueden tener estos servicios en el desarrollo de la enfermedad?
Lamentablemente a día de hoy la enfermedad no se puede ni curar ni parar. Lo que conseguimos con estas terapias es ralentizar su avance para así ganarle calidad a los años. De tal manera que el día que llegue el desenlace natural de la vida, la persona llegue en las mejores condiciones posibles, tanto en relación a su autonomía personal como minimizando la dependencia física y psicológica de la persona cuidadora. Estar también en un entorno donde no se les juzga les da tranquilidad porque los mismos fallos que tienes tú los comete la persona de enfrente.
¿Cómo ha sido la evolución de la asociación desde que se fundara en 1995?
La entidad nace de un grupo de familiares que no se sentían apoyados por los servicios sociales, ni por sanidad y no existía ningún tipo de ayuda. Al principio se hacían talleres de familiares para apoyarse entre ellos. Pero ya en el año 1998 entra como presidenta Tita Gil, que promueve la creación de los servicios domiciliarios y el primer centro de día. Fue una luchadora incansable que movió cielo y tierra con políticos, prensa y todo tipo de actores para concienciar acerca de la enfermedad.
El centro de día fue creciendo y en el año 2001 nos mudamos al antiguo internado de Fátima, cedido por el Cabildo. Abrimos otro centro en la calle Olof Palme para personas con fases de la enfermedad más avanzada, hasta que en 2013 nos mudamos a nuestra actual ubicación. Luego ya en 2018 abrimos la residencia, con el apoyo del entonces consejero de Política Social del Cabildo, José del Álamo.
¿Crees que ha cambiado en algo la situación que existía en esos años 90?
Sí, alrededor de 2010 se dio un salto importante en lo que es concienciación. Se promovió mucho a nivel nacional a través de la Confederación Española de Alzheimer y otras demencias (CEAFA) y se trabajó en la detección precoz y la no estigmatización de la enfermedad. También la esperanza de vida cada vez es mayor y al ser una sociedad con un gran número de personas mayores es más probable que tenga mayor incidencia.
Ahora a nadie le chirría la palabra Alzheimer y más o menos hay conocimiento sobre el tema. Sin embargo, falta seguir un poquito más, con mayor apoyo por parte de las autoridades porque parece que hoy en día los mayores no son su prioridad. Estamos un poco estancados y abandonados.
¿Qué demandas tienen como asociación?
Nosotros tenemos firmado un convenio con el Cabildo y, si bien es verdad que nos ha cedido diferentes espacios a lo largo de nuestra historia, ahora mismo lo que es el convenio está totalmente obsoleto. No cubre los gastos que genera.
A día de hoy, el convenio de 2025 no lo hemos firmado. Y, aunque es cierto que el Cabildo está adelantando las cuotas por persona usuaria, se están pagando con importes que no están actualizados. Para transporte, por ejemplo, el Gobierno de Canarias recoge que son 15 euros por persona usuaria por día y el Cabildo la está pagando a 7. No están actualizadas tampoco las subidas salariales que por el convenio de dependencia han subido entre 2023 y 2025 un 13%. Es una diferencia muy importante y es un convenio deficitario económicamente, que cargamos las propias entidades.
En nuestro podemos estar hablando a lo mejor de un déficit de 80.000 o 90.000 euros anuales, que con las últimas subidas salariales podría estar cerca de los 100.000 euros. Como entidad de ánimo de lucro no podemos hacer frente a ese gasto y lo que genera es que las familias tengan que pagar una cuota como copago del servicio. Con lo que no solo perjudica a las entidades, sino también a las familias.
También las entidades hemos denunciado siempre que con este tipo de convenios solamente se pagan los días hábiles del año. Pero los trabajadores no cobran por día hábil, sino por 30 días, aunque hayas trabajado 21 o 22 jornadas, dependiendo del mes. Se supone que en ese dinero está compensado, pero evidentemente no da.
Hemos podido seguir funcionando porque somos una asociación fuerte y tenemos un pequeño respaldo propio. En este sentido, el Gobierno de Canarias sí se implica un poco más, pero el Cabildo y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, municipio al que pertenecemos, no.
Según un informe reciente, elaborado por la farmacéutica Lilly, es necesario una mayor formación acerca de la enfermedad de Alzheimer en atención primaria, así como disminuir los tiempos de espera en su diagnóstico. ¿Comparten estas conclusiones?
Sí, pero somos conscientes de que los médicos de atención primaria están bastante saturados. No obstante, es cierto que se necesitaría una formación un poquito más específica para el cribado de la enfermedad de Alzheimer o de otras demencias, porque al inicio puede ser confundida con otras patologías.
Por otro lado, los diagnósticos tardan porque se realizan por descarte. Se descarta que no sea una depresión, un tumor, se hacen analíticas, escáneres y son pruebas que se alargan en el tiempo. Y, mientras, la enfermedad sigue avanzando.
Sin embargo, ahora existe un nuevo método para detectar la enfermedad mucho más rápido y certero y que ya se aplica en la sanidad pública de algunos puntos del país, como Cataluña. Se realiza a través de los biomarcadores de determinadas proteínas que se extraen en análisis de sangre.
En Canarias todavía no se han estandarizado este tipo de pruebas. Son unos análisis especiales, más caros que los normales, pero desde las asociaciones resaltamos que al final te ahorras muchas pruebas y tiempo, y pedimos que se implanten en todo el territorio nacional.
¿Cuáles son los objetivos que se marcan a futuro?
Ahora mismo podemos decir que hemos cerrado el círculo de atención, empezando con la ayuda a domicilio, centro de día, residencia y el apoyo a las familias. En relación a los servicios que tenemos consideramos que hemos tocado techo. Ahora nuestro objetivo es poder mejorarlos, adaptarnos a las nuevas tecnologías y técnicas de innovación que se van desarrollando para establecer terapias más modernizadas, más adaptadas a las nuevas características de la enfermedad.
Yo trabajo en la asociación desde hace 25 años. Cuando yo llegué, no podías poner a trabajar a ninguna persona usuaria con un ordenador y las tablets ni siquiera existían. Hoy en día los mayores vienen con su móvil, saben trabajar con una tablet perfectamente y manejan ordenadores. Hay muchos más medios y todas estas adaptaciones son ahora nuestro objetivo.
Este año hemos cumplido 30 años y somos una de las diez mayores asociaciones de Alzheimer de España. Nos sentimos muy orgullosos del trabajo que hemos desarrollado y de lo que hemos crecido, desde una asociación muy pequeña a una muy profesionalizada. Nos llena de orgullo ser un referente en Canarias y a nivel nacional en la atención del Alzheimer.

