La Unidad de Lesionados Medulares del Hospital Insular de Gran Canaria se fundó el 17 de noviembre del año 2000. Unidad de referencia en Canarias, hace escasos días cumplió sus primeros 25 años de funcionamiento. Entrevistamos a José Luis Méndez, actual jefe de la unidad, para conocer el trabajo que realiza el equipo de profesionales que la conforman, así como del pasado, presente y futuro de la atención a las personas con lesión medular en las islas.
“En estos 25 años hemos atendido a 1.120 personas con lesión medular, un número importante teniendo en cuenta que Canarias es una de las comunidades autónomas con menor incidencia”
¿Qué trabajo llevan a cabo en la Unidad de Lesionados Medulares del Hospital Universitario Insular de Gran Canaria?
La Unidad de Lesionados Medulares es una unidad especializada en esta patología y atendemos a las personas que sufren o han sufrido una lesión de la médula y seguimos su evolución durante toda su vida.
Son personas en su mayoría que, tras un accidente o una caída, dejan de poder caminar y nuestro trabajo se centra en evitar todas aquellas posibles complicaciones que conlleva una lesión de la médula, como pueden ser los trastornos esfinterianos y problemas en la piel, que pueden provocar úlceras. También trabajamos con los problemas gastrointestinales, de la sexualidad y, con un aspecto muy importante para estas personas, como es la salud mental.
Somos una unidad que actualmente cuenta con 4 médicos, 22 enfermeras, 23 auxiliares, 4 terapeutas, 1 fisioterapeuta, 2 terapeutas ocupacionales y 2 psicólogos. Somos muchos profesionales, con diferentes perfiles, involucrados con estas personas para que puedan llevar una vida lo más normalizada posible.
¿Cuáles son las causas más comunes hoy en día que pueden generar una lesión medular?
En la última década, la principal causa, no solamente aquí en Canarias, sino en toda Europa, son las caídas. Antes eran más comunes los accidentes de tráfico pero, claro, la población ha ido envejeciendo. Es habitual los casos de personas de más de 55 o 60 años que van al baño por la noche, se resbalan y se caen en casa. Al ser personas mayores es muy posible que tengan otras patologías como artrosis o diabetes, lo que puede dificultar su recuperación funcional.
¿Cuántas personas suelen atender al año?
Atendemos alrededor de 60 o 65 casos nuevos al año. En estos 25 años hemos atendido a 1.120 personas con lesión medular, un número importante teniendo en cuenta que Canarias es una de las comunidades autónomas con menor incidencia.
Atendemos a personas de todas las islas, ya que somos la unidad de referencia del archipiélago pero también hemos atendido a pacientes de algún país de Norte África, como Marruecos o Mauritania, que llegan a través de ONG como Cruz Roja. Actualmente tenemos en la unidad 3 personas migrantes que han sufrido una lesión medular debido a problemas derivados del viaje en patera y que tienen que ver con la mala alimentación, los problemas derivados del agua salada o algún golpe.
¿Cuál es la importancia de las alianzas con entidades sociales, fundaciones u ONG?
Colaboramos con diferentes entidades como, por ejemplo, La Vida Sigue en Positivo. Su fundador, Eduardo Martínez, fue paciente de la unidad hace unos años por un accidente deportivo. Es una persona que, desde el primer día, tuvo muy buena actitud y siempre ha sido muy inquieto. Ahora lo tenemos en la unidad como paciente experto y cada 15 días se reúne con el psicólogo y con todos los pacientes. Comparte con ellos lo que se ha encontrado después de salir de la unidad. Además, la asociación realiza con los pacientes actividades deportivas y de ocio como tenis de mesa, tiro con arco, bocha o pintura, adaptado siempre a personas con tetraplejia o paraplejia.
También los fines de semana, a través de la Fundación Disa y la Fundación MAPFRE, hacemos salidas por Las Palmas, la finca de Osorio en Teror o de paseo por Gáldar. Son actividades que realizamos gracias a estas asociaciones y fundaciones y son esenciales para la completa integración de los pacientes.
¿Qué tiene de relevante contar con este tipo de actividades?
La media de días que un paciente con lesión medular pasa en la unidad ronda unos 100 días, aunque por complicaciones puede haber personas que pasen más tiempo. Y por un lado está el tratamiento médico, pero también es importantísimo el tratamiento de salud mental.
Ahora mismo, la mayoría de pacientes son de otras islas y sus familias no tienen esa facilidad para venir tan a menudo. Nuestra labor aquí consiste en proponer actividades de ocio y deportivas fuera del hospital, que los pacientes agradecen enormemente.
Has estado relacionado con la unidad desde que se formó en el año 2000. ¿Cómo fueron los inicios?
El impulso lo tuvo la sociedad canaria. Las personas con lesión medular tenían que trasladarse a la península, a Toledo, a Barcelona o a Sevilla, y se pasaban a lo mejor un año o año y medio fuera de casa, sin sus familiares y amigos. La sociedad presionó y los políticos fueron capaces de escuchar y así salió adelante la unidad.
¿Cómo ha evolucionado la unidad en estos primeros 25 años de historia?
En cuanto a la estructura, es la que tenemos desde que se creó en el año 2000 pero con la novedad de que al ser la única planta con terraza del hospital, conseguimos ampliar nuestro gimnasio. Esto nos ha permitido poder atender a más pacientes.
Por otro lado, en cuanto a la atención, hemos evolucionado mucho estos 25 años y somos referentes a nivel nacional en muchos aspectos. Por ejemplo, en la atención de electroestimuladores con movilizadores para mejorar la movilidad muscular. También contamos con un exoesqueleto, que permite a los pacientes caminar con ayuda de un bastón.
Si miramos al futuro, ¿hacia dónde camina la unidad de lesionados medulares?
En la unidad trabajamos para que cuando llegue algún avance en la investigación, bien por terapia celular o bioingeniería, nuestros pacientes se encuentren en las mejores condiciones para que puedan beneficiarse de esas innovaciones. También, continuar la labor que venimos desarrollando para conseguir que sean lo más autónomos posible.
¿Hay algún aprendizaje que te lleves de estos 25 años dedicados al tratamiento de las lesiones medulares?
El aprendizaje nos lo llevamos cada día de las personas. Aprendemos mucho de ellas, de su esfuerzo y las ganas que le ponen. Pasan por un primer momento de bajón pero ya después se recuperan y esta lección de vida es fundamental.
Y la otra gran lección que me llevo es que una unidad especializada funciona. La fortaleza está en el equipo y en su cohesión. Si cuentas con un buen grupo de profesionales, el trabajo saldrá adelante.

