La Fundación Canaria para las Personas con Sordera y sus Familias, Funcasor, lleva desde 1992 trabajando para mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad auditiva en el Archipiélago. Belén Darias, gerente de la fundación, nos acerca al dÃa a dÃa de la entidad, sus servicios, proyectos y objetivos presentes y futuros.


"Nuestra misión ahora es asegurarnos de que se cumpla la accesibilidad y que, por lo menos, el sector público cuente con esos medios para favorecer la igualdad en los servicios”.
¿Qué es Funcasor y cuál es la labor principal que desempeña?
Funcasor es una fundación sin ánimo de lucro que se creó para las personas con sordera y sus familiares. Fue creada por un grupo de padres y madres de personas con discapacidad auditiva y nuestro fin es prestar servicios para mejorar la calidad de vida de estas personas y su familia.
Nuestro pilar principal es la atención individualizada y según las necesidades de cada persona. Independientemente de su edad y de su nivel de discapacidad, buscamos trabajar con calidad, transparencia y siempre mejorando en el dÃa a dÃa.
¿Qué servicios prestan?
Trabajamos en la atención de las personas desde que nacen hasta su fallecimiento y prestamos diferentes servicios, como el de información, valoración y orientación, que es la puerta de entrada a la fundación y en donde analizamos e informamos de todos los recursos que tenemos. También, orientamos a la persona y la derivamos al resto de recursos dependiendo de su situación.Â
Contamos, además, con servicios de apoyo psicológico, rehabilitación logopédica, accesibilidad en la comunicación y formación. También formamos al público general en lengua de signos.Â
Tenemos dos centros sociosanitarios especializados. Por un lado, el centro ocupacional, en el que trabajamos con personas con pluridiscapacidad asociada a la sordera, y, por otro, el centro residencial.Â
Y, por último, en la parte laboral tenemos un Centro Especial de Empleo, bajo el nombre LABORSORD.Â
Todos estos servicios están dirigidos principalmente a las personas con sordera y a su familia, pero también a profesionales y a entidades que trabajan con este colectivo.
¿Cuál es su ámbito de actuación?
Trabajamos en todas las islas y tenemos sede fÃsica en Tenerife, que es nuestra sede central, Gran Canaria, La Palma y Fuerteventura. En el resto de las islas nos desplazamos si fuera necesario y, gracias a las nuevas tecnologÃas, también atendemos de forma online.
En La Palma, por ejemplo, tenemos como novedad un proyecto para acercar la sordera y la lengua de signos a las escuelas unitarias y al ámbito rural. Es un proyecto muy bonito que hicimos con el Cabildo de La Palma y fue muy cortito, tres meses, y la idea es retomarlo al inicio de este curso. Participaron niños y niñas con y sin sordera y pudieron a aprender a comunicarse entre ellos y cuando se encuentran con una persona con sordera. Â
¿Qué fue lo que les impulsó a crear la asociación en el año 1992?
Se puede decir que Funcasor empezó su andadura en el año 1976, con la creación de una asociación de padres y madres de personas con sordera, que años más tarde, en 1992, se unió con otra asociación y crearon la actual fundación.Â
Este grupo de padres y madres aunaron fuerzas para buscar soluciones al ver todas las dificultades a las que se enfrentaban sus hijos y, principalmente, buscaban garantizar una educación integral, plena y adecuada para que esos niños y niñas tuvieran un futuro digno.Â
¿Cómo ha evolucionado la situación de las personas con sordera?
Ha habido cosas que se han ido consiguiendo. Por ejemplo, cada vez hay más conciencia social y las personas con sordera están más integradas en la sociedad, pero todavÃa queda mucho por hacer.Â
En el ámbito educativo, por ejemplo, nosotros fuimos los impulsores de la figura de los intérpretes de lengua de signos dentro de las aulas de los colegios públicos y universidades de Canarias. También de la figura del especialista de lengua de signos. Aunque sà que es verdad, que en muchos casos todavÃa, a fecha de hoy, no está el horario completo que deberÃa de estar.
Gracias a los avances tecnológicos las prótesis auditivas son cada vez muchÃsimo mejores y son más las personas con sordera que se comunican en lengua oral. Ahora estamos en la lucha para adaptar las aulas y los entornos a la mejora de la audición en este sentido, porque, aunque tengan un audÃfono o un implante coclear que les permita comunicar en lengua oral, siguen siendo personas con sordera y necesitan ayudas técnicas para sacar el mayor rendimiento a estas prótesis.Â
Las necesidades han ido cambiando. Nosotros tenemos que estar siempre ahà llevando la delantera para cubrirlas y defender el derecho que tienen las personas con sordera de participar en la sociedad en igualdad de condiciones que cualquier persona.
¿Cuáles son las demandas actuales que han detectado desde Funcasor?
Aunque han evolucionado siempre se centran principalmente en la accesibilidad. Si no hay accesibilidad no hay integración. Y en todos los campos: en el ámbito educativo, en el empleo, en los medios de comunicación y en la sociedad en general.
Antes nos tenÃamos que centrar en lo esencial pero ahora sà que estamos trabajando más allá. En el ámbito de la sanidad, por ejemplo, una persona con sordera puede ir sola y con total autonomÃa a una consulta médica ya que existen las figuras del intérprete de lengua de signos, los mediadores comunicativos o incluso las ayudas técnicas necesarias como el bucle magnético.Â
También, en el ámbito del empleo, trabajamos con sensibilización empresarial para que las personas con discapacidad auditiva puedan integrarse laboralmente en cualquier sector y en el que estén preparados para ello.
Nuestra misión ahora es asegurarnos de que se cumpla la accesibilidad y que, por lo menos, el sector público cuente con esos medios para favorecer la igualdad en esos servicios.Â
¿Cuál crees que es la realidad a dÃa de hoy de las personas con sordera en las islas?
El tema de la insularidad afecta bastante. Por ejemplo, en el ámbito sanitario, los grandes hospitales están en Tenerife y en Gran Canaria. No solo existe el problema de desplazamiento desde las islas no capitalinas, sino que cuando acudes a esa consulta quizás no es accesible.Â
Las zonas rurales tienen también más dificultad que las personas que viven en las zonas capitalinas. Todo esto hace que no estemos muchas veces en igualdad de condiciones que en otras provincias, pero sà que desde Funcasor tratamos de paliar con nuestros recursos todas esas dificultades.
¿Y cuáles son los objetivos que se marcan a futuro como fundación?
Nuestro objetivo principal es seguir mejorando y consolidando nuestro servicio, poder ampliar la presencia en las islas en las que no tenemos sede, apostar por la formación e innovación y seguir batallando.Â
Somos una fundación y dependemos de subvenciones, por lo que pedimos a las administraciones públicas que consoliden este tipo de ayudas porque, al fin y al cabo, damos un servicio a la sociedad que si no lo diéramos lo tendrÃa que suministrar la administración pública.Â
Al final nosotros existimos porque no se cumple con la normativa y ojalá llegue el dÃa en que no tengamos que estar, porque eso quiere decir que ya la sociedad es justa, inclusiva y accesible. Lo que nosotros queremos, a fin de cuentas, es que se cumpla la ley.

