El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) ha trasladado al Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes una batería de observaciones al anteproyecto de Ley Orgánica de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, con el objetivo de reforzar la tutela de la dignidad, la consideración y el respeto, así como la imagen social de las personas con discapacidad.
En sus aportaciones, remitidas en el marco del Consejo Nacional de la Discapacidad, el CERMI subraya que las personas con discapacidad han sido históricamente objeto de burlas, ridiculización pública, estereotipos degradantes y prácticas sociales nocivas que producen un grave daño moral y reputacional, menoscaban la autoestima y dificultan la participación social en condiciones de igualdad. Estas conductas, advierte la entidad, constituyen una forma de discriminación y de violencia simbólica incompatible con los derechos humanos.
El CERMI señala el valor de que el anteproyecto de Ley se fundamente en la dignidad de la persona, reconocida en el artículo 10 de la Constitución, y en la protección de los derechos al honor, a la intimidad y a la propia imagen, pero considera necesario que la norma refuerce explícitamente la protección frente a los ataques basados en la discapacidad, especialmente en entornos digitales y redes sociales.
En este sentido, la organización propone incorporar de forma expresa la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas como marco interpretativo de la futura Ley, en particular sus artículos 22 (protección de la vida privada, el honor y la reputación) y 8 (toma de conciencia y lucha contra estereotipos). Para el CERMI, la difusión no consentida de diagnósticos, informes o situaciones de dependencia, así como la presentación estereotipada o humillante de la discapacidad bajo la apariencia de “humor” o “parodia”, suponen vulneraciones claras de la dignidad y del honor.
Entre las principales propuestas, el CERMI plantea que se refuerce el tratamiento de las burlas, mofas y expresiones denigrantes basadas en la discapacidad, dejando claro que la ridiculización y la humillación capacitista constituyen intromisiones ilegítimas cuando lesionan la dignidad de la persona. Asimismo, solicita que la excepción legal para la caricatura o parodia se condicione expresamente al respeto del principio de no discriminación y a la prohibición del trato degradante.
La entidad también alerta sobre los riesgos específicos que pueden tener las nuevas tecnologías, como las ultrasuplantaciones, para deformar rasgos, simular discapacidades o generar contenidos humillantes, y reclama que la creación o difusión de este tipo de materiales no quede amparada cuando suponga una lesión de la dignidad o genere discriminación.
Por último, el CERMI insiste en la necesidad de garantizar que el consentimiento de las personas con discapacidad para el uso de su imagen o su voz sea realmente libre e informado, prestado con apoyos efectivos y con información facilitada en formatos accesibles, como lectura fácil, la lengua de signos o los medios de apoyo a la comunicación oral.
Con estas aportaciones, el CERMI reafirma su compromiso con una protección reforzada de los derechos fundamentales de las personas con discapacidad y con la erradicación de los estereotipos y prácticas sociales que menoscaban su dignidad y su plena inclusión en la sociedad.

