Este jueves se presentan los resultados de la investigación sobre el proyecto piloto de Empleo Personalizado que ha impulsado el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y que ha financiado la UE con fondos Next Generation
Según el último informe del INE, sólo 1 de cada 4 personas con discapacidad intelectual trabaja, una tasa 44,8 puntos inferior al resto de la población española
Las dificultades para conseguir un empleo se presentan como una de las principales barreras que separan a las personas con discapacidad intelectual del acceso a la ciudadanía plena. Los datos son elocuentes. Según el INE, sólo 1 de cada 4 personas con discapacidad intelectual cuenta con un empleo remunerado. Este dato es 44,8 veces inferior a la tasa de empleo del resto de la población. “El derecho a gozar de un empleo digno sigue siendo un sueño imposible para la gran mayoría de las 400.000 personas con discapacidad intelectual que viven en nuestro país”, denuncia Carmen Laucirica, presidenta de Plena inclusión España.
Con el fin de buscar alternativas efectivas, la confederación que agrupa a 950 asociaciones que apoyan desde sus 2.000 centros y servicios a miles de personas con discapacidad intelectual y del desarrollo, ha desarrollado desde 2021 un proyecto piloto de Empleo Personalizado que ha contado con la coordinación del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y con la financiación de la Unión Europea a través de los fondos Next Generation. Esta metodología científica e innovadora, que llega de Estados Unidos, facilita una mejor orientación laboral basada en los “talentos” de la persona que se hace conectar con las necesidades de las empresas.
Para conocer la trascendencia de este proyecto en el que han participado 512 personas con discapacidad intelectual de 12 CCAA y Ceuta, este jueves, 16 de mayo, se presentan los resultados de una investigación realizada por IDOCAL (Universidad de Valencia) y CEMFI.
Resultados del estudio
Más contratos: aumento de un 45% en contratos de trabajo para las personas participantes en el proyecto.
Más horas de trabajo: sube en 2,3 horas por semana las realizadas por estas personas.
Más inclusión social: las participantes en el proyecto incrementaron en un 25% el sentimiento de pertenencia al barrio o pueblo.
Más relación con otras personas: un 80% de ellas acabaron conociendo al menos a otra persona nueva por motivos de trabajo al final del proceso (frente a un 15% al principio del proceso).
Más formación: hubo un 50% de aumento en las personas que accedieron a formación en contextos laborales ordinarios.
Otros aspectos destacados por los investigadores han sido:
Se constató un notable aumento de los efectos positivos sobre el bienestar de las personas con discapacidad intelectual, así como en las creencias.
Mejora de la autodeterminación de las personas involucradas en el empleo personalizado, se incrementó en un 6%.

