El Pabellón Municipal de La Aldea de San Nicolás fue escenario de una jornada entrañable e inolvidable con motivo de la segunda edición del Memorial Paco Llarena, una cita que va más allá del balonmano para convertirse en un símbolo de memoria, identidad y comunidad.
Organizado por la Concejalía de Política Social que dirige Jennifer Sosa, y con el respaldo del Ayuntamiento de La Aldea de San Nicolás, el evento volvió a rendir homenaje a Paco Llarena, figura icónica del balonmano aldeano y referente de generaciones. El memorial se consolidó como un espacio de encuentro intergeneracional, donde la emoción, el respeto y la pasión por el deporte se dieron cita en cada jugada.
El alcalde, Pedro Suárez, subrayó durante el acto inaugural que “este memorial no solo mantiene vivo el recuerdo de una figura tan querida como Paco Llarena, sino que también refleja los valores que él representaba: unión, respeto y pasión por el deporte”.
La jornada arrancó con el regreso de la escuelita de balonmano, que volvió a las canchas tras años de silencio. Las promesas más jóvenes del municipio desbordaron energía, ilusión y talento, emocionando a familiares y asistentes con su entrega.
Uno de los momentos más esperados fue el partido de veteranas, donde un grupo de antiguas compañeras de equipo demostró que el balonmano sigue latiendo fuerte en sus corazones. No faltaron sonrisas, abrazos ni recuerdos compartidos, en un reencuentro que emocionó a más de uno.
El partido masculino que cerró la jornada, entre jugadores de La Aldea y Gáldar, fue mucho más que una competición: fue una fiesta del deporte y la hermandad. El resultado, un simbólico empate, reflejó el verdadero espíritu del memorial: compañerismo, emoción y respeto mutuo.
El momento más conmovedor llegó con el homenaje a la familia de Paco Llarena, donde se entregaron obsequios en reconocimiento a su legado y al cariño que su figura sigue despertando en todo el municipio.
La concejala Jennifer Sosa expresó su satisfacción con el desarrollo del evento: “Ver en una misma pista a niños, veteranos y veteranas, y antiguos compañeros de equipo es una imagen que resume lo que Paco representó: el amor por el balonmano y por su gente. Seguiremos apostando por iniciativas que fortalezcan nuestros lazos como comunidad”.
El Memorial Paco Llarena no solo recordó a una leyenda, sino que reafirmó el poder del deporte como lenguaje común que une generaciones, honra la historia local y siembra nuevas ilusiones.




