Plena Inclusión colabora con la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) para detectar tendencias que promuevan un nuevo modelo de apoyos para las personas con discapacidad intelectual y grandes necesidades de apoyo
Este análisis se enmarca en la fase final el proyecto Mi Casa: una vida en comunidad, una iniciativa ligada a la desinstitucionalización de 275 personas con discapacidad intelectual que viven juntas en pisos ubicados en 35 localidades de 7 CCAA
El desarrollo de modelos innovadores que abran puertas a un nuevo sistema público de cuidados tiene en el proyecto ‘Mi Casa: una vida en comunidad’ una de sus experiencias más avanzadas. Esta iniciativa del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, que gestiona Plena inclusión España y que cuenta con la financiación de los fondos de la UE Next Generation, lleva tres años experimentando un modelo de vivienda en barrios y pueblos que se presenta como alternativa a modelos institucionalizados para las personas con discapacidad intelectual y más necesidades de apoyo.
El proyecto Mi Casa, que concluirá en diciembre de este año, entra ahora en la fase de generación de evidencias a través de los datos procedentes del análisis de la vida en pisos de 275 personas con discapacidad intelectual, en 35 pueblos y ciudades de 7 CCAA. Una de las investigaciones se ha realizado junto al Aguirre Lehendakari Center (ALC), una consultora adscrita a la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) que nació de una colaboración con la Columbia University de Nueva York. En este caso, el equipo del ALC se ha centrado en evaluar el impacto, desde la perspectiva del desarrollo comunitario, de este proyecto de desinstitucionalización dirigido a personas con discapacidad intelectual.
“Hacer el tránsito de un modelo institucionalizado o un hogar familiar a una vivienda en la comunidad no es suficiente para desinstitucionalizar a las personas. Tenemos que aprender y dar respuesta a un reto complejo, escuchando a la comunidad, a las familias, y a las personas. Para eso tenemos que generar una conversación colectiva con los diferentes agentes y aprender qué tipo de marcos están funcionando en las comunidades”. Así se expresa Sofía Reyes, coordinadora de Plena inclusión España al frente del proyecto Mi Casa.
El equipo de investigación de la Aguirre Lehendakari Center se ha encargado de mapear el ecosistema del barrio o el pueblo en el que se ubica la vivienda para testar cómo se relacionan con los diferentes agentes del entorno. También se evalúa las conexiones que se construyen con administraciones públicas, asociaciones y el resto de la comunidad. A través de sesiones de interpretación colectiva, se contrasta la percepción registrada con representantes de toda la comunidad y el proyecto. Y tras concretar las carencias y las potencialidades, se realizan dinámicas de reflexión grupal que buscan hallar soluciones que impliquen a la comunidad en la resolución de las dificultades detectadas.
En el marco de esta investigación, que finalizará en diciembre, se ha subrayado la importancia del papel del conector comunitario, una nueva figura profesional que se ocupa de vincular recursos y personas para favorecer comunidades más acogedoras e inclusivas. “Los conectores están planteando qué es importante para la comunidad, porque para que haya verdadera inclusión, la comunidad tiene que estar preparada para ser acogedora, poder dialogar con las personas, las organizaciones y con otros colectivos”, explica Julen Larrañaga, del Aguirre Lehendakari Center. (Ver video)
El próximo mes de octubre, Plena inclusión celebrará un encuentro estatal titulado ‘Menos barreras, más barrio’, en el que mostrará todos los resultados del proyecto ‘Mi Casa: una vida en comunidad’.

