El proyecto de Real Decreto prevé información accesible para determinados productos y obliga a los grandes establecimientos a facilitar atención personalizada a las personas con discapacidad visual
España prepara una nueva regulación sobre etiquetado accesible destinada a que las personas con discapacidad, especialmente las personas ciegas y con discapacidad visual, puedan acceder a información esencial sobre determinados productos de consumo.
El Gobierno está tramitando un proyecto de Real Decreto que desarrolla el mandato establecido en 2022 por la Ley de protección de los consumidores y usuarios frente a situaciones de vulnerabilidad social y económica.
La futura norma no se limita al braille. El objetivo es garantizar que determinada información relevante para la seguridad, la integridad y la calidad de vida pueda conocerse mediante formatos accesibles.
Además, el proyecto introduce obligaciones para los establecimientos comerciales de mayor tamaño y regula la atención personalizada durante el proceso de compra.
Sin embargo, existe una precisión fundamental: la nueva regulación todavía no está en vigor.
España notificó el proyecto a la Comisión Europea el pasado 12 de junio y el procedimiento europeo establece actualmente el 15 de septiembre de 2026 como final del periodo de statu quo.
¿Qué productos tendrán etiquetado accesible?
El proyecto se concentra en productos considerados especialmente relevantes para la seguridad, integridad y calidad de vida de las personas con discapacidad.
Entre los productos afectados se encuentran los cosméticos y productos de cuidado personal, así como los detergentes y productos de limpieza incluidos en el ámbito establecido por la normativa.
La regulación presta especial atención a productos cuya utilización incorrecta o desconocimiento de determinada información puede suponer un riesgo para la persona consumidora.
En materia alimentaria, el proyecto también aborda la accesibilidad de información especialmente sensible relacionada con los ingredientes o sustancias que causan alergias o intolerancias.
Precisamente por ello, el nuevo etiquetado accesible tiene un componente de seguridad que va más allá de facilitar simplemente el nombre comercial de un producto.
No todos los supermercados y comercios tendrán las mismas obligaciones
Una de las claves del proyecto está en el tamaño del establecimiento.
El texto notificado por España a la Comisión Europea establece que el etiquetado accesible se imprimirá en establecimientos comerciales cuya superficie de venta y exposición sea igual o superior a 1.000 metros cuadrados.
Esto sitúa buena parte de las nuevas obligaciones en grandes supermercados, hipermercados y establecimientos comerciales que alcancen esa superficie.
Por tanto, no sería correcto interpretar la futura norma como una obligación idéntica para cualquier pequeño comercio de España.
La superficie del establecimiento será determinante para la aplicación de esta parte del sistema.
El braille será una de las herramientas de accesibilidad
El origen de esta regulación se encuentra en la Ley 4/2022, que ordenó al Gobierno desarrollar reglamentariamente un sistema de etiquetado en alfabeto braille y otros formatos que garanticen la accesibilidad universal.
La finalidad es que una persona ciega o con discapacidad visual no tenga que depender necesariamente de otra persona para conocer información esencial de determinados productos.
El proyecto de etiquetado accesible pretende desarrollar ahora ese mandato y establecer cómo debe trasladarse a la compra cotidiana.
La accesibilidad, además, no se plantea exclusivamente desde el braille. La regulación contempla la utilización de otros formatos y soluciones que permitan que la información pueda ser percibida y comprendida por las personas consumidoras con discapacidad.
¿Qué información podrá conocer una persona con discapacidad visual?
La filosofía de la nueva regulación es especialmente relevante cuando la información que figura exclusivamente de forma visual puede afectar directamente a la seguridad.
Una persona ciega puede encontrarse actualmente con dificultades para diferenciar envases similares, identificar determinados productos de higiene o limpieza o conocer información relacionada con riesgos y composición sin recurrir a ayuda externa o herramientas tecnológicas.
El etiquetado accesible pretende reducir esa dependencia.
En el ámbito alimentario adquiere especial importancia la información sobre sustancias o ingredientes que puedan provocar alergias o intolerancias.
En productos cosméticos, detergentes, productos de limpieza y sustancias o mezclas sujetas a advertencias de seguridad, disponer de información accesible puede evitar errores con consecuencias para la salud.
Los grandes establecimientos deberán ofrecer atención personalizada
La futura norma incorpora otra medida que puede tener un efecto directo sobre la autonomía durante la compra.
El proyecto regula la atención personalizada en los establecimientos comerciales para las personas con discapacidad visual.
No se trata únicamente de disponer de una etiqueta.
La regulación pretende que las personas con discapacidad visual puedan recibir asistencia durante el proceso de compra cuando la necesiten.
Asimismo, se contempla la ayuda puntual que puedan requerir otras personas que, por razón de su discapacidad, la soliciten durante ese proceso.
De esta manera, el etiquetado accesible se integra dentro de un modelo más amplio de accesibilidad del propio acto de comprar.
Una persona con discapacidad podrá pedir ayuda durante la compra
La medida no se circunscribe exclusivamente a las personas ciegas.
Aunque las personas con discapacidad visual constituyen uno de los principales colectivos a los que se dirige la regulación, el proyecto también contempla la ayuda puntual que pueda solicitar una persona debido a su discapacidad.
Esto puede resultar relevante en situaciones en las que las características del establecimiento, la disposición de los productos o la propia información comercial generen barreras.
La futura norma trata así de combinar dos herramientas: información accesible y asistencia humana cuando sea necesaria.
El objetivo último es aumentar la autonomía de las personas consumidoras con discapacidad.
¿Por qué se está haciendo ahora?
La obligación de desarrollar esta regulación no nace en 2026.
La Ley 4/2022, de 25 de febrero, estableció que el Gobierno debía desarrollar reglamentariamente un etiquetado en alfabeto braille y otros formatos accesibles para determinados bienes y productos de consumo.
La ley señalaba expresamente aquellos productos de especial relevancia para proteger la seguridad, integridad y calidad de vida, con especial atención a las personas ciegas y con discapacidad visual.
El Gobierno recibió entonces el mandato de aprobar ese desarrollo reglamentario en el plazo de un año.
Sin embargo, la regulación definitiva todavía no ha entrado en vigor.
El actual proyecto de etiquetado accesible constituye el paso con el que el Ejecutivo pretende desarrollar finalmente aquel mandato legal.
El proyecto ha cambiado durante su tramitación
La regulación del etiquetado inclusivo lleva tiempo en preparación y las versiones conocidas durante su elaboración han experimentado modificaciones.
Un proyecto anterior contemplaba un ámbito especialmente amplio, con referencias a productos cosméticos, sustancias y mezclas peligrosas y productos alimenticios.
También desarrollaba soluciones como braille, códigos QR y otros sistemas tecnológicos accesibles.
La nueva notificación realizada por España en junio de 2026 introduce cambios relevantes en la configuración de la medida.
Por ello, resulta importante diferenciar las propuestas anteriores del proyecto actualmente sometido al procedimiento europeo.
La versión definitiva todavía puede experimentar modificaciones antes de su aprobación.
¿Cuándo entrará en vigor el nuevo etiquetado accesible?
Todavía no existe una fecha definitiva.
España notificó el proyecto de Real Decreto a la Comisión Europea el 12 de junio de 2026 dentro del procedimiento establecido para determinadas reglamentaciones técnicas nacionales.
La ficha oficial de la Comisión Europea establece como final del periodo de statu quo el 15 de septiembre de 2026.
Durante este procedimiento, el proyecto puede ser examinado desde la perspectiva del mercado interior europeo y pueden producirse observaciones o actuaciones que afecten a su tramitación.
Una vez superada esta fase, España tendrá que continuar el procedimiento necesario hasta la aprobación y publicación del Real Decreto.
Por tanto, a día de hoy los establecimientos no están obligados por este proyecto de Real Decreto a aplicar las nuevas medidas.
Una norma con impacto en las compras cotidianas
La futura implantación del etiquetado accesible puede modificar una actividad tan cotidiana como acudir a un supermercado o comprar productos de higiene y limpieza.
Para una persona que puede leer visualmente un envase, comprobar qué producto tiene delante, consultar determinada información o identificar una advertencia puede ser un gesto prácticamente automático.
Para una persona ciega o con discapacidad visual, esa misma acción puede requerir actualmente un teléfono móvil, una aplicación, ayuda de otra persona o asistencia del establecimiento.
La nueva regulación pretende reducir esas barreras.
Y lo hace planteando la accesibilidad no únicamente como una cuestión de comodidad, sino también de seguridad, autonomía y derecho a la información de las personas consumidoras con discapacidad.
La fecha del 15 de septiembre de 2026 será ahora uno de los próximos hitos a seguir antes de conocer cómo queda definitivamente una regulación que puede cambiar la manera en la que miles de personas acceden a información esencial durante sus compras.
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