Gracias al programa Vacaciones en Paz, un total de 41 niños y niñas saharauis han aterrizado en Gran Canaria estos meses de julio y agosto con el objetivo de pasar un tiempo alejado de la realidad que se vive en los campamentos de refugiados. Entrevistamos a Octavio Melián, presidente de la Asociación Canaria de Solidaridad con el Pueblo Saharaui, para conocer con detalle este programa, asà como la situación que vive actualmente el pueblo saharaui.
¿Qué impacto tiene el programa Vacaciones en Paz en los niños y las niñas saharauis que aterrizan en Canarias?
Por un lado, permite que los niños estén fuera de los campamentos de refugiados en una época como puede ser julio y agosto, cuando fácilmente se alcanzan los 50 grados de temperatura.Â
También, gracias a un acuerdo con el Servicio Canario de Salud, se realizan revisiones médicas a los menores ya que en los campos de refugiados no cuentan con esta posibilidad. Algunas empresas particulares de óptica también se suman a revisiones de la vista, afectada, en muchos casos, por el clima, el viento y la arena.Â
Además, es un programa que permite compartir la cultura canaria con la saharaui. Eso se manifiesta en la alimentación o en actividades tan sencillas como ir al campo o a la playa, que muchos de los niños no conocen. Les permite disfrutar de esas pequeñas satisfacciones que en los campamentos no pueden tener.Â
Por otro lado, el programa es una compensación por el buen desarrollo que han tenido los y las menores a nivel escolar y se lo han ganado a pulso. Â
La Asociación Canaria de Solidaridad con el Pueblo Saharaui se encarga de la coordinación del programa en Gran Canaria, ¿desde cuándo se desarrolla en la isla?
El programa comenzó en Gran Canaria a principios de la década de 1980, pero en ese entonces no se quedaban con familias canarias. Se alojaban en un centro o residencia escolar todos los niños juntos y, desde ahÃ, se programaban actividades conjuntas como excursiones o actos institucionales.
A partir de 1986, si no me falla la memoria, se empezó a convocar a las familias que estuvieran en disposición de acoger a niños y niñas en sus casas durante los meses de julio y agosto.Â
¿Tienen los menores la posibilidad de volver a participar en el programa?Â
SÃ, hace algunos años se adoptó el acuerdo de que los niños que venÃan, podÃan volver a compartir con las mismas familias para crear un vÃnculo más profundo. Además, este enfoque permite tener una relación más cercana con las familias biológicas en los campamentos y lo cierto es que están en contacto a lo largo del año. De hecho, se organizan viajes para que las familias canarias les visiten en los campamentos de refugiados.
¿Qué resultados ha tenido el programa Vacaciones en Paz a lo largo de los años?
Son experiencias muy bonitas y emocionantes. Desde que llegan al aeropuerto se ve esa alegrÃa o sorpresa, cuando son niños o niñas que vienen por primera vez, pero también la felicidad de las familias que los reciben.Â
Al finalizar el programa, se nota un doble sentimiento. Por un lado, la pena porque se abandona la isla y, por otro, la alegrÃa de que van a volver con sus familias biológicas y a su entorno natural, impuesto pero natural.
¿Qué situación se vive en los campamentos de refugiados de Tinduf?
Los campamentos se encuentran en la zona más dura del desierto, la Hamada, donde las condiciones de vida son difÃciles por el clima y el viento. Sin embargo, tienen sus centros de salud y hospitales, a pesar de todas las dificultades y la escasez en material quirúrgico, médico o de medicamentos.Â
También la alimentación está bastante recortada y es muy poco variada. En este sentido, debido a las presiones del gobierno de Marruecos y de otras entidades, se está recortando el envÃo humanitario desde Europa y otros paÃses y están pasando bastantes dificultades.
No obstante, el pueblo saharaui lleva la situación con mucha dignidad y con la esperanza de poder volver algún dÃa a su tierra, el Sáhara Occidental.
¿En qué punto se encuentra la lucha del pueblo saharaui hoy en dÃa?
El Frente Polisario, que es el representante legÃtimo del pueblo saharaui, está llevando a cabo en las zonas liberadas del Sáhara una guerra silenciada, que no silenciosa, contra el ejército marroquÃ. Hay que recordar que el Sáhara está dividido en dos territorios separados por un muro de arena, tierra y puestos militares marroquÃes.
Digo, además, silenciada porque la mayor parte de los medios de comunicación no informan sobre esta guerra y, aunque no dispongamos de la información, ocurre dÃa a dÃa.
En el Sáhara ocupado por Marruecos hay muchas presiones e, incluso, torturas. A la población saharaui se le prohÃbe prácticamente todo y se les acosa continuamente. El problema es que el gobierno marroquà no deja pasar a periodistas, ONG, ni a parlamentarios europeos que han querido acercarse a conocer la situación. Mientras, Europa y España mantienen silencio ante estas actitudes.
¿Te gustarÃa finalizar la entrevista con alguna idea o reflexión?
El mensaje que me gustarÃa enviar, por un lado, es que vamos a intentar aumentar el número de familias de acogida de cara a los próximos años en el archipiélago y animo a las familias interesadas a ponerse en contacto con nosotros para futuras ediciones.
Por otro lado, me gustarÃa insistir en la necesidad de seguir mostrando, tanto a nivel institucional como a nivel individual, el apoyo a una causa justa, como es la lucha del pueblo saharaui. Hace ya más de 50 años que les expulsaron de su territorio y la legislación internacional lo reconoce como territorio pendiente de descolonización. Esto implica que no es una cuestión de si me gusta o no me gusta, es la ley y se tiene que aplicar. Siempre digo que si alguien piensa que el pueblo saharaui algún dÃa se va a rendir, es que no conoce al pueblo saharaui.

