La entidad valora el avance de la nueva normativa, pero reclama que también se evalúen la inclusión, el buen gobierno y la transparencia de las organizaciones
Las personas con autismo y sus familias podrían beneficiarse de un sistema de entidades sociales más transparente, inclusivo y con mayores garantías si la nueva regulación estatal incorpora mejoras en los criterios de reconocimiento de las organizaciones del Tercer Sector. Ese es el mensaje que traslada Autismo España, que ha valorado positivamente el nuevo Real Decreto que regula a las entidades colaboradoras de la Administración General del Estado, aunque considera que todavía presenta importantes carencias.
La Confederación destaca que la norma supone un avance al aportar mayor seguridad jurídica y ordenar el reconocimiento de las entidades colaboradoras, pero defiende que este modelo debe ir más allá del cumplimiento de requisitos administrativos y valorar también aspectos como la calidad, la inclusión y el buen gobierno.
Autismo España reclama un sistema de calidad más accesible para las entidades sociales
Autismo España considera necesario que las organizaciones mantengan estándares de calidad exigentes, pero advierte de que el nuevo sistema de acreditación puede generar dificultades para muchas entidades.
Según explica la Confederación, la regulación otorga un peso relevante a determinados estándares técnicos elaborados por organizaciones privadas, lo que, a su juicio, puede limitar las posibilidades de acceso al reconocimiento oficial y generar desigualdades entre entidades de distinto tamaño.
Por ello, propone que existan criterios públicos, objetivos y accesibles que permitan reconocer sistemas equivalentes de calidad sin perjudicar a organizaciones que desarrollan una labor social rigurosa pero cuentan con menos recursos económicos y organizativos.
La inclusión debe formar parte de los requisitos de las entidades colaboradoras
Otro de los aspectos que Autismo España considera insuficiente es la evaluación de la inclusión.
Aunque la normativa exige cumplir la legislación sobre empleo de personas con discapacidad, la entidad entiende que este requisito resulta insuficiente para valorar si una organización incorpora realmente la inclusión, la igualdad de oportunidades y la accesibilidad universal en su funcionamiento diario.
Por ello, defiende que el reconocimiento como entidad colaboradora tenga en cuenta aspectos como la cultura organizativa, la accesibilidad, la participación de las personas con discapacidad y herramientas de evaluación como el Sello Bequal, que finalmente no ha sido incorporado a la regulación.
Más transparencia y buen gobierno para fortalecer la confianza
La Confederación también considera que la nueva regulación debería reforzar la evaluación de la transparencia y el buen gobierno.
Entre los aspectos que propone valorar figuran la rendición de cuentas, la prevención de conflictos de interés, el funcionamiento de los órganos de gobierno, la publicación de información institucional y económica y la existencia de mecanismos éticos y de control.
A juicio de Autismo España, estos elementos son esenciales para garantizar que las entidades colaboradoras desarrollen su labor con responsabilidad, integridad y transparencia.
Un avance que, según Autismo España, todavía puede mejorar
La organización reconoce que el nuevo Real Decreto responde a una reivindicación histórica del Tercer Sector y supone un importante paso adelante para ordenar la colaboración entre las entidades sociales y la Administración.
Sin embargo, considera que el desarrollo futuro de la norma debería incorporar mecanismos que permitan evaluar de forma equilibrada la calidad, la inclusión, la transparencia y el buen gobierno de las organizaciones.
El objetivo, señala la Confederación, es que las entidades reconocidas como colaboradoras no solo cumplan los requisitos administrativos, sino que también ofrezcan las máximas garantías a las personas a las que apoyan, entre ellas las personas con autismo y sus familias.

