Rebeca Ortega nunca se imaginó la importancia que el tenis en silla de ruedas iba a tener en su vida. Lo que empezó como un hobby, se ha convertido en una pasión. A día de hoy se ha alzado con varios premios a nivel regional y nacional, como el pasado abril cuando se coronó en el XVIII Open Ciudad de Marbella campeona en dobles, junto con Asiris Fuentes, y subcampeona en individual. También es una de las fundadoras del Club de Tenis en Silla de Ruedas Doble Bote, donde entrena actualmente. En esta entrevista conocemos su recorrido en un deporte que se ha vuelto fundamental en su día a día.
¿Cómo descubres el tenis?
Gracias a uno de mis compañeros, que llevaba muchísimo tiempo invitándome a probarlo pero no me decidía porque en aquel momento mi hija era más pequeña y tenía que estar pendiente de ella. También me daba respeto porque nunca había tocado una raqueta, ni había probado una silla de ruedas de deporte y pensaba: “qué voy a hacer yo aquí”. Sin embargo, en enero de 2024 me animé y fui a probar.
Nunca imaginé que me fuera a gustar tanto y desde entonces no falto ningún día a los entrenamientos porque es algo que me encanta. Básicamente es como mi terapia, me siento bien y veo que soy capaz de hacer cosas que pensaba que no podía. Una vez que te metes en la pista, te olvidas de todos los problemas.
Entrenas con el Club de Tenis en Silla de Ruedas Doble Bote, de la que también fuiste impulsora, ¿cuándo se funda el club?
Hace algo más de un año, mi compañero José Sánchez me lo propuso y me sumé al proyecto. Antes entrenábamos con el equipo de nuestro entrenador pero las personas con discapacidad que jugábamos al tenis decidimos montar el club.
Actualmente somos unas trece personas, tanto hombres como mujeres de diferentes edades, y creo que somos uno de los equipos de tenis en silla de ruedas más grandes de España. Sin embargo, al principio éramos muchos menos, sobre los 8. Con el tiempo se han ido sumando personas a las que hemos invitado a probar y se han quedado.
En un período muy corto de tiempo te has enamorado de este deporte y has sido una parte fundamental en la creación del club, ¿cómo has vivido este proceso?
Sinceramente estoy muy contenta de que hayan contado conmigo y ser partícipe de la directiva del club. Mis compañeros lo ponen todo muy fácil, somos como una familia y ayuda muchísimo contar con gente que te impulsa a crecer y que te anima cuando tienes un momento de frustración.
¿Cómo se organizan los entrenamientos?
Normalmente entrenamos dos días a la semana, alrededor de una hora y media o dos horas, en las Pistas de Tenis Carla Suárez, en Las Palmas de Gran Canaria. Pero muchas veces, junto con los compañeros, nos ponemos de acuerdo y alquilamos una pista otro día para pelotear.
Al ser tantos jugadores, dividimos el equipo en dos grupos. Y depende del día hacemos más entrenamientos físicos o nos centramos más en lo que es el golpe o en la movilidad con la silla para saber cómo frenar y cómo posicionarte. Parece fácil pero no lo es, requiere de mucha coordinación porque tenemos que mover la silla al mismo tiempo que tenemos la raqueta en la mano.
Has alcanzado el podio en diferentes competiciones de las islas, pero también a nivel nacional, ¿te imaginabas llegando a este punto?
Nunca pensé llegar hasta aquí, también porque al principio no tenía la mentalidad de ir a ganar. Todo empezó como un deporte para pasarlo bien. Ahora sigo con esa filosofía pero también afronto cada torneo pensando en que me gustaría dar todo de mí y jugar lo mejor posible. Si eso me lleva a ganar un primer o segundo puesto, mejor que mejor. Al final todos vamos a ir siempre a intentar ganar algo pero tengo claro que lo importante es poder disfrutar.
También en muchas competiciones no hay suficientes chicas para competir, se necesita un mínimo de cinco, y muchas veces nos enfrentamos a jugadores masculinos o, en dobles, jugamos con algún compañero masculino. Al final es una experiencia que te llevas y de la que aprendes mucho.
¿Cómo vives las competiciones?
Siempre intento estar tranquila pero por unos motivos u otros siempre hay algo de nervios. También creo que la cabeza es fundamental en estos casos. Es muy importante la movilidad, la técnica y la física, pero la cabeza es la que manda. Si te juega una mala pasada y entras en un bucle, puede ser muy difícil salir de ahí.
También es diferente en dobles y en individual. En dobles, al final, no estás sola en la pista y lo siento como una ayuda, porque si juegas por delante, la otra persona se queda atrás o si te abres, la otra se centra. Es una categoría en la que la comunicación entre compañeras es muy importante.
En parejas, además, se juega en la pista entera, mientras que en individual los primero botes tienen que ser dentro de los cuadros de dentro del campo. Al final la única diferencia con el tenis ordinario es que en el tenis en silla de ruedas se permiten dos botes, el resto de reglas son iguales.
¿Qué significa para ti el tenis?
Si llego a saber que iba a ser de esta manera, lo hubiera empezado antes. Es algo que no puedo dejar de hacer. De hecho estuve lesionada y aún no me he recuperado del todo pero no puedo dejar de ir a entrenar. Me gusta mucho y me hace sentir genial. Es como mi terapia, mi momento y mi tranquilidad. Aunque me frustre muchísimas veces cuando no me sale algo siempre acaba siendo mi refugio.
¿Tienes alguna meta que te gustaría alcanzar con este deporte?
Siendo sincera, si no me recupero bien de la lesión, no creo que pueda llegar mucho más allá. También soy consciente de que tengo una edad pero la verdad es que me gustaría seguir entrenando durante muchos años más. En el caso de que no pueda llegar más lejos, por lo menos, me gustaría quedarme como estoy ahora: compitiendo, entrenando con mis compañeros y pasando buenos momentos.
¿Te gustaría finalizar con alguna idea o reflexión?
Creo que hay muchas personas con discapacidad que les da pudor o respeto jugar al tenis pero les invito a que lo prueben. No pierden nada y estoy segura de que les puede enganchar. En mi caso, por ejemplo, estuve un año decidiendo si iba o no iba a probar porque pensaba que no se me iba a dar bien. Antes del accidente jugaba al fútbol y bailaba pero no había practicado tenis nunca.
Creo que hay mucha gente que está también en este punto pensando que no sirve para esto o que no se les dará bien, pero desde aquí les digo que probablemente estén equivocados. Estoy segura de que cuando lo prueben, lo harán mucho mejor de lo que esperan.
También va más allá de competir. Es un deporte con el que te sientes realizada, te lo pasas bien y estás rodeada de buena gente. Creo que esto es algo que nos hace muchísimas falta a todos y les animo a que nos contacten por Instagram o a que se pasen por las pistas Carla Suárez, los martes y jueves a partir de las 9:30h de la mañana, y que prueben.

