La Asociación Ámate ha sido una de las galardonadas con la Medalla de Oro de Canarias 2026, uno de los máximos reconocimientos otorgados por el ejecutivo autonómico. Conversamos con la presidenta de la entidad, Mari Carmen Bonfante, para conocer el recorrido de una asociación que lleva 20 años apoyando a las personas que han recibido un diagnóstico de cáncer de mama en las islas de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro.
¿Cómo definirías la asociación Ámate?
Creo que es una asociación muy comprometida y trabajadora, que echó a andar porque cuatro mujeres con cáncer de mama queríamos ayudar a otras que estuvieran pasando por lo mismo. Estamos muy orgullosas de decir que toda persona que acuda a Ámate va a recibir todo lo que nosotras no recibimos y, además, gratis. Por eso trabajamos cada día y la cierto es que nos ha costado muchísimo sacar adelante la entidad pero poco a poco lo hemos hecho y hemos ido creciendo.
¿Cómo fueron los inicios de la entidad?
Empezamos visitando en los hospitales a las mujeres operadas de cáncer de mama. Después llegó la necesidad de incorporar a una psicóloga y una trabajadora social, que al principio eran voluntarias. Llegó un punto en que nos plantamos en el Cabildo y solicitamos una subvención para poder contratarlas.
Estos servicios son imprescindibles porque casi el 40% de las mujeres con diagnóstico de cáncer de mama se queda en el paro, porque no les renuevan el contrato, o a otras las abandona su pareja porque les falta una mama. Lo cierto es que todo esto las deja destruidas moral y físicamente.
Luego nos dimos cuenta de que necesitábamos un fisioterapeuta porque estábamos esperando alrededor de un año y medio para que nos tratara. Además en ese momento, las operaciones eran radicales, te quitaban la mama. Ahora ya no, pero en esos casos el fisioterapeuta era imprescindible. También lo tuvimos en un primer momento como voluntario y ya después pudimos contratarlo.
Por otro lado, vimos que la estética era algo en lo que teníamos que trabajar. Debido al tratamiento muchas veces no te reconoces en el espejo y, por eso, buscamos a alguien que se encargara de devolverte a lo que eras. Lógicamente, la psicóloga hace un papel fundamental en este aspecto, pero la trabajadora de estética oncológica ha sido fundamental para ayudar a colocarse un pañuelo o una peluca bonita, a adaptarla o para cuidar los pies y las manos.
¿También realizan acciones de sensibilización?
Sí, a través del programa Educa Salud vamos a todos los institutos, colegios, organismos públicos y asociaciones para sensibilizar acerca de la detección precoz y la vida saludable.
El año pasado, por ejemplo, hicimos 150 charlas y es importante que se tenga información desde pequeños porque les quitamos el miedo al cáncer. En las charlas les hacemos ver que el 90% de los cánceres se curan si se tratan a tiempo.
Los más jóvenes son nuestros embajadores con sus madres, tías, hermanas y abuelas, porque le transmiten toda esta información y le apoyan para que vayan al ginecólogo. La detección precoz es sinónimo de vida.
¿Qué otros servicios prestan desde Ámate?
Tenemos un gimnasio, con fisioterapeuta y monitores especializados en cáncer de mama. Antes la visión era la de quedarse en casa tranquila pero ahora se fomenta el preparar el cuerpo para toda la operación, el tratamiento y demás.
Es un espacio que se nos ha quedado pequeño por la gran cantidad de demanda que tenemos y el próximo mes abriremos un gimnasio nuevo en La Matanza especializado en todo tipo de cánceres.
Además, tenemos 10 sedes repartidas por Tenerife donde un día se desplaza el fisioterapeuta, otro día el psicólogo, otro el trabajador social y otro el técnico oncológico, para atender a todas las mujeres que están en esos lugares más alejados.
No me canso de decir que una mujer con cáncer de mama no solo tiene esa etiqueta, también puede estar a cargo de una persona mayor o en otras situaciones que le impiden desplazarse hasta Santa Cruz.
El Gobierno de Canarias les ha otorgado la Medalla de Oro de 2026, ¿qué significa para Ámate este reconocimiento?
Siempre digo que nuestro premio son las personas que nos agradecen el trabajo que hacemos cada día o que nos dicen que les hemos cambiado la vida. Esa es nuestra mejor medalla y nunca pensamos en que nos iban a reconocer con un premio tan importante como este.
Cuando nos llamó el presidente del Gobierno de Canarias no pude hablar, se me cayeron las lágrimas. Nunca nos imaginamos recibiendo esta Medalla de Oro pero si nos la dieron quiere decir que algo estamos haciendo bien. Este premio es, también, un reconocimiento a todos los que han pasado por aquí, a todas las mujeres que han ayudado y a todas las profesionales que nos han apoyado. Es un premio para todos y estoy muy orgullosa.
¿Cuáles son las demandas actuales de la asociación?
Ahora mismo agradecemos muchísimo todo lo que se ha avanzado en la investigación. Hace cuatro o cinco años venían personas con unos tipos de cáncer muy raros o difíciles, que no tenían medicación y ahora están saliendo adelante. Todo va mejorando y es una alegría ver que todas estas personas tienen la oportunidad de seguir con sus vidas.
Sin embargo, el cáncer de mama sigue siendo aquel en el que más mujeres fallecen y los casos siguen subiendo cada año. Esto se suma a que tenemos los mismos quirófanos de hace 15 años, con lo que no dan abasto y se generan largas listas de espera. En mi caso tuve tuve que esperar dos meses a que me operaran. Han pasado 20 años desde entonces y seguimos igual, los tiempos de espera no se han reducido.
Esto es muy desesperante porque todos los días nos llaman personas que ven cómo avanza o que no pueden dormir. Y no es culpa de los médicos porque ellos son nuestros aliados y nuestros héroes. Es culpa del sistema, que no funciona y que nadie se sienta a intentar reducir estos tiempos de espera. Alguna medida se tiene que tomar porque en otras comunidades autónomas los tiempos son mucho menores.
¿Qué objetivos se marcan a futuro?
El objetivo que tenemos es crear la casa de Ámate. La idea es tener un piso cerca de los hospitales para cuando la gente de otras islas tenga que venir a Tenerife se pueda quedar en un hogar, en el que les podamos atender y estar tranquilas con su familia. Pero también de gente de Tenerife que les sea difícil llegar al hospital. Es una necesidad y nuestro sueño, aunque ahora se ha complicado por lo elevado que están los precios de la vivienda.
¿Te gustaría finalizar la entrevista con alguna idea o reflexión?
Me gustaría destacar que 1 de cada 4 mujeres que reciben la carta para ir a hacerse la mamografía no acuden. Cuando hacemos encuestas preguntando por qué no van, muchas dicen que por miedo o porque no les duele. También es una realidad muy común que las mujeres cuidemos antes a nuestro entorno que a nosotras mismas pero si me gustaría recalcar que no dejen de ir a esta consulta. Si no pueden por horario, pues que la cambien, pero es muy importante acudir, aunque no duela, porque quizás cuando duela pueda ser un poco tarde.



