Desde que conoció la lectura fácil, MarÃa Luisa Ortega se enamoró de esta herramienta que hace accesible todo tipo de textos. Actualmente es la responsable del club de lectura fácil de la Biblioteca Pública del Estado en Las Palmas pero, también, de otro club en la parroquia de Jesús de Nazaret, en el barrio de Siete Palmas. Además, ha adaptado obra propia y de otros autores. En esta entrevista conocemos de cerca su recorrido por la lectura fácil.Â
Uno de los clubes de lectura que llevas se desarrolla en la Biblioteca Pública del Estado en Las Palmas, ¿cómo son las sesiones del club de lectura?
El club de lectura no es como otros clubes donde lees un capÃtulo en tu casa y quedamos cada quince dÃas o un mes y comentamos. En el club de lectura fácil, leemos el libro juntos y en voz alta, con lo que eso supone de estimulación cognitiva para las personas.
Tenemos unas normas dentro del club como que si uno se equivoca, no pasa nada, nadie le va a corregir. Asà la gente se lanza y se trabajan un montón de valores. Cuando comentamos lo leÃdo, por ejemplo, la gente saca cosas de su propia vida, comparte y se van creando vÃnculos de amistad.
Luego hacemos actividades alternativas. Por ejemplo, cuando leÃmos ‘Trafalgar’, de Benito Pérez Galdós, hicimos una visita guiada a la Casa Benito Pérez Galdós. Cuando estábamos con una historia de la invasión de piratas en Las Palmas, fuimos a hacer una visita guiada al Castillo de Mata. El centro de todo es el libro, pero la lectura va mucho más allá.
¿A quién va dirigido este club de lectura?
Está enfocado a todo el mundo y hay desde personas jóvenes, de alrededor de veinte años, hasta personas con setenta. Además, somos un grupo en el que nos juntamos personas con discapacidad y sin discapacidad.Â
Tenemos también a personas extranjeras, que están perfeccionando la lengua, personas con inicio de deterioro cognitivo o personas con TEA. Creo que lo que enriquece a la sociedad es que nos mezclemos todos. Mi obsesión siempre ha sido la inclusión de las personas con discapacidad en la sociedad y, por eso, es un club de lectura abierto a todo el mundo.Â
¿Siempre leen libros en lectura fácil?
SÃ, intento que todos los libros que trabajamos sean de lectura fácil. Tengo un vÃnculo muy especial con la Biblioteca Pública del Estado y Selene, la persona encargada, está también muy mentalizada con la lectura fácil. Gracias a ella vamos consiguiendo más tÃtulos en lectura fácil. De hecho, hemos creado una sección de lectura fácil dentro de la biblioteca que no existÃa para que cualquier persona pueda ir y sacar este tipo de libros.
¿Qué tipo de libros suelen leer?
Libros de todo tipo. Ahora mismo estamos leyendo ‘El perro de los Baskerville’, de Arthur Conan Doyle, pero también hemos leÃdo ‘Las hermanas Bunner’, de Edith Wharton, o ‘Bodas de sangre’, de Federico GarcÃa Lorca.
Al final del curso hacemos una evaluación para ver qué libros son los que más han gustado y qué propuestas de temáticas hay para el curso siguiente. Siempre intento proponer obras que a la gente le puedan interesar pero, ahora mismo, la oferta de tÃtulos en lectura fácil es lo que más nos limita.Â
¿Es amplia esa oferta de libros en lectura fácil?Â
Ahora mismo hay menos de lo que nos gustarÃa pero hay bastante. Nosotros manejamos todo lo que está publicado y jugamos también con la red de bibliotecas porque una sola no puede hacerse cargo de todos los tÃtulos. Muchas veces pedimos préstamos a la Biblioteca Municipal de Arucas o a la Biblioteca Insular de Gran Canaria, que también tienen obra en lectura fácil.
Luego hay bastantes editoriales que están ahora mismo apostando por adaptaciones de obras clásicas y actuales a lectura fácil. También hay autores que están apostando por adaptar su propia obra. Se están dando pasos pero, sin duda, tenemos que ir a más.
¿Qué impacto tiene la lectura fácil en las personas que acuden al club de lectura?
Hay personas que habitualmente no leen y se acercan con mucha timidez a un club de lectura. Cuando descubren la lectura fácil, se quedan asombrados. Por ejemplo, una señora mayor, que trabajó como profesora, nunca se atrevió a leer a Galdós porque le resultaba denso. Le encantó leer ‘Trafalgar’ porque lo entendió y lo disfrutó. Creo que este es el problema de la lectura: aunque sepas leer de forma mecánica, no te acercas porque no entiendes lo que lees.Â
¿Cómo surge la idea de sacar adelante este club de lectura fácil?
Soy escritora y empecé adaptando a lectura fácil. Aprendà con Cecilia Orta, de la Fundación Puente de Letras, que me propuso adaptar mi obra literaria, de poesÃa para niños, a lectura fácil. Y fue lo que hice. Sacamos la primera obra de poesÃa para niños que hay adaptada a lectura fácil, se llama ‘Escuela de Poetas’ y está inspirada en mi libro ‘El niño que querÃa ser poeta’.Â
Luego me empecé a entusiasmar y enamorar de la lectura fácil y Cecilia me habló de los clubes de lectura. En ese momento yo dinamizaba, al igual que ahora, grupos de personas mayores en la parroquia Jesús de Nazaret, en Siete Palmas, y lo vi como una oportunidad fantástica para trabajar con ellos. Luego lancé la propuesta a la Biblioteca Pública del Estado y ahà empezó empezó todo.
Adaptadora de lectura fácil
¿Has adaptado también obras de otros autores y autoras?
SÃ, adapté el libro ‘Las hermanas Bunner’, de Edith Wharton, cuentos de diferentes autores y ahora mismo estoy trabajando en la adaptación de un clásico que saldrá el próximo enero con la editorial Lecturia. La verdad que es un trabajo muy bonito.
¿Cómo afrontas la adaptación de cada una de las obras?
La lectura fácil es una herramienta para adaptar textos de todo tipo, no solo literarios, sino también administrativos, jurÃdicos o educativos, para hacerlos accesibles. Hay unas normas que tienes que aplicar al texto, en cuanto al contenido y forma, y que han sido adoptadas por la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas (IFLA).
Por ejemplo, el texto tiene que estar ajustado a la izquierda y tiene que tener un tipo de letra y un tamaño especÃficos. No se deben poner más de 65 caracteres en cada lÃnea. Todo eso lo vamos aplicando al texto que queremos adaptar.
Es un trabajo complicado porque es como reescribir oraciones compuestas en oraciones simples, de manera que en cada oración haya un concepto o una idea. Es un trabajo minucioso, pero que después va fluyendo y la verdad es que queda muy bonito.
¿Crees que la lectura fácil está lo suficientemente difundida?
Hay bastante desconocimiento porque es algo relativamente nuevo, aunque surgió en la década de 1960 en Suecia. TodavÃa cuando hablas de lectura fácil es novedoso más allá del mundo de las personas con discapacidad o personas mayores, que suelen estar algo más familiarizadas.Â
El año pasado fui a la Feria del Libro de Madrid y fui caseta por caseta preguntando y la mayorÃa de libreros no sabÃan lo que era la lectura fácil. Hay un desconocimiento bastante grande pero poco a poco, las personas que estamos implicadas, vamos difundiéndola.Â
¿Te gustarÃa finalizar la entrevista con alguna idea o reflexión?
Hay un 30% de la población que no lee porque no entiende lo que lee. Ese porcentaje es potencialmente el lector de lectura fácil porque puede ser una herramienta para acceder a una literatura no adaptada. Es verdad que hay personas que siempre van a leer lectura fácil porque sus capacidades cognitivas no le permiten la comprensión de otros textos, pero para otras puede ser ese puente para iniciarse en la lectura.
Acceder a la lectura es un derecho que nos acerca a la información, a la cultura y a la educación. También soy directora territorial del Observatorio Internacional para la Defensa de los Derechos Humanos (OIDDH) en Canarias y me enfoco en estos temas de acceso a la cultura. De ahà mi empeño en hacer ver a las instituciones y organismos que tenemos que trabajar el derecho a la cultura sin dejar a nadie atrás.

