‘La aventura de signar’ es un proyecto que nació en 2019 con la idea de acercar la lengua de signos española (LSE) a la comunidad oyente. Olaya RodrÃguez es intérprete de lengua de signos y una de las fundadoras de esta iniciativa lúdico-formativa que se desarrolla en la isla de La Palma.
¿Cómo nace ‘La aventura de signar’?
La idea del proyecto surgió en 2019 junto con mi compañera y amiga, Aleida Expósito. Ambas somos profesionales de la interpretación de LSE y nos dimos cuenta de que pocas personas oyentes conocÃan la lengua de signos. También observamos que el aprendizaje en edades tempranas se produce de forma muy natural.
Con estos ingredientes se nos ocurrió lanzar el proyecto y enfocarlo a niños y niñas oyentes. Esto es importante recalcarlo porque siempre se ha trabajado la lengua de signos con niños y niñas sordas, pero no con menores oyentes. Quisimos darle este enfoque para que la mayorÃa de la comunidad, que es la sociedad oyente, aprenda LSE y pueda tener un mÃnimo de vocabulario para comunicarse con las personas sordas.Â
¿Qué objetivos persigue el proyecto?
Los objetivos del proyecto siempre han sido la integración, fomentar el uso y aprendizaje de la lengua de signos y la comunicación. También es fundamental que la sociedad conozca la lengua de signos y sepa que es una lengua reconocida oficialmente. Â
¿En qué ámbitos se enfoca la iniciativa?
Fundamentalmente en dos: el formativo y el cultural. Por un lado, en el ámbito formativo el proyecto se mueve en centros educativos, que abarcan desde infantil hasta formación profesional, en escuelas infantiles municipales y en aulas de formación para adultos.
También damos formación especÃfica en entornos laborales, colaboramos con proyectos educativos, como ‘El zurrón de las letras’, y participamos en diferentes eventos, como el I Congreso Educativo y Cultural Isla Bonita.Â
Por otro lado, en el ámbito cultural y de ocio, realizamos sesiones de cuentacuentos en bibliotecas, espacios abiertos y festivales. Siempre lo enfocamos al aprendizaje de la LSE y por eso, a la vez que se narra el cuento, se utiliza la lengua de signos. También hacemos canciones en LSE y los niños y niñas la signan conmigo o aprenden signos relacionados con el cuento.Â
Además, desarrollamos un club de lectura dirigido a niños y con el que pretendemos fomentar la lectura a través de la lengua de signos. Asimismo, contamos con tres obras de teatro dirigidas a público infantil.Â
¿Cómo ha sido trabajar la LSE con el público infantil oyente?
Es muy curioso porque en un principio los más pequeños solo observan y no hay movimiento por su parte, pero a medida que vamos yendo al aula, ya empiezan a imitarte. Luego, cuando llegas al aula y te dan los buenos dÃas en lengua de signos, es una sensación que no puedo describir. Es emocionante y no solo para conmigo sino porque veo que estas experiencias están teniendo un resultado positivo en diversos entornos: yo llevo la LSE al centro, del centro se lleva la familia y de la familia, al parque. Al final existe esa puerta integradora a una comunicación con la comunidad sorda y es maravilloso.
Desde ‘La aventura de signar’ también realizan acciones para adolescentes y adultos, ¿de qué manera trabajan con estos grupos?
Las actividades son lúdico-educativas en todos los ámbitos en los que trabajamos, desde el infantil al adulto. En el caso de la población juvenil utilizo, por ejemplo, cuentos, dinámicas y juegos. También doy un poco de teorÃa antes de ponernos a signar.
Cuando entro en sus clases, comienzo comunicándome en lengua de signos. Sus caras son muy llamativas porque no entienden nada. Ya cuando empiezo a hablar se relajan, pero experimentan la sensación de no estar incluidos y eso les genera un fuerte impacto emocional.Â
Después ya damos la clase y al final suelen venir dos o tres alumnos a preguntar cuándo volvemos. Esto es muy importante porque se abre esa posibilidad de comunicación con la comunidad sorda, que es uno de nuestros objetivos.Â
Con el público adulto también hacemos formación con carácter lúdico porque, aunque pueda parecer que no es lo más adecuado, es muy útil. Las personas adultas suelen tener más vergüenza que los niños y la lengua de signos tiene mucho de expresión corporal y expresión facial. A medida que se van familiarizando con esta metodologÃa lúdica, se van desinhibiendo.Â
¿Cómo llegas a la lengua de signos?
Es una historia muy curiosa. De pequeña, en el colegio, tuve una compañera que era una niña sorda. Siempre me ha gustado hablar y comunicarme con la gente que me rodea y sentÃa mucha frustración porque con ella no podÃa. Le dibujaba y le escribÃa, pero al final no nos entendÃamos y no habÃa nadie en el centro que nos enseñara, por lo menos, el alfabeto dactilológico para que, aunque no fuera con el signo, nos pudiéramos entender.Â
Después crecimos y ella abandonó los estudios porque no existÃa el recurso de intérprete de lengua de signos. Hoy, la situación es otra y ya existe esta figura, pero es muy limitada y sigue habiendo mucho abandono escolar en la población sorda.Â
Cuando me tocó decidir qué iba a estudiar, me enteré de que existÃa la interpretación de lengua de signos y lo tuve claro. Lo curioso de todo esto es que cuando finalicé los estudios y realicé mi primer servicio de interpretación, lo presté, para mi sorpresa, a mi compañera del colegio. Fue muy emocionante para ambas reencontrarnos en esa situación.
¿Qué objetivos te planteas de cara a un futuro con ‘La aventura de signar’?
Me gustarÃa seguir con todo lo que tengo ahora mismo. Es cierto que me encantarÃa estar en más centros escolares y en más aulas pero es fÃsicamente imposible. Estoy muy contenta con la acogida del proyecto desde el principio y cómo ha ido rodando, porque una cosa ha llevado a otra.Â
Cuando creamos el proyecto empezamos simplemente enfocándonos en niños y niñas. Pero a medida que Ãbamos trabajando, nos demandaban más cosas. Las creábamos y de ahà salÃan otras ideas. Por eso digo, que ahora mismo no tengo ninguna idea en mente pero eso no quita que mañana me despierte y diga, oye, voy a crear un proyecto dentro de ‘La aventura de signar’ que no hayamos hecho antes.Â

