La Asociación para la Promoción del Deporte Sin Límites (Aprodesli) lleva 25 años apostando por fomentar la actividad deportiva inclusiva en colegios e institutos. María José Santana, presidenta de la entidad, resalta en esta entrevista los beneficios que estas actividades tienen en las personas con discapacidad, que van más allá de los meramente deportivos.


"Somos una asociación que da herramientas para que las personas cambien el ‘no puedo’ por el ‘sí puedo’. No solo es el trabajo que se realiza en la actividad físico-deportiva, sino todo lo que se puede crecer como personas"
¿Qué labor desempeñan desde la Asociación para la Promoción del Deporte Sin Límites (Aprodesli)?
Todos los proyectos que llevamos a cabo siempre están relacionados con la actividad física y deportiva y están dirigidos, fundamentalmente, a jóvenes con y sin discapacidad. La rama de educación física es una herramienta brutal para que cualquier persona vea que puede salir adelante con lo que se proponga en la vida. Al final somos una asociación que da esas herramientas para que las personas cambien el ‘no puedo’ por el ‘sí puedo’. No solo es el trabajo que se realiza en la actividad físico-deportiva, sino todo lo que se puede crecer como personas y la seguridad que les puede aportar en su día a día.
Siempre trato de mostrar en las actividades y charlas que realizamos que no todos son barreras y que hay que ir poco a poco rompiendo las que aún quedan y que son, sobre todo, mentales. Vienen del desconocimiento y de ahí la importancia de este tipo de acciones.
¿Qué actividades desarrollan actualmente en Aprodesli?
Las más demandadas son buceo adaptado y pilotaje de drones para personas con y sin discapacidad. Este domingo, por ejemplo, en colaboración con la Fundación Alejandro Da Silva, 15 adolescentes de la fundación van a hacer su primer bautizo de buceo en el Club Victoria. La respuesta de estas actividades es espectacular y muchas personas se sorprenden de toda la diversidad marina que hay. También es una actividad que nos permite concienciar sobre la basura que las personas dejan en la playa de Las Canteras.
Y después en lo que tiene que ver con el pilotaje de drones, la respuesta de los adolescentes es alucinante. No son nuevas tecnologías porque ya llevan varios años con nosotros, pero si es algo que llama la atención de los adolescentes, sobre todo, chicos. Me gustaría atraer a más chicas porque creo que también es una ventana que se les abre y es interesante que conozcan que puede ser una opción de cara a un futuro laboral. Desde la asociación fomentamos, a través de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), que los jóvenes obtengan los títulos A1 y A3, que son gratuitos y se cursan de manera online para poder conducir drones.
¿A qué grupo de edad van dirigidas las acciones de Aprodesli?
Sobre todo, a alumnado de colegios e institutos. Yo nací en 1986 y mi adolescencia fue muy diferente a la de los jóvenes de hoy en día y creo que acercarles la actividad físico-deportiva es una herramienta fundamental para conocer sus propias capacidades, que no podrían descubrir de ninguna otra forma.
En los centros educativos el deporte se encuentra en la asignatura de educación física, que es, para mí, la más importante porque se crean y desarrollan unos valores que van a acompañarte durante toda la vida.
Las actividades que realizamos en Aprodesli son inclusivas, es decir, con personas con y sin discapacidad. Esto les permite no solo ver sus propias capacidades, sino la de sus compañeros y esto les ayuda a derribar mitos sobre las personas con discapacidad. Aprenden mucho unos de otros.
Aprodesli se fundó en el año 2000, ¿cómo fueron esos inicios?
Hace 25 años, unas compañeras y yo vimos que las personas con discapacidad estaban apartadas de todo. Fue entonces cuando nos dimos cuenta que la actividad física y deportiva era una herramienta fundamental para desarrollar, crecer, potenciar y, sobre todo, dar visibilidad a las personas con discapacidad. El objetivo siempre ha sido romper las barreras que existen para las personas con discapacidad y que, muchas veces, son mentales.
Es importante estar en continua relación con la gente y con el resto de entidades para nutrirnos unas de otras. Lo que yo sé, te puede venir genial a ti y viceversa. Al final esa fuerza común permite que las personas con discapacidad puedan desenvolverse en un mundo mejor.
También es fundamental que la sociedad sea más empática porque no siempre brinda todas las oportunidades a las personas con discapacidad. Son personas que tienen un potencial tremendo y que, simplemente, hay que fomentar que lo descubran para que crean y potencien todo lo que pueden hacer. Por este motivo nació Aprodesli.
¿Reciben el apoyo de entidades públicas y privadas?
Estos años que llevamos en funcionamiento siempre hemos recibido el apoyo de diferentes organismos como el Cabildo de Gran Canaria y el Gobierno de Canarias. También del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, que a través del Instituto Municipal de Deportes, nos apoya siempre que presentamos un proyecto y apuesta año tras año en las actividades que ya realizamos de buceo adaptado y pilotaje de drones.
También empresas, como Mitsubishi o Citröen, nos han patrocinado en diferentes momentos de nuestra historia y son un apoyo que permiten continuar con los proyectos que desarrollamos.
¿Qué objetivos se marcan a futuro?
En 2026 uno de mis objetivos es empezar a formar a personas con discapacidad tanto en pilotaje de drones como en buceo. Por un lado, el pilotar drones permite trabajar aspectos como la psicomotricidad fina, la atención, el espacio y el tiempo. También abre las puertas para que las personas con discapacidad entren a trabajar en el mundo de la actividad física y deportiva.
Nuestro objetivo aquí sería que no se quedaran en esos títulos gratuitos que comentaba antes, sino que fueran más allá y se profesionalizaran. De la misma manera nos gustaría hacerlo en buceo: formarles en los niveles básicos que les permitan poder trabajar de ello en un futuro.
¿Te gustaría finalizar con alguna idea o reflexión?
Me gustaría hacer hincapié en la importancia de dar a conocer la discapacidad a todas las personas. Da igual si eres una persona con o sin discapacidad, eso no te limita a acercarte y conocer más. Y creo que si tú conoces, dejas de tener miedo y dejas de decir que no se puede. Muchas palabras y situaciones de desprecio hacia las personas con discapacidad desaparecerían y seríamos una sociedad mucho más justa y equilibrada, en la que todos tendríamos las mismas oportunidades.
Hoy en día no hay una inclusión real. Mucha gente se llena la boca de que ya existe pero la inclusión tiene que ver con que las personas con discapacidad tengan una vivienda o que puedan obtener el carnet de conducir. Es un trabajo que realizamos entidades y personas y que, a veces, es silencioso pero tiene unos resultados brutales. El objetivo final es que todas las personas sean igual de capaces el día de mañana.

