La Fundación Canaria Yrichen lleva más de 35 años trabajando en la prevención y el tratamiento de las adicciones en Canarias. En esta entrevista conocemos de la mano de la directora del área de Tratamiento e Igualdad de la entidad, Elena Caballero, los servicios, proyectos y recursos con los que cuentan actualmente y que son el resultado de un trabajo adaptado para no dejar a nadie atrás.


"Acompañamos a toda persona que presente alguna circunstancia de vulnerabilidad desde un enfoque psicosocial, adaptando en todo momento la intervención a sus necesidades, y desde una perspectiva de género”.
¿Cuál es la labor que realizan desde la Fundación Canaria Yrichen?
La fundación actualmente centra su atención en la prevención y tratamiento de las conductas adictivas, principalmente en la isla de Gran Canaria, aunque también en Fuerteventura y Lanzarote.Â
En general, acompañamos a toda persona que presente alguna circunstancia de vulnerabilidad desde un enfoque psicosocial, adaptando en todo momento la intervención a sus necesidades, y desde una perspectiva de género.
¿Qué servicios ofrecen como fundación?
Se podrÃa decir que tenemos dos patas: una de tratamiento y otra de prevención. En relación a lo que es el tratamiento, contamos con dos unidades de atención divididas por edades. Una que comprende de los 14 a 21 años, para el tratamiento a jóvenes y familias y desde un enfoque totalmente preventivo. Y, la otra, a partir de los 21 años para la atención en la edad adulta.
Además, tenemos el proyecto Mejora que es una unidad móvil que atiende a personas en situación de sinhogarismo y cuyo objetivo es conseguir su adhesión a recursos que sean más especÃficos.Â
También desarrollamos el proyecto Reconstrúyete, dirigido a estimular las funciones cognitivas que puedan estar deterioradas por las secuelas de ciertas adicciones.Â
Trabajamos además en el Centro Penitenciario Las Palmas II. Por un lado, con una comunidad terapéutica para hombres y, por otro, con el proyecto Tamaragua, dedicado a la intervención con mujeres.
A esto se le añade un centro de dÃa y recursos residenciales como la comunidad terapéutica La Fortaleza de Ansite. En esta lÃnea, también contamos con la casa de acogida y apoyo al tratamiento Maday, dirigida a mujeres vÃctimas de violencia y que presentan problemas de adicción.
¿Y cuáles son los servicios de prevención que prestan?
Si nos centramos en la parte preventiva, educativa y comunitaria apostamos por proyectos innovadores y dinámicos, abordando nuevas formas de riesgo en la infancia y también en la adolescencia.Â
Me gustarÃa destacar el proyecto Engoe, que es una propuesta educativa que promueve la reflexión crÃtica entre jóvenes, familias y profesionales sobre el consumo de sustancias y otras conductas de riesgo.Â
También tenemos el espacio Maker, en el que se enmarcan tres proyectos: Contratar la vida, CiudadanÃa digital y TecnologÃa social. Son iniciativas que promueven el uso responsable y saludable de las tecnologÃas. En ellos abordamos cuestiones como el impacto que pueden tener los videojuegos, redes sociales y apuestas online en nuestras relaciones interpersonales.
Empezaron su recorrido en el año 1989, ¿cómo fueron los inicios?
Comenzamos en plena crisis de la heroÃna en los años 80, una problemática que estaba presente en los barrios de La Pardilla y Las Remudas, en Telde. En ese momento, el cura que actualmente es el presidente de la fundación, junto a un grupo de vecinos, empezaron a hacer de manera altruista una serie de acciones para dar respuesta a esta situación. Al final, con el paso de los años fuimos creciendo y profesionalizando la atención a las personas usuarias.Â
¿Qué crees que ha cambiado desde entonces?
Sobre todo, ha cambiado el enfoque a la hora de abordar las adicciones. Durante años fue una atención totalmente androcéntrica, diseñada para hombres, que en ese momento eran los que acudÃan a nuestros recursos. Sin embargo, con el tiempo empezamos a recibir mujeres y no fue hasta 2016 que iniciamos un proceso de revisión y de incorporación de la perspectiva de género a todos nuestros proyectos y actuaciones.Â
Detectamos importantes brechas de acceso al tratamiento e intervención, sobre todo, para las mujeres. La violencia estaba invisibilizada y la falta de recursos adaptados nos hizo tomar esta perspectiva para dar respuestas adecuadas.
En este sentido hemos dado formación a todo nuestro personal, hemos supervisado casos con esta perspectiva y creamos una comisión interna de género. También hemos puesto en marcha talleres, campañas y diferentes recursos especÃficos para mujeres.
¿Cuál es la situación a dÃa de hoy de las personas con problemas de adicción en Canarias?
El perfil de las personas con problemas de adicción ha cambiado y cada vez más nos encontramos con edades más tempranas. La sustancia que va prevaleciendo también ha ido cambiando a lo largo de los años.
También creo que las personas tienen menos prejuicios para acercarse a nuestros recursos y es algo que se va normalizando. Antes la adicción estaba asociada a ciertas etiquetas y al final, hoy en dÃa, te das cuenta que cualquier persona puede desarrollar una adicción, porque al final el problema de todo esto no es la adicción, sino las circunstancias que hacen que una persona tenga que recurrir a ese consumo, como si fuera una vÃa de escape.
¿Cuáles son las necesidades de las personas con problemas de adicción que detectan desde Yrichen?
De manera general, creo que es importante poner el foco en la respuesta que estamos dando a las mujeres, porque al final los recursos no están adaptados. Esto nos lleva a que, sin darnos cuenta, a veces las exponemos a situaciones que pueden ser violentas para ellas.Â
Por otro lado, hay mucha escasez de recursos de baja exigencia y, además de haber pocos, no tienen esta perspectiva de género. Estos espacios son importantes porque es en donde se empiezan a trabajar hábitos básicos como la alimentación y la higiene, entre otros, para que después estas personas puedan acceder a otros recursos de mayor exigencia.Â
¿Cuál es la importancia del apoyo de los organismos públicos?
Nuestra financiación viene mayormente de las subvenciones del Gobierno, el Cabildo y diferentes entidades públicas que sustentan lo que es la fundación. Al final hay problemáticas a nivel social y a los organismos públicos les interesa también invertir en fundaciones como nosotras un poco para dar respuesta a estas situaciones.Â
Sin embargo, también es cierto que la financiación cada vez se ajusta menos a nuestra realidad y echamos de menos el énfasis en la prevención. Estamos acostumbrados a que aparezca un problema para después tratarlo. Pero si realmente invertimos en esa parte preventiva, con los años vamos a conseguir mitigar esta problemática.Â
¿Qué objetivos tiene la fundación para el futuro cercano?
En primer lugar, estabilizar todos los proyectos que tenemos porque hemos tenido unos años de muchÃsimo crecimiento y al final la mirada en todo momento es no perder de vista la calidad de los tratamientos. Cambian las personas, las circunstancias y van saliendo otros proyectos, entonces queremos mantener nuestra mirada para estar siempre conectadas con ese objetivo con el que empezamos a trabajar.
También como fundación buscamos incorporar tecnologÃa de apoyo a los diferentes recursos para llegar a las personas de forma más adecuada, con mayor accesibilidad, para también romper con esa posible brecha.Â

