La encuesta, que fue adaptada a Lectura fácil, ha contado con 1075 respuestas entre las que cabe destacar la 218 de personas con discapacidad intelectual y del desarrollo, y las 288 de familiares
Gracias a un proceso participativo que se ha prolongado por un mes, el nuevo Código Ético de Plena inclusión España va a contar con el respaldo de la opinión de más de un millar de personas. El cuestionario, que fue adaptado a Lectura fácil, se ha distribuido a través de correo electrónico y de las redes sociales de la Confederación que agrupa a 950 asociaciones de todo el paÃs. Y las preguntas han sido contestadas por un público diverso en el que destacan 218 personas con discapacidad intelectual y del desarrollo y 288 familiares.
El Código Ético de Plena inclusión recoge los valores, principios y normas que sirven de guÃa para todas las personas que participan en un movimiento asociativo que lucha por los derechos y da apoyo a más de 150.000 personas con discapacidad intelectual y del desarrollo. “Hablamos de valores, principios y normas que pretenden crear una cultura organizativa y ayudar a los distintos actores a tomar decisiones justas y responsables, teniendo siempre como meta la mejora de la calidad de vida y la inclusión de las personas con discapacidad intelectual”, subraya Pedro del RÃo, responsable del proyecto de Ética de Plena inclusión España.
Para Carmen Laucirica, presidenta de Plena inclusión España, «la importancia del proyecto ético es clave porque asegura las bases de nuestro movimiento social y su proyecto común.
Un compromiso compartido y aterrizado en las personas , familias, y comunidad través de organizaciones justas. Organizaciones que luchen por el reconocimiento de la igual dignidad de todas y todos y la realización de sus derechos.
Todo ello en un marco de relaciones que reconozca nuestra interdependencia como único espacio posible de convivencia y crecimiento mutuo».
Proceso participativo, inclusivo y accesible
El proceso de elaboración del Código Ético de Plena inclusión se ha estructurado en cuatro fases:
– Análisis del código actual.
– Valoración cualitativa. Para ello se realizaron 17 entrevistas a actores clave. También se realizaron 10 dinámicas de grupo.
– Investigación cuantitativa. Se ha empleado un único cuestionario accesible cognitivamente que fue respondido por 1.075 personas.
– Redacción del nuevo Código Ético, que es la fase ahora en proceso.
“La elaboración de este Código Ético está siendo un proceso inclusivo y accesible, que ha contado con una participación activa de las personas con discapacidad intelectual. Esto refuerza el compromiso de Plena Inclusión con la ética y la accesibilidad, asegurando que todas las voces sean escuchadas y respetadas”, explica Del RÃo.

